NO ERA LA KARÉNINA

 

Junio de 2021

Leo, leo mucho, desde que tengo uso de razón, y según mi papá, leo hasta la hojita de la parroquia. Me encantan las novelas y, confieso una manía, cuando veo una película o serie corro a buscar el libro que la inspiró.

He visto unas 4 versiones de Ana Karénina, y todas, sin falta, han centrado su trama en el adulterio de esta mujer. Para quienes no saben la historia, Ana Arkadievna está casada con un importante noble, empleado público, Alexei Alekxandrovich Karenin, viven en San Petersburgo y Ana viaja a Moscú para intentar recomponer el matrimonio de su infiel hermano Oblosky. En ese viaje conoce al Conde Vronsky, oficial, y ambos se enamoran apasionadamente.

Después de leer Ana Karénina, la verdad siento vergüenza de escribir cualquier cosa, el libro no sólo es magistral, es perfectamente bien escrito, los diálogos ponen en evidencia el carácter de cada personaje: el desparpajo de Oblosky, hermano de Ana, la inteligencia, encanto y coquetería de ésta, la rigurosidad de Karenin, su esposo, la autenticidad de Kostia, noble terrateniente, la dulzura de Kitty, esposa de este último o la infelicidad y frustración de Dolly, cuñada de Ana.

La obra de León Tolstoi devela además los sentimientos más profundos y también los más superficiales de quienes intervienen, pero, sobre todo, es una radiografía exacta y rigurosa de la Rusia pre revolución:  una nobleza decadente, empobrecida, aparentadora y malsana, el malestar del pueblo,  la inequidad en la distribución de la tierra y  la insatisfacción con las políticas del Estado ¿Les recuerda a algún país del momento? El texto completo del libro se publicó en 1877 y en principio salió por capítulos en un periódico local.

Para nada pretendo darles una clase de historia y menos de literatura, no soy tan atrevida, pero sí quería compartir con ustedes mi teoría. Resulta que Kostia aparece como personaje secundario, y  él,  su historia de amor,  su inconformidad con el estado de las cosas,  su desprecio por los nobles,  su preocupación por los agricultores y por la distribución de la tierra, ocupan más de la mitad del libro. Es más, al suicidio de Ana, apenas si se le dedica un capítulo, y NO ES el final del libro, que, dicho sea de paso, ella no se arroja al tren por amor,  todo lo contrario, lo hace con  la mala intención  de lastimar a Vronsky, algo que desvirtúa por completo ese sentimiento

Tres o cuatro capítulos después esta exquisita obra concluye con la certeza de un sentimiento de Kostia, en cuanto a una inquietud que lo tuvo divagando por años.

Mi teoría es que Tolstoi pretendió, a través de la novela, despertar, o por lo menos generar, alguna inquietud entre sus lectores con respecto a la situación de Rusia en el momento. Y se valió de un chisme de quinta, para llamar la atención:  el romance entre una mujer casada, perteneciente a la nobleza y un oficial, que por demás no revestía ninguna novedad, porque desde entonces y hasta nuestros días, las infidelidades y deslealtades en la nobleza eran, y son,  pan de cada día.

Tolstoi, opino yo, de manera especulativa, aclaro,  quiso llamar la atención sobre algo más profundo: las injusticas que por entonces campeaban en ese país, que llevaron a lo que ocurrió 40 años después: La revolución rusa, en 1917. No afirmo que Tolstoi haya gestado dicha revolución, jamás, considero simplemente que puso de manifiesto lo que, como intelectual, veía y reflexionaba de esa sociedad decadente e inequitativa.

Desde que tenemos memoria la lucha por la tierra, por lograr una sociedad más justa, por obtener un bienestar extendido,  ha sido una constante en la historia de la humanidad, y mi reflexión tiene que ver con el hecho de estar nosotros hoy metidos en una situación similar : un  campo y unos campesinos desatendidos por siglos, jóvenes que si no tienen palancas o padrinos políticos no pueden acceder a estudio formal o empleo, adultos que laboran en la informalidad por años sin poder conseguir  una pensión digna, una corrupción rampante y campante y una educación que desde sus primeros años parece diseñada para un planeta en la dimensión desconocida, y no para las necesidades de una Colombia con riquezas  infinitas malgastadas y mal  distribuidas.

Por fin despertamos, por fin decidimos protestar, por fin las discusiones salieron de las cafeterías, los bares o las salas de las casas. Reprochable y lamentable el asunto del vandalismo, que nada tiene que ver con la protesta social, pero por fin en el país pasó algo, porque nunca pasaba nada. Frente a los desaparecidos, nunca pasó nada, frente a las masacres, no pasó nada, frente al asesinato de jóvenes vestidos con prendas camufladas, no pasó nada, años y años de permitir violaciones y violencias, sin que pasara nada, apenas si una que otra condena a mandos medios, indemnizaciones económicas o nombres de mártires puestos en placas de colegios o puentes, nada, nada más.

