X CONFERENCIA


Una conferencia, un acuerdo y mil sentimientos encontrados. Llanos del Yarí, Caquetá, Septiembre 16 al 21 de 2016 




Convencí a Lillyana, mi jefe, de viajar al cubrimiento de la X Conferencia guerrillera de las FARC, que iba a desarrollarse en los Llanos del Yarí, Corregimiento del Diamante, Municipio de San Vicente del Caguán, entre el 17 y el 23 de septiembre de 2016. Le dije que era un acontecimiento histórico y la verdad aceptó convencida, no tuve que esforzarme mucho, pues la idea le encantó, aunque confieso que a mi me llenó de ansiedad su, “ Sí claro Sandrita, ese material nos puede ser de mucha utilidad”, de todas maneras participamos en una Convocatoria para Teleantioquia denominada Relatos de paz, en la que propusimos la mirada de una o un guerrillero con respecto al proceso de paz, teníamos la esperanza de salir beneficiados en la Convocatoria, y así tener más soltura en el tema económico, pues TV Cámaras es una empresa pequeña, que no puede darse ciertos lujos.

Llegó la horrible noche, o mejor el terrible día, le confesé a Lillyana, antes de partir, que sentía muchos temores, pues no era para nada una simpatizante de las ideas de izquierda, no temía un secuestro, ni mucho menos un ajusticiamiento, si no poner en evidencia mi falta de objetividad periodística al momento de enfrentar una entrevista, de establecer un diálogo, de relacionarme con ellos, temía cuestionar sus métodos para conseguir ingresos , el secuestro, el cobro de impuestos sobre los cultivos de coca, la extorsión, los pueblos atacados y literalmente destruidos, las minas antipersonal, las pipetas de gas usadas como arma mortal, en fin.

Al mismo tiempo me maravillaba el pensar que, sin duda, era la experiencia más importante de mi vida profesional, de mi vida en mi amado periodismo, iba a conocer un territorio desconocido y hermoso, según las fotografías e imágenes de televisión que veía, iba a entrar en contacto con gente de otra cultura, mi gran fascinación, y tenía el reto de encontrar una buena historia, pues había en mi la esperanza de ganar la Convocatoria del Canal Regional.

Partí con Iván, mi camarógrafo, que siempre se ha considerado un Indiana Jones de la televisión regional. Iván me encanta para este tipo de trabajos porque todo lo que significa salir de la ciudad es una aventura sin precedentes para él, excepto cuando le toca montar a caballo o en mula, ahí sí su genio cambia, porque extrañamente los equinos que le son asignados SIEMPRE intentan morderlo, tirarlo a los abismos, brincar y no obedecer, cuando cambiamos, el que me llevaba a buen ritmo y calmado lo intenta morder, brinca y también lo quiere tirar por los abismos, y el que lo estaba maltratando a él , conmigo cambia de actitud!

Afortunadamente este viaje no requería de montar en mula o caballo, pero sí una larga travesía que incluyó dos vuelos aéreos y un largo trayecto en camioneta por una trocha, vía no, trocha.

Debíamos desplazarnos hasta Bogotá, de allí hacer la conexión a La Macarena, en el Meta y de allí a El Diamante, en el Caquetá. Había logrado contactarme por Whatsapp con una corresponsal internacional y acordamos vernos en el aeropuerto de la Macarena y tomar, con sus acompañantes, la misma camioneta, para aliviar los costos. Pero llegado este momento, sus compañeros decidieron bajarnos, literalmente bajarnos del vehículo, porque no querían un viaje tan penoso y tan incómodo.

Cristián, el que comandaba los viajes de los periodistas entre La Macarena y el Diamante, me prometió otro carro a las 2 de la tarde, pero debía llenarlo, para que nos saliera económico, y terminamos saliendo hacia las 5 de la tarde, en compañía de unos realizadores bogotanos independientes.

Sneyder el conductor, era un llanero amable, que nos dijo que hacía las paradas que quisiéramos,  y nosotros enardecidos  con el atardecer de la llanura y embrujados por la luna, que competía en protagonismo con el sol, que se negaba a ocultarse, lo  hicimos  parar varias veces para tomar fotografías. Sneyder acostumbrado a ese hermoso espectáculo, no entendía nuestro entusiasmo.



El trayecto tardó unas seis horas, y así, de pronto de la nada, en medio de la selva apareció una portada que decía X CONFERENCIA GUERRILLERA DE LAS FARC, WELCOME-BIENVENIDOS.

