CUANDO LA VIDA VALE UNA CAJA DE ARROZ CHINO
Agradezco mucho que me estés
leyendo, por tu tiempo y por tu interés en el tema, ahora quiero que cierres
los ojos y si eres padre imagina que a
tu hijo, de quien te sientes orgulloso, un joven estudiante, lleno de sueños y
aspiraciones, que no tiene idea de empuñar un arma, lo matan por una caja de arroz chino, y luego
te dicen que era guerrillero y aparece con un camuflado que le queda grande y
unas botas que no eran su talla.
Si eres esposa imagina que a tu esposo lo matan por Cien mil pesos (algo así como 25 dólares), si eres hijo imagina que a tu padre, a tu amoroso y responsable padre o a una hermana los maten por dos días de descanso ¿Qué sentirías además de tu intenso dolor? ¿Eso vale una vida en Colombia? ¿Una caja de arroz chino, Cien mil pesos o dos días de descanso? Al dolor de la pérdida habría que sumarle la rabia, la desesperación, la indignación, la impotencia … la sinrazón.
Decir atroz es poco, decir crimen es mínimo, decir horror se queda corto. No encuentro las palabras para describir las confesiones que los miembros del Batallón La Popa de Valledupar dieron en la JEP ( Justicia Especial de Paz) , el pasado 18 de julio de este 2022, confesiones que se vienen dando desde abril y por miembros del ejército de diferentes batallones del país. Integrantes de la entidad que tiene por objetivo defendernos y que mejor prefirieron matar inocentes que cumplir con su estricto deber.
Esto refrenda la escalofriante cifra de una de las tantas conclusiones de la Comisión de la Verdad de Colombia, liderada por el Padre De Roux: “De los 700 mil muertos que deja el conflicto en esta tierra, sólo 2%, es decir 14 mil, eran combatientes y de ellos sólo el 1.5%, es decir 210, murieron en combate”
Ya el país conocía de todo esto, pero estas descarnadas, desvergonzadas y descaradas confesiones no dejan de impresionarlo a uno. ¿Qué pasa por la mente de un militar, qué hay o que falta en ella para tomar la decisión de matar a un civil, a un no combatiente, generalmente un campesino trabajador y honrado por aparentar un resultado y de paso obtener una recompensa? Recompensa que nos deja con el alma desgarrada y en pena : ¡Una caja de arroz chino! Eso valió una vida en Colombia. El hambre como que era mucha.
¿Cumplimiento de órdenes? Eso ya lo tenemos claro. Lo que ahora el país pide conocer es quién dio la orden, ¿A quién se le ocurrió disfrazar inocentes y hacerlos pasar por subversivos? ¿Quién se ideó eso de hacer montajes de combates, que no existieron, y poner en las manos de los muertos fusiles que nunca empuñaron?
Detesto los eufemismos, porque
desde su significado estricto a uno ya la cosa le huele mal. Según la Real
Academia de la Lengua Española un Eufemismo es “Palabra o expresión más suave o decorosa con que se
sustituye otra considerada tabú, de mal gusto, grosera o demasiado franca”. Mi
cruzada desde hace algunos días es que NO SE DEBE HABLAR DE FALSOS POSITIVOS, eso
sí que es un detestable Eufemismo. SE
DEBE HABLAR DE ASESINATOS POR ALGUNOS MIEMBROS DE LA FUERZA PÚBLICA. Militares del Ejército mataron a 6402
personas inocentes y no combatientes.
Estas 6402 personas ni fueron positivas, ni fueron falsas. Fueron asesinatos reales, cometidos por personas que no las defendieron, como era su deber, que no las protegieron, como era su deber, si no que por el contrario las sumaron a supuestos logros y resultados efectivos en medio de un conflicto que cada vez se nos hace más incomprensible.
El Eufemismo usado por el Ejército Nacional para disfrazar esos asesinatos,esos crímenes, esos horrores, oculta, tapa, suaviza, sustituye, como dice la Real Academia de la Lengua Española, una monstruosidad. Estas personas, esas 6402 personas tenían identidad, tenían un nombre, habitaban un territorio, hacían parte de una familia y por una caja de arroz chino o Cien Mil pesos sus sueños, sus metas, su trabajo, sus logros, su futuro, fueron borrados.