Ahora no tengo la certeza que  vaya a cambiar algo, pero sí es seguro que con este despertar de la consciencia colectiva podemos, por lo menos, empezar a hacer cosas en nuestro entorno.  

En el libro,  Konstantin Levin, Kostia, decide hacer algo, consciente de su impotencia frente a un Estado gobernado por nobles y funcionarios ineptos, ineficientes y corruptos,   crea su propio sistema de trabajo, paga más de lo reglamentario a quienes realizan actividades para él, distribuye  mejor las funciones, trabaja hombro a hombro con sus peones,  reserva hectáreas para la reforestación natural de los bosques, respeta, valora y escucha   a su esposa, ama a su hijo, protege a su cuñada y a sus sobrinos políticos, en otras palabras es un  buen ser humano y un ciudadano correcto, decide hacer muy  bien las cosas que dependían de él.

¿Y qué tal si cada uno de nosotros se compromete con algo similar? ¿Qué tal si los empleados del Estado comprenden su función de servidores públicos? ¿Y quienes trabajamos en el sector privado lo hacemos a consciencia pensando en nuestro aporte a la economía del país? ¿Qué tal si votamos por quien nos gusta o en blanco porque no nos gusta ninguno? ¿Por qué no decidimos formarnos más políticamente y dedicar menos tiempo a ver telenovelas y realities? ¿Qué tal si hablamos con amabilidad y consciencia?  ¿Qué tal si por lo menos respetamos el trabajo de los campesinos y los artesanos y valoramos su sabiduría y conocimientos? ¿Qué pasará cuando dejemos de pensar en colores, orígenes, castas o apellidos y comencemos a trabajar con el único objetivo del bienestar extendido y  bajo el sustantivo que nos reúne a todos?  Ese sustantivo es el de colombianos, es el momento de pensar que la diferencia es  parte de nuestra gran riqueza y que la discriminación solo profundiza la ignorancia. 

La propuesta es simple: Hacer bien las cosas que dependen de nosotros. Kostia no cambió el mundo, no cambió a Rusia, pero es seguro que sí cambió  la vida de muchas  personas.

* Ilustración de Samuel Gómez ( @sagollo_1511

Comentarios

  1. Nada más cuerdo... la revolución empieza en cada uno de nosotros, aprendiendo a hacer bien nuestra parte del contrato social.
    Me fascina leer historias que se deslizan como en un tobogán, que no puedes para hasta el final. Son las historias bien escritas, esta además atestigua de erudición literaria y consciencia política. Ojalá que esta semilla que dejas en tus lectores germine produciendo frutos, que sumados, contribuyan al proceso mágico que vive nuestra gran nación. Gracias por tu aporte a la revolución en curso.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Maravilloso como siempre mami, una teoría muy acertada y una invitación muy bella, y es así eso es lo que siempre me has enseñado es tan simple como hacer las cosas bien, siempre actuar correcta y honestamente sin importar que, ser empáticos y aportar nuestro granito de arena desde todos los ámbitos en que intervenimos, sean sociales, laborales u artísticos. Te amo te admiro te agradezco y eres una tesa.

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  4. Ahora me toca leerle el libro de nuevo!!! 🙂no hay duda que tú análisis está muy bien estructurado, totalmente de acuerdo contigo y desde mi trabajo seguiré intentando cambios en cada uno de mis chicos y chicas para que se forjen una mejor vida para ellos y su alrededor... Un abrazo

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    1. Si te decides a leer el libro de nuevo, encontrarás cosas maravillosas, entre ellas que haces muy bien lo que tiene que ver con tu vocación

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  5. Y esa ilustración... Mi Samuel es un teso!! 😘

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  6. Sandra, qué regalazo el que nos haces con tú análisis crítico de la obra de Tostoi. Me picaste la curiosidad en leerla. Sé que la obra es de suyo universal y atemporal, y describe con maestría las virtudes y miserias humanas. Sin embargo, su propósito es político. El contexto en que se desarrolla la novela es de una Rusia agobiada por el hambre y la pobreza que contrasta con los lujos y extravagancias de la nobleza. Una nobleza indiferente e indolente con el sufrimiento de su pueblo. La obra en si subversiva, sinembargo, Tostoi logra, hábilmente, que en la trama de amor, intrigas y traiciones no se haga evidente su mensaje liberador y revolucionario. Su semejanza con la explosiva situación social de nuestro país, nos llama a reflexionar sobre el papel que deben cumplir los intelectuales sin caer o querer suplantar a los políticos. Sandra, tú forma de escribir es cautivante y queda uno "enganchando" con tus primeras líneas. Desarrollas tus escritos con gracia, de manera fluida, rítmica y lúcida, y en no pocas ocasiones con chispas inteligentes de buen humor!! Te felicito!!

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    1. Gracias! Pero este comentario es mejor que mi crónica. Mucha generosidad en tus apreciaciones. Gracias por tu tiempo

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