Entramos, y la verdad el calor en mi cuerpo, se transformó en frío, eran más de las 10 de la noche, nos dirigimos a una carpa que decía ACREDITACIONES, allí nos atendieron un trío de chicas hermosas, de marcado acento gomelo y bogotano, vestidas con jeans de marca gringa y pashminas de seda, no sé por qué me dije: “Son traídas o compradas directamente en Milán, Italia”.

Amablemente nos dijeron que teníamos tres opciones de alojamiento, las camas, el campamento o el camping, me sentía muy cansada y como quería una cama, sin consultarle a mi Indiana Jones, que de seguro hubiera dicho campamento, le dije camas, quería una cama, pues hice cuentas rápidas y llevaba más de 18 horas en pie.

Nos asignaron una guía, que nos llevó hasta una enorme carpa donde habían cerca de 300 camas, dispuestas a lo orfanato, estaban vacías casi todas, pues los periodistas optaron, en la enorme mayoría, por el campamento.

A un lado de la carpa habían unos 30 baños y duchas, entre masculinos y femeninos, mi cansancio y la noche  me impidieron  reparar en más detalles, sólo atiné a decirle a Iván que debíamos estar listos a las 7 de la mañana del día siguiente para la instalación oficial de la X Conferencia.

Y así fue, estuvimos 15 minutos antes de la hora citada para el evento, en esa enorme llanura fue instalada una tarima al mejor estilo de concierto europeo, un sistema de sonido con más de 30 amplificadores, tres inmensas pantallas LED, una tarima al fondo para los periodistas. En medio de esa inmensa llanura, de ese paisaje virgen, esa parafernalia  nos resultaba surrealista, a todas luces.

Y la instalación comenzó, y allí fue mi primer contacto con esa tropa, que hasta entonces sólo había visto en televisión. Había, en perfectas filas, unos 200 guerrilleros, entre hombres y mujeres, con pantalones camuflados pero camisas y camisetas de diferentes estilos, las chicas muy maquilladas, con adornos exagerados en sus cabellos, algunas de ellas, y los chicos, muchos jóvenes, perfectamente afeitados y de cabellos cortos.

Una de las comunicadoras que nos atendió el día anterior, pelirrojita y de lentes contemporáneos me dijo, en tono suave, que no podía tomar fotografías desde donde estaba, yo me ubiqué en las primeras filas, a un costado, con tono airado y reconozco, algo grosero, le dije que la tarima para los periodistas estaba mal ubicada, muy lejos para nuestro trabajo periodístico, que si me iba para allá las fotografías que iba a publicar no eran buenas, aunque allá estaba Iván, que era por el bien de la Conferencia , le dije sin moverme. Se alejó y al rato volvió y con su tono suave y amable me dijo que podía tomar desde ahí las fotografías que necesitara, no le dije gracias, me limité a mirarla.

Esa tarde me enteré que era Milena Reyes, sobrina de Raúl Reyes, la jefe de prensa de la Conferencia, con quien me crucé unos cuantos correos previó a nuestro viaje, en las que le solicité la acreditación y le pedí el contacto del transporte.

El evento de instalación tardó en empezar unos veinte minutos y menos de eso duró el discurso de Timochenko. Vi, entonces en persona, a los altos comandantes de las FARC, los mismos que veía a diario en las noticias de La Habana, acompañados de unos 20 más, pocas mujeres entre ese selecto grupo.

Al término de la instalación, no atendieron a la prensa, y cuando intenté abordar a los guerrilleros de la tropa, me dijeron que no estaban autorizados para hablar! Casi que me da un soponcio! A qué habíamos ido? Cómo le justificaría a Lillyana, mi jefe, semejante desplazamiento? Para obtener esas imágenes bien podríamos habernos quedado en Medellín y comprarlas  a cualquier medio nacional.

Me enteré además, ahí, que ellos deliberaban en privado, alejados de los medios, y que no autorizaban hacer imágenes, estaba convencida que los podíamos grabar y luego preguntar sobre los temas tratados en cada jornada, doble decepción!

