¿Cowboys en Valdivia?

 


 

Sí, así se llama la Asociación que Carlos Molina y 8 compañeros más integraron en el Corregimiento de Puerto Valdivia, en Valdivia Antioquia, y la llamaron así porque su proyección es internacional. Literalmente son chicos vaqueros, porque ninguno supera los 30 años y porque con la habilidad que brinda el estar en el oficio desde que nacieron enlazan, arrean y ordeñan las vacas con más alegría que destreza.

Las entrevistas que realicé a Carlos, Niyareth, Juan Manuel, Diego y Davidson me dejaron descrestada, se expresan bien, hablan con entusiasmo, con una seguridad desbordante y una claridad en su horizonte que ya la quisiera yo.

Cowboys recoge los sueños de estos chicos de apostarle y querer quedarse en el campo, de hacer de este proyecto una gran empresa para el sustento diario y digno de ellos y de sus familias. Son jóvenes que por su condición de víctimas de la violencia en su región recibieron un apoyo por parte del Ministerio de Agricultura y con la capacitación de otras entidades del estado, una empresa de servicios públicos y dos organizaciones internacionales, lograron configurar la naturaleza y el alcance de su Asociación.

 

Todo el tiempo afirman que el campo es el futuro, que la ciudad no los atrae en lo más mínimo y que se vienen preparando para ofrecer diferentes servicios en su localidad que les permitirán hacer de este renglón, la ganadería, una oportunidad de generar mejor empleo y riqueza en su territorio. Por esto su más preciada y última adquisición fue un Ecógrafo, con él determinan, con bastante precisión, el tiempo en qué nacerán las crías, el estado en qué se encuentran y su condición genética. Esta información es útil para hacer presencia en ferias, programar compras y ventas, realizar cruces y optimizar razas.

Se me eriza la piel y no puedo evitar contagiarme del entusiasmo de los Cowboys, jóvenes que pese a ser  desplazados, despojados o a quienes les han asesinado un familiar, tienen la convicción firme de que el FUTURO DE COLOMBIA ESTÁ EN EL CAMPO, yo lo creo así, y estoy segura  que con esa esperanza renovada, el trabajo de ellos y el empujoncito apropiado por parte del Estado, Colombia puede retomar su vocación agrícola, hoy las condiciones parecen estar dadas.

Cowboys no fue la única organización juvenil y  campesina que encontré en mi último recorrido por el Bajo Cauca antioqueño. Otros jóvenes en Cáceres crearon una marca de pollo que ya están comercializando, mujeres cabeza de familia en Tarazá están engordando cerdos y otra asociación de damas, en similares condiciones, en este mismo municipio, cultivan abejas y han desarrollado una línea de productos que van desde la venta de la miel pura hasta cremas con tratamientos para el cabello y la piel. Y hay más: un grupo de personas de diferentes edades en Valdivia, fundaron un Biovivero con el que pretenden repoblar grandes extensiones, de ese municipio, con especies nativas.

Las asociaciones se han apropiado de la tecnología y de las posibilidades que brindan las redes sociales, a través de las cuales promocionan sus productos y servicios, cierran negocios, coordinan envíos, hacen citas de valoración y se preocupan a diario por ganar seguidores. 

Estas organizaciones tienen un factor común: son integradas por personas víctimas de la violencia en este territorio, golpeado una y otra vez por diversos conflictos, campesinos todos que exploran y explotan sus saberes en beneficio de crear empresas que sustenten, dignamente, a sus familias.

Como la emocipon la tengo a flor de piel por estos días, creo que el terreno está abonado para que la futura ministra de agricultura, Cecilia López Montaño, logre ese reto que le han impuesto y que saldaría, en parte, la deuda con la ruralidad, con los campesinos: lograr la transformación productiva del campo para disminuir la cifra de pobreza e inequidad ¡Vamos Cecilia, tú puedes!

Comentarios

  1. Con la misma esperanza de que todo cambie en algún momento para nuestros campesinos 🙏 cómo siempre un placer leerte!

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    1. Andrés gracias. Vamos a mantener la fé y a hacer lo que nos corresponda para que se den mejores oportunidades para todos!

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  2. Ahí está la clave en esta coyuntura no sólo Nacional e internacional: el futuro de Colombia está en el campo.

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  3. Gracias por leerme y sí, tenemos que recuperar nuestra vocación agrícola

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  4. Sandra, gracias por darnos a conocer con tus crónicas cada vez un pedacito de nuestro país y de ésta manera mostrarnos a propios y extraños que en Colombia sí hay esperanzas y que como dices, con fe y poniendo todos un granito de arena, lograremos que se haga realidad y que aceptemos que el futuro de Colombia está en el campo. Mil gracias y sigo esperando tus crónicas porque aparte de deleitarme con tu maravillosa narrativa, conozco cada día un rincón cito más dei bella Colombia. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias por este generoso comentario y por su tiempo. Un abrazo!

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