LA LETRA CON HAMBRE
¡Si la letra con sangre no entra,
con hambre menos! Y en la vereda La Esperanza del municipio de Nechí, sí que
saben lo que es el hambre.
A esta vereda, ubicada a orillas del río Nechí, se llega desde la cabecera del municipio, partiendo desde su puerto en lancha y luego de media hora cruzando el encuentro de los dos ríos, el Cauca y el Nechí, pero subiendo a contracorriente.
Como el madrugón fue terrible, me acerqué a Melisa con una sonrisa y la segunda y negra intención de gestionar un tinto. Melisa, madre de familia y encargada de preparar los refrigerios escolares, respondió a mi sonrisa con otra más amplia, franca y amable y ante la solicitud del tinto, soltó una carcajada y luego me dice: “Ya quisiéramos tener acá azúcar, haría maravillas con limones y agua para estos pelaos”
Entonces comenzó a moverse por la cocina, ampliada y mejorada por una multinacional empresa minera, y a mostrarme las ollas puestas con la boca hacia abajo y las alacenas con recipientes vacíos, en donde debería haber arroz, azúcar, lentejas, sal o pastas.
Mientras me mostraba el estado de su cocina, me dijo que desde que los niños volvieron de vacaciones, es decir julio, no había contrato para el suministro de lo requerido para los refrigerios, que ella había ido a la Institución con la esperanza de que en la lancha, que iba personal de la Cruz Roja, de pronto le hubieran enviado algo de víveres, pero su desilusión fue inmensa cuando descubrió que sólo llevaban implementos como botiquines, paletas de pare/siga , sogas y salvavidas.
Le pregunté si recibía
compensación económica por su trabajo y me dijo que sí, abriéndome los ojos, que
75 mil pesos quincenales, es decir 150 mil mensuales ¡Por Dios! Ni siquiera la mitad de un
salario mínimo, por trabajar cuatro horas diarias, preparando desayunos y
refrigerios para una treintena de muchachos. Obvio los 150 mil pesos de
compensación económica que recibe, cuando hay contrato, no tienen ninguna
prestación social, ni media convenio alguno
.
Supongo que, si a la vereda La Esperanza no ha llegado alimento para los niños por falta de contrato, es una situación extendida en todo el territorio de Nechí, es decir que unos 10 mil niños entre los 5 y los 16 años, no reciben en el momento refrigerio, asunto que incide directamente en deserción escolar. En la Institución Educativa La Esperanza empezaron el año 32 niños, ahora sólo asisten 23.
Nechí, apenas fue municipio en
1982, su nombre significa oro puro, un vocablo Catío que une dos palabras
distintas: Ne, que es oro y Chí que significa natural o puro. Y es extraño este
nombre, porque a la llegada de los españoles a quienes encontraron en la zona
fue a indígenas Zenú, regidos por un sistema matrilíneal, es decir el poder lo
ejercían las mujeres y entre sus características principales se destacaba la
destreza para la ingeniería hidráulica, pues con habilidad aprovechaban las
fuentes hídricas para transporte y suministro de agua.
Nechí, el más pequeño de los municipios que integran la subregión antioqueña del Bajo Cauca, limita por el norte con los departamentos de Córdoba y Bolívar, para el año 2020, el DANE ( Departamento Nacional de Estadísticas ) estimaba las necesidades básicas insatisfechas en un 62 % de su población, es decir que de sus 24 mil habitantes, cerca de 15 mil sobrevivían, y es seguro que hoy 2 años después la situación no ha cambiado mucho, con menos de 300 mil pesos mensuales, esto quiere decir que además de padecer una deficiente alimentación no cuentan con acceso a servicios como agua potable, energía eléctrica y alcantarillado. El DANE informó, además, que un alto número de familias no cuentan con vivienda adecuada y se presenta el fenómeno de hacinamiento crítico, es decir más de 3 personas comparten una habitación.
Todos sabemos que la mejor estrategia para superar los índices de pobreza y conseguir movilidad social es la educación de calidad, y de ésta hace parte importante una alimentación adecuada, o por lo menos esencial en lo que niños y jóvenes demandan para su desarrollo.