Intenté calmarme, me tranquilicé un poco ante la posibilidad de poder abordarlos a las 12 y 30 p.m. cuando había prevista una rueda de prensa. Iván y yo nos dedicamos entonces esa mañana a hacer reconocimiento del lugar y tomar algunas imágenes de apoyo, vi entonces la magnitud de las instalaciones que habían adecuado para el evento, un restaurante casi cinco estrellas, el dormitorio con las camas del tamaño de una bodega de almacenamiento de contenedores, una sala de prensa inmensa y un auditorio para las ruedas de prensa, todo sobre tierra amarilla o mejor lodo.

Miré el reloj y eran las 8 y 45 de la mañana, hicimos el recorrido, y volví a mirar el reloj y eran las 9 y 05 de la mañana, me fui para la sala de prensa y le pedí a Iván que comprara 10 minutos de Internet, mientras el grupo de prensa nos copiaba imágenes del Estado Mayor, cuando Iván regresó con la clave pude conectarme con la oficina y contarle a mi jefe las angustias, me dio ideas de temas que  contribuyeron a elevar mi nivel de preocupación.

Luego de tres minutos de estar por Whatsapp con Lillyana, la señal desapareció y no pude volverme a conectar, ni yo ni ninguno de los demás periodistas, todos nos sentimos asaltados, yo por 7 minutos perdidos, pero me enteré de medios que habían comprado hasta 50 minutos!

Volví a mirar el reloj, y eran las 10 y 20 a.m ¡ Noooooo!!! Tengo la prueba fehaciente que el tiempo no transcurre en el Yarí. Luego como de 6 horas fueron las 12 y 30 p.m. los periodistas nos agolpamos para asistir y preguntar en la rueda de prensa, Pastor Alape, hizo su entrada triunfal y no entendí por qué, un grueso de los asistentes lo aplaudieron, el periodista del Colombiano, con quien hice amistad de inmediato, y yo nos miramos extrañados.



La rueda de prensa se inició con unas palabras de este conocido comandante, dijo que se habían debatido los temas de los primeros acuerdos, que los jefes de bloque planteaban sus inquietudes y que se resolvían conforme se había acordado en los diálogos de La Habana. Se inició la ronda de preguntas, habló alguien de un medio internacional, luego otro de un medio nacional y nos quedamos con la mano levantada el resto. La pelirrojita dio las gracias por nuestra presencia y dijo que en la tarde nos esperaba a las 7 de la noche para otra rueda de prensa!

Ahí sí fue Troya! Los periodistas de medios tradicionales comenzamos a protestarle, qué no entendíamos el sentido de esa rueda de prensa, qué por qué no podíamos entrevistar a nadie, que por qué no podíamos hacer imágenes de los debates de la Conferencia….Ella estaba entre confundida y angustiada. Se retiró del lugar y nosotros nos quedamos protestando entre nosotros.

Ya mi angustia se convirtió en preocupación y está desencadenó en desesperación. Fuimos a almorzar al restaurante tres estrellas con chefs de gorro blanco y delantales impecables. De sólo imaginar cómo, literalmente, iba a matar el tiempo entre ese momento y el próximo remedo de rueda de prensa me impidió comer bien.

Le dije a Iván que descansara y yo me puse a leer una revista que Fernando me había conseguido de Semana y que resumía los acuerdos de la Habana, se esmero en hacerse a ella, porque me dijo que necesitaba prepararme bien para ese viaje. Aunque Fernando trabaja en el mundo de la ingeniería siempre anheló ser periodista, admira lo que hago, así continuamente le recuerde que trabajo en una empresa pequeña,  escribe supremamente bien, y  su pasado como sindicalista le permitió expresar en diferentes medios sus ideas, que paradójicamente, no son de izquierda. Él, como todos los idealistas, sólo buscaba equidad y bienestar, nunca fue fundamentalista y para mayor exoticidad, admiraba ciertas propuestas del ex presidente Alvaro Uribe. Se alejó de ese mundo, cuando se cansó, precisamente, de ver como ciertos sindicalistas cometían los mismos errores  que tanto criticaban, la incoherencia, en todos los órdenes, le causaba escozor.

Por fin fueron las 7 de la noche, nuestros ruegos fueron escuchados, los periodistas que queríamos entrevistas debíamos llenar un formato explicando el objetivo de la entrevista y si queríamos hacer imágenes de la Conferencia debíamos anotarnos y participar de un sorteo.

Me apresuré a llenar el formato solicitando entrevistas con dos guerrilleros, un hombre y una mujer, y con Timochenko, me inscribí en el sorteo, pero no salí beneficiada, y me dijeron que 24 horas después me daban respuesta sobre mi solicitud de entrevistas, 24 horas!!!!

