¿ FÚTBOL O NOVIA?
¡Yo creo que las mujeres nos vamos
a morir sin entender por qué los hombres nos cambian por un partido de fútbol!
Desde hace unos años vivo en Sabaneta y como las bibliotecas ejercen sobre mí una especial atracción, comencé a prestar libros en la de este municipio y a participar de sus diferentes actividades. Siempre me atiende un señor muy amable, don Oswaldo, a quien comencé a compartirle lo que escribía.
Recientemente descubrimos que
crecimos en el mismo municipio, Itaguí, y estudiamos nuestra primaria en el
mismo colegio, Paula Montalt. Me contó entonces la anécdota que más recordaba
de sus años escolares: una chica muy linda, la más linda de su clase, le
propuso que fueran novios, y él aceptó. Ese día ella esperaba que la
acompañara, después de clases, hasta su casa, pero Oswaldo, desentendido por
completo de los deseos de la niña, se puso a disfrutar de un partido de fútbol que habían armado en la cancha (polvorienta por demás) dos grupos superiores.
La jovencita cansada de esperar
en su salón a Oswaldo, con quien se había ennoviado hacia dos horas, fue a
buscarlo por todas partes y al encontrarlo en la cancha le gritó delante de sus
compañeros: “¡¿Prefiere un partido a estar conmigo? ¡Ya no seremos novios!”.
Oswaldo me dijo que, aún hoy, no entendía ese abrupto rompimiento, que todos
sus compañeros se habían reído de él. Así como le dijo bueno a la chica,
cuando le propuso que fueran novios, también le dijo que bueno, cuando
ella le hizo saber que su estrecha y larga relación de dos horas terminaba en
el acto. Oswaldo siguió disfrutando tranquilamente del partido.
Esa pasión masculina parece hacer perder la calma a algunas mujeres, sin embargo yo la entendí, un poquito, hace algunos años: mi entonces pequeño hijo me pidió que fuéramos al estadio a presenciar cualquier partido de un Mundial Sub20 que tenía lugar en Medellín, un compañero me consiguió las boletas, porque yo ni idea tenía de donde comprarlas, el encuentro era Egipto vs Argentina.
Llegamos al estadio y el público en pleno estaba a favor de… ¡Egipto! excepto un joven que justo se hizo en el asiento en frente de mí. Aun no comprendo por qué me transformé: Comencé a gritar como loca en favor del país africano, y gritaba de todo en contra de los argentinos y lo hacía pegada a la oreja del hincha de camiseta de rayas blancas y azules que tenía al frente pero que me daba la espalda. El joven, el MÁS CULTO DEL MUNDO, no respondía a mis necias, estridentes y mordaces provocaciones.
Yo creo que era el ambiente, el vivo y en directo, lo bello de la tarde, la alegría de la gente, en fin. Al final el partido lo ganó Argentina, por un solo gol, el mismo que el único hincha que había en el estadio y que estaba cerca de mí, no se atrevió a celebrar. Los argentinos que esperaban, era lo lógico, que los apoyáramos a ellos por simple solidaridad histórica y geográfica, se desquitaron con lo que encontraron en el camerino, según informaron los medios de comunicación al día siguiente.
Mi euforia continuó por largo rato, tanto que cuando salí a buscar mi carro, después del partido, que había dejado en cualquier parte y al cuidado de un señor con trapo rojo, que me exigió el pago por anticipado, no estaba, ni el vehículo, ni el señor del trapo rojo. Creí que me habían robado la pulguita, así llamaba yo a mi carrito y ¿Saben qué? No me importó, en ese momento me dije: ¡lo experimentado bien valía la pena perder un carro! Una deuda más una deuda menos, como que no marcaban mucha diferencia. Más tarde me enteré que el tránsito lo había levantado en grúa por mal parqueado, con gusto pagué el comparendo, la noche en los patios y todo lo que implicó ¡Recuperarlo!
Resulta entonces que el fútbol,
además de deporte, suele despertar pasiones y, según la RAE, entre otros
conceptos, pasión es: “Sentimiento vehemente, capaz de dominar la voluntad y perturbar la razón”.
Léase bien perturbar la razón. Ya entiendo porque me enloquecí.
Y las pasiones no se cambian, no se negocian, no se transforman, las pasiones nos acompañan hasta el final de nuestros días. En la película El secreto de sus ojos (Argentina 2009) de Juan José Camparella, que cuenta la historia de una joven violada y asesinada brutalmente en su apartamento, encuentran al asesino gracias a su pasión por uno de los equipos australes.
El asistente del investigador
judicial descubre en las cartas, que el criminal le envía a su madre, una
narración absolutamente vinculada al fútbol, entonces le hace a su jefe la
siguiente reflexión: Uno puede cambiar de casa, de ciudad, de lugar de trabajo,
de nombre, de apellido, puede cambiar de amigos, puede transformar el color y
la forma de llevar el cabello, puede cambiar su forma de vestir y hasta de
comer, pero jamás cambiará sus pasiones.
Así que, queridas lectoras, esa batalla está perdida y como dice el sabio refrán “ Si no puedes con tu enemigo, únete a él”, si a sus parejas les gusta el fútbol, vayan con ellos al estadio, miren los partidos por tv a su lado, háganles las crispetas y tráiganles las cervezas de la nevera durante el intermedio, invítele a sus amigotes y atiéndaselos como reyes…si no está dispuesta a nada de eso, entonces déjelo en paz, no le cuestione, ni le recrimine su pasión, permítale que disfrute de los encuentros del equipo de sus amores con amig@s y compañer@s y tranquis, al fútbol no lo pueden besar, ni abrazar, ni hacer el amor, el fútbol , aunque pareciera, no es rival de preocuparse. Las amarán cuando dejen de pedirles que escojan entre ustedes y el deporte más importante del planeta.
Mi querido amigo Oswaldo decidió ser bibliotecólogo para tratar de encontrar en los libros de sicología, deportes o entretenimiento la respuesta a una ruptura que nunca entendió.
El
fútbol sigue siendo parte importante de su existencia, la chica, por el
contrario, paso por la vida de Oswaldo sin pena ni gloria, pues ni recuerda cómo
se llamaba, en todo caso, me aclara, no era Sandra Lilliana.





Así debe ser. Jajjajjaja ya no podemos hacer nada y yo para completar vivo con 5 hombrecillos. Ajjajajajja y todos les gusta el futbol. Desde el más chiquitín hasta el más grande.
ResponderEliminarLilly entonces lo que debes hacer es armar equipo de fútbol, como directora sé que conducirías el equipo al ÉXITO!!!
EliminarSandra gol !!!!!! De amores y pasiones bajo el amgue de tu genial pluma
ResponderEliminarJa, ja, ja que viva en fútbol Oswaldo!!!
Eliminarmaravillosa crónica como siempre mami, todavia recuerdo la vez del estadio, falto tu reflexión final de ese día que todavia recuerdo, "samuel, ya entiendo porque los hinchas se matan en los estadios", en todo caso si en ese momento no te lo dije que esta sea la ocasión para agradecerte, por esa maravillosa y anecdótica experiencia.
ResponderEliminarAsi fue mi amor! De entender muchas cosas y de compartir como siempre. Lindos recuerdos, como ha sido toda la vida compartiendo contigo.
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