EL TRIUNFO DE LAS AGUJAS
Raudal Viejo, Valdivia, mayo 5 de 2021
Al entrar en la asociación de confeccionistas creada y liderada por Olga, me sentí como en un pasaje surrealista. Llegar a Raudal Viejo implica pasar el Cauca de orilla a orilla, tomar una mototaxi e internarse en las montañas por espacio de 20 minutos, por una geografía hermosa y diversa.
El corregimiento es pequeño, pero
de gran movimiento y, como por variar, no dispone de puesto de salud, ni de una
adecuada vía de acceso, ni de una Institución Educativa que colme las
expectativas de los niños y jóvenes…
Entonces la empresa de Olga es
como la modernidad en medio del siglo XVIII, cuenta con 10 máquinas de coser de
última tecnología, que fueron adquiridas por un proyecto que le presentó al
Ministerio de Agricultura, llegaron en cajas y logró ponerlas a funcionar
gracias a un mecánico que desde Medellín, y por videollamada, les fue explicando el paso a paso para
ensamblarlas.
Olga buscó en su comunidad otras 10 mujeres, que como a ella, les gustara la confección, la moda, los hilos, las medidas, los metros de costura y las encontró, ella cree que ese es el mejor oficio, pues como nos dijo, no tengo que salir a ofrecer o pedir que me compren nada, a mi es a quien buscan para arreglar algo o confeccionarlo. Así creó la asociación que hoy confecciona uniformes, chalecos para mototaxitas, vestidos para lavadoras y licuadoras y manteles de diferentes formas y tamaños.
Y Ahí, en medio de ese caserío donde casi todo hace falta, la asociación de confecciones cuenta con una hermosa sede, organizada, con mesa gigante para los cortes, sala de máquinas, salón para el almacenamiento de telas e hilos y maniquís que exhiben sus creativas creaciones.
Nada está fuera de su sitio, el orden y el aseo se respira por todos los rincones, pero más que eso, se aprecian las habilidosas manos de estas mujeres formadas por Olga: unas cortan, otras pegan botones, otras hacen ruedos, otras unen partes y así entre todas confeccionan un mejor futuro para ellas y sus familias.
Olga nos dice con muchísimo orgullo que, de sus 4 hijos, las dos mujeres fueron a la universidad, una ya es Ingeniera en Telecomunicaciones y la otra está a punto de terminar su carrera en Contaduría Pública.
Olga con sus tijeras, con agujas que trabajan a una precisión matemática, logró darle un mejor ribete a su vida y cambiar también el ruedo de 10 de sus vecinas.
Porque coser es como la vida, a veces se toman otros caminos, a veces
los hilos se nos enredan, a veces los cierres quedan al revés o no cierran,
pero siempre se puede desbaratar, comenzar de nuevo y hacer un vestido ( una
historia ) más bonito ( a ). Recordé entonces una frase hermosa de Hugo Jamioy
de la Etnia Kametsá “ Piensa bonito, habla bonito, teje bonito”



Maravillosa crónica mami! Magistral como siempre y el párrafo final es una magnífica metáfora y es que así es de eso se trata la vida de coser y descoser y tejer nuevas historias.
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ResponderEliminarEres una de esas tejedoras de historias a las que se les puede seguir el hilo hasta en la oscuridad más absoluta. No importa lo escabroso de la geografía ni lo sensible de la trama, no hay tropiezos ni obstáculos. Creo que es porque no las cuentas como espectadora, sino que te adentras en ellas a la altura de los ojos de tus interlocutores, les dejas hacer lo suyo sin interrumpirles, hablar en el idioma universal de la cotidianidad. Necesitamos muchas más dosis de esas realidades nobles escondidas en en los corazones de quienes construyen mundo.
EliminarMuchas gracias por este poético comentario, gracias por entender la esencia de la historia
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ResponderEliminarAdmirable las vivencias de éstas mujeres que, en zonas olvidadas, hacen empresa y construyen futuro. No se imagina uno que cosas así sucedan, sin embargo, gracias a la pluma de Sandra logran develar para nosotros, los de la otra Colombia, que hay seres humanos en esa Colombia olvidada que también construyen sueños y los hacen posibles. Sandra tiene la virtud de hacer gráficos sus relatos y nos hacen vivirlos de manera nítida en nuestras mentes y corazones. Cada palabra, cada párrafo que escribe Sandra en sus crónicas llevan su inconfundible estilo narrativo. Ella puede trasladarnos fácilmente de un escenario de emociones vibrantes a otros de sentida tristeza pero siempre dejando al final un mensaje de reflexión y de enseñanza. Y esta crónica no es la excepción!!
ResponderEliminarGracias por tu tiempo y por este sentido comentario.
EliminarGracias Samuel, eres muy amable.
ResponderEliminarBuenísima, cómo todas tus creaciones. El título y el párrafo final, son una hermosa poesía. Gracias, gracias por compartirnos esas lindas e inspiradoras historias.
ResponderEliminarGracias Marce por dedicarme parte de tu valioso tiempo!
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