Esa noche fuimos a grabar el programa cultural, un concierto, en la tarima surrealista, sonido perfecto e inmensas  pantallas LED, de un grupo de rock. La  guerrillerada, como se autollaman ellos, bailaron sin control, con entusiasmo, coordinados y descoordinados en sus movimientos, eufóricos,  como si hiciera 52 años que no asistían a un concierto, se veían felices.

Al día siguiente, madrugamos, no sé para qué, no quise ir a la rueda de prensa, pero cuando se acabó me inscribí de nuevo en el sorteo y ¡ Sorpresa!, resultamos ganadores. Corrí a llamar a Iván y le dije que tenía 15 minutos para organizarse, que íbamos a grabar los debates. Indiana Jones se entusiasmó y corrimos al lugar que nos habían señalado, ahí nos advirtieron que sólo teníamos 10 minutos, no valieron las protestas, entramos y era otra ciudadela, habían cabañas alrededor de un auditorio,  y allí estaban los duros.

Iván clavó su trípode y comenzó a grabar y yo a disparar mi camarita Sony, de pronto se percató que justo enfrente de él estaba Santrich, me miró e hizo un ademán de darle un puñetazo en la cabeza, solté la risa,  pero la contuve. La pelirrojita comenzó a sacarnos, otra vez airada, pero menos grosera, le dije “ Mile van siete minutos y nos prometieron 10”, entonces me sonrió y se fue a sacar los periodistas del costado contrario, me le acerqué a Iván y le dije “ Tiene dos minutos para cometer el atentado de su vida”, nos reímos y obedientes abandonamos el recinto.

Para desagraviarme con la pelirrojita, me le acerqué y le dije que muchas gracias, que entendía lo duro de su trabajo, porque así era el nuestro, que a veces nos desesperábamos por no poder hacer lo que los jefes nos pedían, con amabilidad me miró y con dulzura , tengo que decirlo, con mucha dulzura , me dijo, “ pero tú por lo menos no eres grosera, no me aguanto a esa señora "  y me señaló con un gesto un grupo de periodistas famosos  , le sonreí y le dije “ Ay Dio mío” , una expresión que uso con frecuencia y con  marcado acento costeño cuando los cosas suelen complicarse, entonces rompió su compostura y soltó una tremenda risotada, y  escuché un primer   “ Ustedes los paisas son muy graciosos”.

Le dije a Iván que bajáramos hasta el lugar de entrada al campamento, para grabar el letrero que me recordaba el célebre refrán paisa:” Una puerta en media manga” y que decía X CONFERENCIA DE LAS FARC, WELCOME, BIENVENIDOS.

Bajando descubrimos el Campamento, comenzamos a grabar tímidamente y como  nadie nos dijo nada, comenzamos a desplazarnos con entusiasmo entre los cambuches, entré a La rancha y saludé con una gran sonrisa, para mi sorpresa los guerrilleros que estaban ahí me contestaron con entusiasmo y me preguntaron que si quería limonadita, les dije que “qué delicia” y se apresuraron a ofrecernos a Iván y a mi tremendos recipientes de aluminio con una deliciosa limonada. Se las agradecí con el alma y con el corazón y seguí mi recorrido, por ese barrio lleno de cambuches, bien dispuestos y separados unos de otros, me encontré con un grupo de chicos, tres niñas y un niño, mala como soy para calcular edades les puse a todos no más de 23 años.

Los saludé con entusiasmo, otra vez,  y ellos me correspondieron igual, les pregunté que quiénes eran y me dijeron en coro: orientadores, entonces hice gala de la chispa que a veces dejo entrever y me dirigí a Iván: “Iván que si te querés dejar orientar por unos chicas todas lindas que hay aquí”. A lo que, por fortuna, Iván contestó de la misma manera: “ Excelente, de una, para dónde me quieren orientar?” Todos soltaron una carcajada, una de ellas, Adriana, me dijo: “ Estos paisas son todos igualitos”. “ Paisas? “Le dije, “ Y por qué nos reconoces tan de una, por el acento?”, y ella con una sonrisa me dijo, lo mismo que ya había oído, pero distinto: “ Si, hablan todo lindo, además son chisparosos, y dicharacheros y todos alegres”. Rompí el hielo me dije, y no supe ni cómo.