Lo que más me duele en medio de todo esto, es que nosotros, los medios de comunicación, le hacemos el juego al Ejército Nacional y llamamos a esos 6402 compatriotas ¡Falsos positivos! Desconociendo además que hasta su nombre fue manchado, su honra violada y su honestidad puesta en entredicho, pues ellos nunca fueron delincuentes, ni maleantes, ni miembros de grupos ilegales, eran personas como usted o como yo, que tuvieron la mala suerte de vivir cerca de un batallón, de ir a éste buscando un odontólogo para un dolor de muela, de encontrarse en un lugar apartado cultivando algo o estar desempleado y desesperado buscando cómo llevar sustento a sus hogares, como fue el caso de los jóvenes de Soacha o Tolúviejo, a quienes engañaron con promesas de trabajo y volvieron a sus casas en ataúdes y con el estigma de , para sorpresa de sus familias, ser guerrilleros muertos en combate. Cuando lo único que habían empuñado en sus vidas era un lapicero o un lápiz, pues recién habían obtenido sus diplomas de Bachillerato.
Esta Colombia, llena sí de
delincuentes en las altas esferas del poder, se acostumbró al adormecimiento a
causa de los Eufemismos, a esas palabras que lo decoran, suavizan y lo ocultan
todo, acá otro ejemplo: El 11 de junio de 2020 nuestra actual vicepresidenta,
Marta Lucía Ramírez, acosada por haberse destapado la participación de su
hermano en narcotráfico, escribió una carta en membrete de la Presidencia de la
República aclarando los hechos, en su primer párrafo dice:…” una
tragedia derivada de que uno de mis hermanos, siendo muy joven, se involucró en
un negocio fácil y, en consecuencia, fue acusado y condenado por conspiración
de tráfico de estupefacientes”.
¿Negocio fácil? ¿Desde cuándo un negocio fácil es sinónimo de ilegal? Vuelve el odioso Eufemismo: disfrazar, decorar, suavizar, ocultar… Pero recurramos a mi muy respetada y querida Real Academia de la Lengua española, para que nos aclare qué quiere decir fácil y qué quiere decir ilegal, por si hay dudas pues, veamos:
- Ilegal
: “ Que no está permitido por la ley”
¿Encuentras querido(a) lector(a) que las palabras ilegal y fácil sean sinónimas? Nunca he estado metida en narcotráfico y por relatos de quienes sí, tengo entendido que ese negocio no es precisamente fácil. Otra cosa que me llama la atención en la carta de la vice, es que aclara que, para la época de los hechos, su hermano era joven ¿Eso lo disculpa? ¿Quiere decir la actual vicepresidenta que por joven se metió en un negocio ilegal? ¿Eso disipa su actuar delictivo? No, no señora y no queridos lectores, la juventud no disculpa los errores, ni los explica. Eso es simplemente una condición. Y es, de alguna manera, otro odioso Eufemismo.
Los invito a BORRAR LOS EUFEMISMOS de sus vocabularios, a no hacerle el juego a quienes los usan queriendo engañarnos, adormecernos, buscando perfumar lo imperfumable (sí, sé que esta palabra no existe), ocultar lo inocultable y hacer ver más pasables los horrores de un conflicto colombiano que cada vez se devela más vergonzoso y horripilante.
Queridos lectores, por
acción u omisión, llamamémoslo también indiferencia, todos hemos tomado parte en esta guerra. En principio los invito a comprometernos con algo: ¡NO MÁS EUFEMISMOS, las cosas por su nombre!
¿Qué diría y qué tendría que cantar Pablo Milanés si se enterara que en Colombia se llegó a matar por una caja de arroz chino?… Acá les dejo una estrofa de su muy célebre canción La vida no vale nada:
¿Quiénes dieron la orden?
ResponderEliminarAhora esa es la pregunta que urge responder. Gracias por su tiempo y por este comentario
EliminarMuy deacuerdo con tu punto de vista, hasta que la economía de este país no se desligue del narcotráfico y siga existiendo una demanda, el negocio seguirá!
ResponderEliminarComo siempre un placer leerte
ResponderEliminarAndrés que bueno que te intereses por estos temas. Un joven muy sensible. Un abracito!
EliminarSi, ¡fueron asesinatos¡, 😔un saludito y hace rato no podía sentarme a leer nada tuyo, un gusto
ResponderEliminarTe agradezco mucho por tu interés y por tu tiempo. Un abracito
EliminarHa sido lo más denigrante y vergonzoso que ha habido acá. Que pena.
ResponderEliminarLa verdad si, precisamente por ser la entidad que tiene por misión protegernos. Gracias por tu tiempo. Un abrazo!
EliminarQué triste episodio de la historia, no sólo de Colombia sino del mundo, la faceta corruptible y sórdida del ser humano desvelada pero aún no completamente clara.
ResponderEliminarUn horror, sobre el cual se hace necesario una profunda reflexión. Un abrazo
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