¡SE NOS PELOTIÓ LA MULA!

 


Agosto de 2021 

Jaime está feliz, o mejor cabalga feliz, todo porque el camino mular que conduce a su vereda San Miguel, en el municipio de Liborina, fue adecuado gracias a la empresa de servicios públicos y, según él, ganaron por partida doble, porque esta empresa contrató a la Junta de Acción Comunal que él representa, para adelantar este mejoramiento.

A Jaime lo conocí un jueves de fiesta en la vereda San Cristóbal de este mismo municipio, él y otros representantes de junta se reunieron a recibir, de manera simbólica, los caminos mejorados, y digo de manera simbólica porque la entrega real ya se había realizado, pues su camino fue concluido unos días antes. Ahí estaban todos, reunidos, se me antojaron agradables, de hermosos sombreros, ponchos limpiecitos, afeitados, vestidos como para ir a misa, sin temor a hablarme a mi o ante la cámara, con sus mejores sonrisas y un entusiasmo regado por todo el cuerpo.


Ese jueves, en medio de un día con neblina en el ambiente, pero muy despejado en los rostros de Jaime y sus otros colegas líderes comunales, se realizó un acto cívico en la escuela, que también fue mejorada por la misma empresa.

Jaime me contó que antes su camino era imposible, que incluso una vez se le pelotió una mula, con carga de café y todo, que los niños para bajar a la escuela pasaban por  todo un peligro y que ahora ese mejoramiento les iba permitir sacar los productos en mejor estado y más rápido para el mercado.

Félix, de la vereda Los recuerdos, me dijo que se habían visto beneficiados en dos sentidos, de un lado el mejoramiento de su camino y de otro el empleo que se había generado en una época en la que no percibían muchos ingresos, pues ya sólo estaban a la espera de la cosecha de café.

La contratación social es una figura usada con regularidad por la empresa de servicios públicos y que tiene por finalidad acordar con las juntas de acción comunal de las veredas o barrios la realización de obras de infraestructura: una caseta comunal, un puente peatonal, un camino, el mejoramiento de una escuela o un puesto de salud.

Un asunto que evita el que foráneos lleguen a hacer obras en sitios que no conocen, con costumbres que chocan, la mayoría de veces, con los usos locales, que generan impactos que muchas veces hay que lamentar y que se hacen visibles, en algunos casos, 9 meses después.

Los campesinos de las 9 veredas beneficiadas con los contratos para mejorar sus caminos destacan que las utilidades que les dejó el contrato, además de la obra y la generación de empleo, se reinvirtieron en suplir otras necesidades de sus comunidades: el mejoramiento de otro camino, la dotación de los restaurantes de las escuelas o la adecuación de un llegadero ( sitio donde llegan con las mulas a cargar o descargar lo que bajan o suben desde y hacia sus veredas ).

No está por demás decir que las obras que se encomiendan a las comunidades por contratación social, son realizadas con más entusiasmo, con más amor, con más entrega, porque es para beneficio propio. Es una figura de acuerdo comercial que bien podría imitarse en otras latitudes y por otras empresas. Sus resultados son francamente positivos e interesantes.

Para quienes hemos crecido en sitios urbanos rodeados de aceras enchapadas o encementadas, vías adoquinadas o asfaltadas, nos es complejo entender la importancia de un camino mular.

Para ellos, nuestros despreciados, desconocidos y desatendidos campesinos, es motivo de fiesta y celebración contar con un camino en mejores condiciones, porque les asegura, entre otras cosas, proveer a las cabeceras municipales y ciudades, el alimento que recogen y que han sembrado para que nosotros quienes los despreciamos, desconocemos y desatendemos disfrutemos más fresco y en menor tiempo...así, para nuestro beneficio, se cumple la premisa que es prioridad para  un sembrador colombiano : entregar lo mejor de su cosecha.

Insisto con mi ya temida cantaleta: ¡Es tan sencillo lograr equidad en el campo colombiano! ¡Es tan poco lo que pide un campesino y tanto lo que entrega! A veces siento vergüenza al conocer gente tan trabajadora, sencilla y buena como Jaime, Félix o Adiela, quienes, pese a tanto sufrimiento y abandono, lo entregan todo en su trabajo y no pierden la fe en un futuro mejor para sus familias, mejor que el que ellos han debido vivir.

* Fotografias : Didier Molina - Fernando López 

Comentarios

  1. Cuando la gratitud es tan absoluta las palabras sobran, felicitaciones por nombrar a esas personas que día a día CULTIVAN nuestras vidas...

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