Comenzamos entonces a adentrarnos en el campamento con la ayuda de Franky, le dije que si me concedía una entrevista y me dijo que no estaba autorizado, pero que le preguntara lo que quisiera y que quería conocer Medellín, que le parecía una ciudad muy linda, y que también admiraba mucho los paisas, que cuando compartía con compañeros que venían de Antioquia a dictarles cursos o participar de ellos , todo era “ una risa “, y continuó, escuché por tercera vez lo mismo, pero distinto : “ Son muy buenos compañeros, son serviciales y solidarios y como tienen una ciudad tan linda, por eso es que viven tan contentos a toda hora” .



Esa percepción de Franky, casi me hace llorar, siempre me he sentido orgullosa de mi ciudad, de mi región, de mi raza, de mi apellido, el más paisa de los paisas, porque cuando se quiere caracterizar o ridiculizar un paisa, siempre se le pone de apellido Jaramillo, pero que nos vieran así en otras regiones y más tan remotas y más un guerrillero, me puso como a pensar en esos problemas que como ciudad, región, pueblo, raza, sociedad tenemos. Franky no me habló del tema recurrente: Pablo Escobar, ni de la inequidad de los barrios populares en Medellín, ni de la pobreza que afronta el 80% de la población en la ruralidad, ni de la inseguridad, la falta de oportunidades para los jóvenes como él, o el desempleo. Sólo me habló de lo que muestra la publicidad institucional.

En el centro del Campamento, un río hacia un recodo que se volvía un pozo cristalino, allí se estaban bañando unos periodistas de medios europeos, se me antojó pensar que esta experiencia para ellos era todo un paseo, el calor invitaba a imitarlos, logré entrevistar a uno de ellos , un español que me dijo lo duro que era enfrentar el trabajo de corresponsalía y más de guerra.

Cuando iba oscureciendo le dije a Iván que nos fuéramos, nos despedimos de beso de Franky, Adriana y Camila. Saliendo me encontré a una de las gomelas encargadas de asistir a la pelirrojita, y que llevaba entre sus manos todos los permisos que en la mañana habíamos diligenciado, por no dejar me le acerqué y le pregunté por mi solicitud y salté de la dicha cuando me dijo que había sido aprobada, que al Comandante Timo no, obvio pensé, no somos un medio grande, pero que  la chica era Camila y el chico Francky Rojas, que la acompañara que ella iba a hablar con ellos, nos devolvimos y los chicos se alegraron con la noticia, quedamos de vernos al día siguiente a las 8 de la mañana.

Era domingo, estaba entusiasmada con la posibilidad de las entrevistas, me tranquilicé y pensé que si pudiera hablar con Lillyana, la noticia también la tranquilizaría, pero nada que el Internet funcionaba. Como mi jefe, es obsesiva y perfeccionista, imaginaba que estaba preocupada, creyendo que no habría podido hacer nada.

Llegamos puntuales a la cita y Camila estaba leyendo un diccionario de inglés, me dijo que le gustaba estudiar y que ese libro había sido un regalo que un profesor, que había ido desde Inglaterra a dictarles un curso, le había dejado. La conversación fue extensa, me contó la historia de su vida, los motivos de su ingreso a las FARC, la edad que tenía cuando entró, 14 años, los ideales que compartía, el convencimiento que tenía en la lucha por  los intereses del pueblo, y la esperanza que se abría para ella con el proceso de paz. Camila se expresaba bien, con soltura y convencimiento, con seguridad en sí misma, era linda y de maneras delicadas.

Franky se asustó un poco ante la cámara, pero al final se tomó tanta confianza que tuve que pararlo, hablaba sin control, y sin orientación, estaba feliz ante la posibilidad que yo le brindaba de contarle al mundo que ellos, los guerrilleros no eran “esos monstruos que mostraban los medios de la oligarquía”. Franky expresó una frase bastante sabia: “ la lucha no cansa, cansa la guerra”, porque según él  la lucha la ejercemos todos a diario, cuando nos comprometemos con una causa , un ideal , una meta, un proyecto de vida.



Pudimos hablar con otros guerrilleros y entrevistarlos, animados por los permisos que les habían dado a Franky y a Camila, Adriana también nos habló y el comandante Victor Cóndor. Todos estaban con la esperanza certera que Colombia, diría unánime y arrasadoramente sí, a los acuerdos de paz. Todos creían que  los colombianos querían el fin de conflicto con ellos.

