SE PREMIA EL RACISMO Y OTRAS OFENSAS
Soy una abanderada de las
segundas oportunidades, pero sólo de aquellas que surgen del arrepentimiento
genuino, del propósito sincero de cambiar de vida o de actitud, de la decisión irrevocable
de caminar por un rumbo diferente.
Hasta que mi hijo tuvo 18 años, estuvo prohibido, en mi pequeña familia, ver telenovelas y realities y se privilegió la lectura, los contenidos audiovisuales históricos, periodísticos o documentales. Las consecuencias eran complejas, no para mí, por supuesto, pero sí para mi hijo que debía permanecer callado mientras sus compañeros de clase comentaban las escenas de El Cartel de los sapos, Las muñecas de la mafia, La historia de Diomedes Díaz, condenado por homicidio, y otra sarta de despropósitos televisivos que en nada contribuyen al intelecto y menos a la diversión o el entretenimiento. Esos contenidos, en mi opinión, lo único que han logrado es reforzar nuestra condición tercermundista, que reposa en los antivalores que como Nación nos identifican ante el mundo: la ilegalidad, el facilismo y la inconciencia de lo que significa el bien común.
Detesto, con D mayúscula, en especial los realities, sobre todo aquellos en los que los jurados con burlas descalifican a los participantes o esos que promueven una competencia desleal, insana, incitan al uso de estrategias en donde la bajeza y no la inteligencia, busca derrotar contendores.Pésimos mensajes en un país donde las violencias campean en diversos escenarios: violencia intrafamiliar, violencia de género, violencia infantil, matoneo escolar, violencia sexual, acoso y abuso laboral, además de los enfrentamientos entre bandas criminales y el conflicto que permanece entre la institucionalidad y las guerrillas ya por más de 6 décadas.
Casi nada me sorprende de las dos cadenas colombianas de televisión, de cubrimiento nacional, y lo digo porque poco hacen por ofrecer contenidos de calidad que logren cautivar a las audiencias con propuestas inteligentes y aportantes, que promuevan la construcción de una sociedad solidaria, culta, educada, sensible y más enfocada en el logro de objetivos legales y honestos, desde lo académico y el esfuerzo personal.
Ellas, las cadenas nacionales, alegan que esos contenidos son los que nos gustan, que así lo dicen las mediciones de audiencias, y yo alegaré, por siempre, que no es lo que preferimos, que es lo que a estas empresas televisivas les queda más fácil ofertar. Poco esfuerzo se percibe desde lo creativo, pedagógico y económico.
Les pongo un ejemplo, hace unos años se realizó una película bellísima, COLOMBIA MAGIA SALVAJE, los colombianos acudimos en masa a verla, los teatros se llenaron, yo tuve que esperar tres funciones una tarde, antes de poder apreciarla, ahí no había balas, ni senos postizos, ni narcotráfico, ni prostitutas, ahí sólo había la belleza rica y exótica de nuestros animales, de nuestra geografía y de nuestra hidrografía. La respuesta del público colombiano a esta hermosa creación cinematográfica fue una bofetada a quienes consideran que lo único que nos gusta ver es narcos, sicarios y fuego cruzado.
Aunque afirmo que nada me sorprende de nuestros canales nacionales, no dejan de indignarme los mensajes equívocos que envían, el último en especial : contratar para un reality musical a Marbell, la reina de la tecnocarrilera, que en términos clasistas y racistas descalificó, durante la reciente campaña presidencial, a la vicepresidenta Francia Márquez, desconociendo su trayectoria, sus estudios, sus esfuerzos, su hoja de vida limpia, su intachable comportamiento , su trabajo en favor de tantas y tantas mujeres en situación de vulnerabilidad y los premios y reconocimientos internacionales que dan cuenta de su liderazgo natural, de sus luchas y de aquellas situaciones que han puesto a prueba su inquebrantable talante y férrea voluntad.
Marbelle no se arrepintió de lo dicho, por lo menos no con el mismo énfasis con el que ofendió a la vicepresidenta. En la conciliación, obligada por las circunstancias, que hizo ante la Fiscalía, en la Dirección Especializada en contra de las Violaciones a los Derechos Humanos, se expresó así: “Presento disculpas públicas a Francia Márquez por haber expresado mi opinión de forma inapropiada, caricaturizándola y ridiculizando su imagen, considerando esto como racismo. También rechazo el racismo y no lo acepto. Ofrezco disculpas y lamento el impacto colectivo a la Comunidad Afrocolombiana, quienes se pudieron sentir perjudicados. Tampoco puedo afirmar que la vicepresidenta tenga algún tipo de vínculo con las extintas Farc”.
Frases pronunciadas con el único interés de precluir un proceso que a todas luces no le favorecía, que le implicaría una condena, que por mínima que fuera, significaría un tropiezo más, de los tantos que ha tenido en su carrera por cuenta de su, nada ejemplarizante, modo de ser. Hay que sumarle a este modo de ser, su falta de palabra, pues afirmó que de ganar Gustavo Petro la Presidencia se iría del país y aquí se aplica lo que afirmó, con toda razón, el poeta Ezra Pound “Cuando un hombre ( mujer) traiciona su palabra, su palabra no vale nada o ese hombre ( mujer ) no vale nada ”.
