¿Por eso lo matan a uno?


Relato escrito en  octubre de 2006

Sinceramente voy con algo de temor. Tengo las peores referencias de Cocorná , que es muy feo, que la gente es terrible, que en la cabecera municipal hay paramilitares y en los alrededores guerrilla, además quien me pusieron de acompañante precisamente todo el tiempo me dice “ compañera “ y eso me saca de paciencia.

Llegamos y la verdad, la verdad, la referencias están muy alejadas de la realidad. Cocorná es un pequeño paraíso, entiendo entonces los motivos de las disputas, está rodeado de frescas cascadas que hacen parte de la cotidianidad de las personas, al medio día las actividades escolares y laborales se interrumpen para un buen chapuzón, todos al agua en ropa interior, no importa, nosotros grabamos con mucha envidia, pues la verdad el calor no invita a otra cosa.

Continúo con mis entrevistas, las versiones sobre la muerte de la maestra son bastante encontradas, para el alcalde fue que un guerrillero se enamoró de ella y como ella no le hizo caso, decidió ajusticiarla, y hace énfasis en “ ajusticiarla “, para su ex compañero sentimental, es que ella estaba saliendo con alguien de quien se rumoraba tenía vínculos con los paramilitares. Y en el oriente las mujeres que andan con paracos “ son objetivos militares de la guerrilla” , concluye, palabras que sé no hacen parte su vocabulario. Consecuencias implícitas de la guerra, pienso.

En este punto las ideas en la cabeza ya me dan vueltas, para ADIDA el crimen de la maestra tiene que ver con la labor social que desarrollan los profesores  en las comunidades y su clamor de sacar las escuelas de los conflictos, pero entiendo que en este caso, nada que ver.

La versión del tío de la maestra es una combinación entre los hechos reales y sus sentimientos de casipadre. La Maestra fue secuestrada un martes 21 de abril , ese mismo día  hicieron llegar una boleta firmada por un bloque guerrillero, en la que le ordenaban a él, al tío , asesinar a un reconocido jefe paramilitar, en la boleta se le informaba que sólo tenía dos días para cumplir esa “ misión”, de lo contrario le entregarían a la maestra muerta.

Y efectivamente la maestra apareció muerta el sábado 25 de abril en un camino veredal. Para el tío los móviles del crimen tuvieron que ver con su incapacidad para llevar a cabo lo que se le ordenaba en la boleta y al carisma de la joven, pues era muy comprometida con su comunidad y con su trabajo docente. El desmintió todo los rumores pasionales, pues aunque se había separado recientemente del padre de su hija, ella no sostenía ningún tipo de relación con nadie, me dijo.

Como a las cinco de la tarde y luego de visitar el cementerio del pueblo tomamos nuestro rumbo de nuevo a Medellín. Yo voy más callada de la cuenta y Andrés el camarógrafo así lo percibe. Entonces Sandra, ahora que pensás hacer? Me dice. No sé ,   lo único que a mí me queda claro es que no la mataron por su trabajo, le respondo.

Era una bandida, dice Jorge, el conductor. Todos callamos. El silencio es interrumpido por nuestro acompañante , ese que todo el tiempo me dice “ compañera” . La verdad compañera y muchachos es que aquí queda de manifiesto la dinámica del conflicto, y por supuesto la represión del Estado, que siempre con las armas y la bota militar pretende ........Sigue ese discurso con tinte de izquierda que a mi nada me resuelve y que francamente me provoca vomitar.

A la maestra no la mataron por su trabajo social, ni porque su tío incumplió la “misión “ de dar muerte a un  fulano, que según él ni conocía, ni porque se negó a ser la mujer de un guerrillero , ni porque sostenía una relación sentimental con un paramilitar, ni por haber abandonado al padre de su hija.

A la maestra la mató la intolerancia de un país en guerra que no conoce de razón o de sentimientos. La maestra dejó una huérfana de 9 años,  a quien el Estado, ese de las represiones y las botas militares, tampoco se ha preocupado por proteger.

No Sandra era una bandida! Insiste Jorge de nuevo. Y yo pienso que sí, que es posible que hubiese dejado al padre de su hija para vivir una aventura de  amor con un paramilitar y que seguramente este paramilitar era el mismo que el guerrillero enamorado quiso matar a través de su tío, pero ¿POR ESO LO MATAN A UNO? Pregunto ahora en voz alta, nadie responde, ni siquiera el acompañante, ese  que todo el tiempo me dice “ compañera “.


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