Así pude lograr de nuevo paz interior, ya tenía salvado el documental, rogué porque Teleantioquia nos aprobara la propuesta, al día siguiente, lunes, daban los resultados, pero yo no podría enterarme, si no hasta que regresara a La Macarena y tuviera señal para mi celu y pudiera comunicarme con Lillyana, con Daniela, con Marcela, con Fernando, con mi papá y decirle a Samuel: Tranqui regresé sana y salva.

Comencé a sentir, ese domingo en la tarde, un tedio insostenible, experimenté la angustia, desespero e impotencia de un secuestrado, lo que significa la  incomunicación y esa sensación de injustica y de que el mundo se ha olvidado de él. Yo sentí que mis compañeros de trabajo y mi familia ya, seguro, se habían olvidado de mi, ya no les importaba.


El vuelo de La Macarena a Medellín, estaba previsto para el miércoles a las 11 de la mañana, pero le dije a Iván que nos debíamos venir el lunes, para no poner en riesgo el regreso, que estaba pendiente sólo de una entrevista más que habían autorizado para el lunes en la tarde, que la hacía y arrancábamos de una en cualquier carro que entrara al Campamento, él estuvo de acuerdo.

El lunes en la mañana, asistimos  a la rueda de prensa y en el lugar estaban los realizadores independientes con los que habíamos llegado, les dije que cuando se iban y me dijeron: Hoy. “Ay que bien y en qué”, les dije, pero me dijeron que ni idea, entonces les propuse contratar un carro entre los dos , para que nos saliera económico el viaje y me dijeron que listo, que a qué horas, les dije que en la tarde después de una entrevista que tenía a las dos, me dijeron que listo, que los buscara en las camas

Mi entrevistado no pudo salir a las dos, me mando a decir que a las 6 y 30 p.m, y me fue entrando el desespero de “ Ya me quiero ir de aquí” , a las 6 y 30 pm me parqueé en el lugar previsto para la entrevista, llevamos nuestros morrales listos y el equipo básico, para empacar y de una, hablé con un chico de una camioneta y me dijo que sí, cuadré precio con él y le dije que me esperara ahí al frente , donde yo lo viera.

A las siete el entrevistado me mandó a decir que llegaba a las 8, los realizadores independientes se montaron en la camioneta, mi entrevistado llegó a las 8 y 30 pm, con la luz del celular logramos hacer la entrevista, abordamos la camioneta y el conductor nos dijo que tenía que echar gasolina, mi paciencia escaseaba, fuimos a la bomba y no estaba el operario, que se había ido para el concierto, fuimos a buscarlo al concierto y no lo encontramos, nos devolvimos a buscarlo a su casa, y de pronto Iván ve a Sneyder, el que nos había llevado ese viernes anterior, se tiró del carro y le dijo que si nos llevaba a la Macarena, con entusiasmo dijo que sí, casi le doy un beso!

Llegamos a la Macarena a las 4 de la mañana, buscamos un hotel y le pedí a Sneyder que si nos podía hacer al día siguiente un recorrido por el lugar, necesitábamos grabar imágenes, concertamos para la 1 de la tarde, le dije a Iván que nos viéramos a las 12 para ir a almorzar.


Como a las 10 de la mañana comencé a conectarme con el mundo, llamé a la oficina, pedí más plata y narré en general nuestras aventuras, le solicité  a Daniela que confirmara el vuelo y tranquilicé a Lillyana con el trabajo logrado, me dijo que no habían dado los resultados de Teleantioquia.

Hablé con mi papá, a quien se le quebró la voz cuando lo saludé y me dijo que no apagaría la velita hasta que no lo llamara desde mi apartamento, vi los mensajes que Fernando me puso de Amor y Amistad, el sábado anterior, y sólo ahí caí en cuenta que ese fin de semana había sido Amor y Amistad, se los respondí, me llamó,  le puse un mensaje a Samuel y me alegré mucho de saber que el mundo  no me había olvidado!

Almorzamos, pollo  con lentejas yo, carne con lentejas Iván, Sneyder nos llevó a Caño Burro y a Caño Piedras y a un lugar donde grabamos y apreciamos en toda su extensión la Serranía de la Macarena. Regresamos al Hotel a las 6 de la tarde, le dí plata a Iván para que comiera y yo me compré un bonyurt. Me puse a ver el noticiero CM& y el sueño me venció, la verdad llevaba más de 8 días sin dormir bien.




