LA FELICIDAD MONTA EN CICLA
No sé por qué de chicos el sueño de tener una bicicleta se convierte casi en obsesión, ese rodar libres en dos ruedas, sentir el viento en la cara y el cansancio en las piernas, producto de alcanzar una loma nos llena de emoción. En la adolescencia el asunto mengua, pero hay para quienes la cicla se convierte en su compañera para siempre, en el vehículo que les acompañará el resto de sus vidas.
Hoy, ante tantos desafíos ambientales, el retorno a la bicicleta como medio de transporte, se ha convertido incluso en programa político y promesa de campaña en muchas latitudes. Hay ciudades que se han debido reorganizar y contemplar las bicirutas como parte de sus diseños viales.
Eso me encanta, pero deseo de corazón que no tengamos que retornar al cocinar con leña, alumbrarnos con velas, llamarnos con señales de humo, ducharnos de vez en cuando o ir al baño en el monte…
San Andrés de Cuerquia está ubicado en la subregión norte de Antioquia, es empinado, como por variar en este departamento, y algo frío, no mucho, por ello es propicio para el cultivo del café, pero no precisamente para pasear en cicla.
Sin embargo Tomás, de 12 años, se obsesionó con el concurso de la empresa de servicios públicos que por navidad estaba rifando dos bicicletas y decidió gastarse la caja de colores, que tenía intacta, por efectos de la educación virtual, haciendo un hermoso dibujo, con el ánimo de ganarse una de ellas.
Como joven inteligente que se intuye, tenía dos planes para conseguir su objetivo : ganarse la cicla en la rifa o comprarla con sus ahorros, ya casi tenía el dinero recogido. Era martes y estaba solito en casa viendo televisión, cuando le entró una llamada de un número desconocido, una chica muy amable le dijo que había sido el ganador de la cicla con su dibujo y que lo esperaban en la Alcaldía , con su mamá, para entregarle su nuevo patrimonio.
Tomás que no cabía de la dicha
llamó a su mamá y se encontraron en el parque, corriendo llegaron a la Alcaldía
y dos señoras, una del área social de la empresa de servicios públicos y otra
del gabinete municipal, le entregaron su cicla entre aplausos y puñitos, porque
por ahora están prohibidos los abrazos.
Noté a Tomás pasadito de peso, pero ahora su cicla le permitirá , seguro, ponerse en forma, porque en San Andrés de Cuerquia, ni siquiera el atrio es plano.
Y así, aún en medio de una Pandemia, Tomás tuvo un final de año feliz, logró su objetivo, ganarse una cicla, el dinero que estaba ahorrando, nos dijo, lo invertirá en otra cosita. Seguimos a Tomás con nuestra cámara cuando se alejó montado en su nuevo vehículo, calle abajooooooooo, pero emocionado como ninguno.
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