Con hambre es imposible lograr la concentración que requiere el aprendizaje, con hambre ni se juega con ganas, ni se divierte con energía, con hambre las letras y los vocablos suelen confundirse, con hambre los pensamientos divagan, con hambre la vida y el estudio se hacen más difíciles. Ello explica que Nechí no esté certificado en calidad de educación, pues las pruebas aplicadas a los chicos no permiten dar este salto, que posibilitaría una mayor gestión de recursos ante diversos organismos, incluso internacionales
Melissa me cuenta que algunos viernes, por iniciativa propia, solicita a todos los niños que lleven algo de su casa: una papa, un plátano, una zanahoria, un ajo, un tomate…con lo que reúne les hace una sopita, pero que no todos llevan, porque, según le manifiestan algunos “Mi mamá se quedaría sin qué darle al resto de mis hermanitos”
Así que, si nuestros actuales gobernantes pretenden superar los índices de pobreza mediante, entre otras estrategias, educación de calidad, deben poner la lupa en la instrucción primaria, en especial, en la que tiene lugar en las orillas del país y comenzar por lo más esencial: resolver los graves problemas que se han denunciado en cuanto a los contratos del PAE – Programa de Alimentación Escolar, vivirlo es distinto a ver o escuchar la noticia por un medio de información.
Los malditos contratistas que se han
apropiado de los dineros del Plan de Alimentación Escolar, no sólo dejan a los
niños sin su alimento esencial, están robando, en amplias zonas del país, oportunidades de desarrollo,
bienestar y equidad.





Súper, como siempre un placer leerte!
ResponderEliminarMe encanta que me tengas en tu lista para leer tus articulos, me encanta como escribes y tú forma de pensar!
ResponderEliminarGracias por tan bellas palabras, creo que en asuntos de pensamiento estamos en la misma orilla. Un abrazo!
EliminarSandra, un especial reconocimiento no solo a tus letras, que son excelsas, sino a esa hermosa y esforzada labor de reportería que les da sustento.
ResponderEliminarCreo que ya te lo dije, pero si no es así, lo reitero: espero tengás muy bien guardadas todas tus crónicas. Cada una es un muy buen capítulo de un libro que hay que comenzar a editar y pensar en imprimir y distribuir. La historia de Antioquia y Colombia te lo agradecerá. Y cada uno de tus lectores de hoy y del futuro, por supuesto.
Y espero mi querido Luis David, que tu seas mi editor y corrector de estilo. Tu ejercicio pulcro de la escritura es algo que llevo admirando desde hace como 30 años!, je,je,je. Un abracito y gracias por tu tiempo.
EliminarSandra acostumbrado estoy a tus crónicas de la vida real. A la espera de un libro de la Colombia mágica con todas sus caras bellas y no tan bellas como en este magistral retrato acabo de leer. Notas sensibles de personas que luchan por una mejor patria. Gracias Sandra
ResponderEliminarGracias a Usted Oswaldo por sacar el tiempo para disfrutarlas, por su sensibilidad... ya ve todo lo que nos falta para alcanzar equidad!
EliminarQue placer leerte Sandra, sigo insistiendo en que debes escribir un libro. Disfruto cantidades tu narrativa y ese encanto que tienes al llevarme por los distintos rincones de mi Colombia bella, herida de hambre, violencia e inequidad, pero siempre tan linda. Que bueno que en este gobierno haya alguien que mire la cara del país que has tratado de mostar hace tanto tiempo y que empiecen a mirar a los niños y los ancianos de todos estos rincones de Colombia, olvidados por todas las anteriores administraciones y haya un verdadero cambio. Gracias por tu esfuerzo y ese trabajo arduo de mostrarnos esos lugares y esas situaciones de vida que muchos ni siquiera imaginamos. Te abrazo con mucho cariño.
ResponderEliminarQue comentario tan hermoso!!! Un millón de gracias por tu tiempo e inteligentes opiniones!
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