De pronto un retorcijón me despertó y corrí al baño, y seguí corriendo, desde esa hora, las 2 de la mañana hasta las 7, más o menos cada 15 minutos. A las siete me bañé y corrí en busca de una farmacia, por fortuna estaba abierta, compré lomotil y también un gatorade y con una “ moridera “ , regada por todo el cuerpo, organicé mi morral, dejé la puerta de la habitación abierta porque se había ido la luz, entonces el ventilador no funcionaba y a las 10 pasó Iván, me miró y lo vi completamente verde, le dije que si estaba enfermo como yo, y me dijo que sí.

Abordamos el avión que nos llevaba a Bogotá a las 11 y 05 de la mañana, en Bogotá el frío nos aumentó la moridera, tendidos en el piso nos atendieron un par de enfermeros de la cruz roja, a mi me dieron dos pastillas y a Iván una, pues yo tenía vómito y él no. Nos regañaron por estar tomando gatorade y nos obligaron a consumir Pedialyte.

Logramos adelantar el vuelo a Medellín, pero nuestros sucios morrales no llegaron, tomamos un taxi y le entregué mi pasabordo a Iván para que al día siguiente me reclamara también mi equipaje.

Llegué a casa, me hice un café, me bañé, hablé con mi papá y al colgar me sentí perfecta, me organicé el cabello, lo que contribuyó a hacerme sentir mejor, y dormí con gran alegría, pero me desperté a las cinco de la mañana y como era jueves de Pico y placa salí para la oficina a las 6 y 20 a.m. Me maquillé, quería maquillarme mucho y sentir los labios empegotados por el labial, quería usar alguno de mis amados tacones, me encanta usar tacones y ponerme uno, de mis más aún amados vestidos, pantalón no. Me tenían con depresión esos bluyines, camibuzos y zapatos con suela de tractor que llevaba usando 15 días de mi vida y que detesto por su falta de feminidad. ¿Maquillarse? ¿Para qué?, en esas tierras calientes, luego de cinco minutos uno termina con la cara vuelta un reguero!

Quería tener en frente mi computador, mi cuaderno de pendientes, mi agenda de producción, sentir el aroma de la cafetera de Libiecita, el saludar arrastrao de Lina, la sonrisa de Daniela , la amabilidad de Alejandrito , el sarcasmo de Catalina y las historias de Thomas y Jero contadas una y otra vez por Marcela.

Entendí porque un recién liberado abraza a todo el mundo, literalmente, abracé a Libia, que siempre es muy cariñosa, a Daniela que es de distancias, a Lina que es gay, a Alejo que es muy amable pero bastante protocolario, a Catalina que no le gusta que la toquen, estaban los realizadores de Teleantioquia del programa Conceptos y también los abracé y a Juan David, con quien había peleado antes de irme, por último llegó Lillyana y como ella si es expresiva, amorosa y sin prevenciones,  nos abrazamos sin distancias , protocolos o sarcasmos , ¡Sandritaaaaa! Me dijo y yo ¡Lillyanaaaa, que alegría verla! Y de verdad experimenté una enorme alegría de verla, a la jefe, la que me regaña, me exige y me felicita, la que me agradece y me estimula , la que me conecta con esta amada profesión y con mi aún más amado, mundo de la televisión.  

Tres días después , el 26 de septiembre El Presidente Santos y las FARC, firmaron el acuerdo de paz en Cartagena, ese mismo día Teleantioquia nos anunció la aceptación de nuestra propuesta de documental, y seis días después, 2 de octubre, una inmensa minoría, le dijo no a los acuerdos de paz.

Yo que no era simpatizante de las FARC, aun desde antes de viajar al Yarí, manifesté en público, es decir en mi ambiente laboral y familiar, mi decisión de votar por el sí, con un único argumento: Si 6 mil personas quieren cambiar de vida, yo les doy esa oportunidad, eso me valió enemistades familiares y laborales, pero no me importó. Ese domingo en la tarde, una sombra de tristeza se me atravesó en el corazón, pensé en Camila, en Franky , en Adriana, ellos confiaban en el país, y ese país que nos les dejó otra alternativa más que ingresar a la guerrilla  a los 13 o 14 años,  para hacer valer sus derechos, volvía a darles la espalda.







Comentarios

Entradas populares de este blog

LA VIDA EN UNA FOTOGRAFÍA

HISTORIA DE UNA PALOMA...DE LA PAZ

QUÉ SABEMOS DE IRÁN