Que mal mensaje para esta sociedad que una mujer como Marbelle resulte premiada como jurado de un programa de televisión, ella como persona deja mucho qué desear. El mensaje que envía la cadena es simple y contundente: discrimine, búrlese, no tenga palabra, tranquil@, no pasa nada y, si su carrera iba en declive, surgirá como por arte de magia o por el arte de unos creativos audiovisuales con una visión bastante particular de lo que, como sociedad, necesitamos.
Ya que no pueden ofertar otro tipo de contenidos audiovisuales y eso es lo que nos gusta, deberían, por lo menos, tener en cuenta otras artistas que se destacan por su trabajo social, como Adriana Lucía, una cantante que se preocupa por rescatar la cultura de sus raíces cordobesas y ha visibilizado el trabajo de sectores desfavorecidos por años, hoy se ha unido a Rigoberta Menchú y lucha en contra de la Xenofobia. O de Shakira, quien a través de su fundación Pies descalzos lleva educación a miles de barranquillerit@s o Fanny Lu, Embajadora oficial de Buena Voluntad de la Onu, por su participación en campañas que pretenden mitigar los efectos de la desnutrición infantil. Y ni qué hablar de Andrea Echeverri, la Aterciopelada que hace suyas todo tipo de causas vinculadas con la preservación del medio ambiente. Marbelle, también se ha destacado en lo social, pero por ser una pésima vecina.Sí, qué lástima que no se contrate para estos espacios artistas que de verdad dejan un legado de solidaridad, compromiso y buen ejemplo y se privilegie la imagen de quienes sólo dan de qué hablar por su reprochable y escandaloso comportamiento.



Tantas cosas lindas de nuestro país por difundir en buenos contenidos audiovisuales y seguimos con el consumismo, la mezquindad, insensatez, manipulación y torpeza de las cadenas comerciales nacionales. Prefiero los canales regionales y comunitarios con sus altas dosis de sinceridad sin necesidad de artificios de "grandes producciones". Gracias Sandra por expresar en tus palabras elegantes todo aquello que nos atribula y mortifica.
ResponderEliminarAsí es don Oswaldo, hacen un mejor esfuerzo los canales locales, con sus presupuestos ajustados o nulos, muchas veces. Por fortuna hoy contamos con una oferta internacional de canales más especializados. Y , por supuesto, nos queda la LECTURA, salvavidas en medio de todo este caos informativo y poco FORMATIVO
EliminarDifícil lograr esas metas que invocas; los grandes medios no se interesan por el tema y los canales regionales no tienen el apoyo debido. Saludos.
ResponderEliminarClaro, puede ser complejo, pero en principio podemos optar por otros contenidos audiovisuales y encontrar otros medios de abordar, entender y aportar a la sociedad que nos merecemos.
EliminarAplaudo tu valentia Sandra, por expresar con toda honestidad todo lo que muchos sentimos y quisieramos gritar a los cuatro vientos. No nos subestimen, todos los colombianos no disfrutamos de la pobre y mediocre televisión que nos transmiten las cadenas nacionales, yo en particular no las veo, porque no me quiero sumar al gran numero de personas que dicen eso es lo que hay, eso vemos, pues No, si todos les apagaramos la televisión a esa basura que pasan se acabarian los los numeros para ellos. Totalmente de acuerdo con tu opinión sobre Marbel, es una vergunza nacional y lo peor, acá premian lo vulgar y lo pasan por todos los medios y redes sociales, pero y eso es lo que vende. El ejemplo claro lo vemos en la revista Semana que le quitó la columna a un gran periodista como Daniel Coronell por mostrarnos la verdad de esta farsa de justicia que tenemos. Que dolor.
ResponderEliminarQuerida Alcira ya quisiera yo tener la valentía que me atribuyes. Gracias por tu tiempo, tu inteligente actitud y el compromiso que tienes con este país agobiado y cada vez más enredado, aunque tengo GRANDES ESPERANZAS. Un abrazo!
ResponderEliminarMi nombre es Fernando Mira Gómez.
ResponderEliminarExcelente escrito Sandra, totalmente de acuerdo con tu posición acerca del racismo que dejó ver la insignificante persona llamada Marbel. Mujer ella que no va a dejar un legado bueno para la sociedad Colombiana, su legado si es que acaso dejará va ser de menosprecio, de irreverencia, de irrespeto. Invito a la gente de Colombia a que se informe, se actualice, con los medios alternativos. Los medios de comunicación tradicional de Colombia (RCN, caracol, revista semana, y otros más) sólo transmiten lo que le sirve a sus dueños en su mayoría corruptos y opresores.
Fernando MIL GRACIAS pot su comentario y por sus convicciones. Uniendo posiciones es posible que vamos logrando el cambio. Gracias por su tiempo. Un abrazo!
EliminarTotalmente de acuerdo con la columna, Marbella es una vergüenza para este país.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
EliminarGracias por tu tiempo. Necesitamos unir esfuerzos para lograr la visibilización de buenos referentes para las actuales y nuevas generaciones
EliminarAdiero a la claridad meridiana de Sandra frente a los medios de un sistema decadente que solo revaluaremos apoyando y difundiendo los trabajos audiovisuales dispuestos a ofrecernos contenidos de conciencia social, ecológica, fundamentados en la investigación responsable.
ResponderEliminarEs asi, como Usted lo comenta, necesitamos una mejor sociedad y para ello los medios de comunicación juegan un papel preponderante. Un abrazo!
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