CAMARÓGRAFOS AL DESNUDO
En el mundo de la televisión la dupla Camarógrafo/Periodista, es como la mantequilla a la arepa, el ají a la empanada, la mermelada al pan, el guacamole a los nachos, la salsa a las papitas…en fin. Uno sin el otro está incompleto, camina cojo, se desubica, se pone nervioso... En mi larguísima carrera, en estos dos bellos y enamoradores oficios : la televisión y el periodismo, he sido testigo de que esa dupla, cuando es conformada por camarógrafo hombre y periodista mujer, a veces termina siendo pareja sentimental, pues, por razones obvias, comparten tanto tiempo y tantas experiencias que al final lo inevitable es compartir también la cama.
Yo he contado con grandes compas de oficio, que han complementado con su cámara y profesionales conocimientos lo que escribo, lo que investigo, lo que pregunto y realizo. En los últimos años y debido, gracias a Dios, a que contamos con varios clientes, he tenido que salir a grabar con diferentes chicos y digo chicos, porque ellos son chicos y yo ya soy una señora grande y uno con el tiempo adquiere una genial característica : pierde la vergüenza, así dice mi jefe, en muchas cosas, no en todas.
Ahora por ejemplo soy coqueta, lo que nunca fui a los 30 y menos a los 20, pero no esa coquetería molesta que termina siendo el motivo de huida de quienes son víctimas de ella, sino esa que lo único que causa es risa y que sólo pretende halagar, aliviar y distensionar los momentos de angustia, ansiedad y cansancio.
Así que a Didier le alabo sus biceps, que al momento de empujar un carro no le sirven de nada, a Diego le admiro su sonrisa, que sólo muestra cuando se le olvida que debe estar serio y callado todo el tiempo, a Iván su agilidad, pues corre como liebre y trepa como ardilla, pese a su estatura, y a Andrés esa capacidad que tiene de seguir siendo un niño en medio de su trayectoria y simpatía.
Ellos también han aprendido a conocerme y me muestran su afecto de diversas maneras: Didier sabe que un tinto me devuelve la vida, Andrés me roba una sonrisa comprándome un buñuelo o un rollo rojo e Iván me saca del mutismo, que en mi es muy común, poniendo su memoria de rock en español, canto sin importarme cuanto les estoy castigando los oídos.
Recientemente tuve que salir con Iván, Diego y Didier al tiempo, pues un evento requería del cubrimiento desde diferentes puntos de un territorio, ese evento necesitó una gran logística y mucho personal de apoyo, así que cuando llegamos al lugar no pudimos encontrar alojamiento en ninguno de los cuatro municipios cercanos.
Luego de voltear, preguntar, llamar, suplicar y volver a llamar y suplicar, y cuando ya habíamos decidido dormir en el carro o en las bancas del parque más caluroso, me ofrecieron una habitación para los 5, incluido el conductor, en un hotel. Dije sí, sin siquiera mirarla porque ya eran pasadas las 10 de la noche y al día siguiente debíamos estar en pie a las 4 de la mañana.
Cuando entramos al lugar todos estallamos en risas, yo imaginaba una habitación con 5 camas o 2 camarotes y una cama o 3 camarotes, cualquier cosa, menos lo que encontramos.
Era una habitación al mejor estilo de cárcel de mínima seguridad, con unas camas acomodadas entre la pared, por fortuna contaba con 3 baños. Los chicos se apropiaron de sus cambuches sin mucha discusión y entre chistes. Didier, el conciliador, decidió poner música relajante para que conciliáramos el sueño y yo comencé a molestarlos y a decirles que deseaba verlos en boxer, como dormían, pero nada que se quitaban la ropa con la excusa de que debían organizar y verificar los equipos, que me pusiera yo el Babydoll, me decían, los decepcioné cuando salí del baño con mi piyama de elefanticos de pantalón largo y camisa igual, entonces me venció el sueño esperando que mi sueño de verlos semidesnudos se hiciera realidad.
Iván, que suele ser un poco más atrevido y tranquilo salió del baño en medio de mi discusión con Diego para que bajara su toalla mientras yo lo grababa, pero igual, Iván lo único que tenía desnudo, eran sus pies.
Así que mi deseo de ver semidesnudos a mis chicos no se hizo realidad, su pulcritud y respeto hacia mí, estuvieron por encima de toda consideración, ni siquiera los tentó la idea de dejar ver su torso, yo grabarlos con mi celular y ser la envidia de las chicas de la oficina, nada, permanecieron fieles a sus principios de rectitud y prudencia para con la jefe.
Comenzamos nuestra jornada, todo un reto porque requirió el envío de lo que en el medio llamamos notas en caliente, es decir entrevistas, testimonios e imágenes de lo que estaba sucediendo en el momento, para que nuestro cliente diera un parte de tranquilidad a sus públicos de interés por la entrada en operación de unos equipos.
Al final de las actividades, entre cansados, hambrientos y satisfechos me sentí tranquila, feliz por lo realizado y orgullosa de mis chicos, de mi equipo de trabajo, de mis pulcros compas que hicieron con sus cámaras que nuestro trabajo fuera mejor, llegara a la gente y pudiéramos contribuir a cumplir las metas de nuestro cliente.
Cuando nos estábamos despidiendo, la interventora del contrato recordó nuestro drama de la noche anterior y me preguntó que al fin dónde habíamos pasado la noche, le mostré las fotos y me dice: “¡Ay por Dios! ¿Quién duerme ahí?”, a lo que le respondí entre risas: nosotros.



Sandra, como siempre soy tu fan número uno, me encantó la crónica, cómo describias cada segundo y yo lo imaginaba antes de que sucedira, también esperaba ver los chicos, como los llamas, más descomplicados y tirados en las camas, sin pensar en nada más, que en descansar para la madrugada que les esperaba. Me parecieron hermosos por respetuosos y teniendo en cuenta el tema de acoso tan común en todos los ámbitos en la actualidad, a tus chicos me les quito el sombrero. No hay nada más agradable que poder estar trabajando y compartiendo entre hombres y sentir la tranquilidad de sentirse segura y cuidada por Ellos. También me quedé con las ganas de votar por el más acuerpado, pero bueno, si no te cumplieron tu fantasía a vos que sos la jefe, jaja, buen trabajo, felicitaciones.
ResponderEliminarSiii, era era la idea, votar por el más lindo, aunque todos lo son, excelentes personas, profesionales y deportistas, el oficio nos obliga. Un abracito y que rico que mis escritos te generen entretenimiento.
EliminarMe reí más con esta crónica, que con la que nos habías hecho a Iván y a mi anteriormente, creo que saqué abdomen pero de tanta risa, súper esta narración 😂😂😅😅🎥🎥😎😎
ResponderEliminarQue bueno que te reíste, eso sí que me alegra! Y gracias por tu entusiasta participación en la grabación de los videos, je,je,je
EliminarEstaba extrañando tus blogs estimada Sandra. Charro ese sitio que parece un hotel japonés pero sin la tecnología y la electrónica. Otras duplas poderosas: el bibliotecario y la lectora, la señora periodista y el compañero de primaria, la periodista consumada y el aprendiz de lector
ResponderEliminarHotel japonés??? Más o menos pero en el Bajo Cauca antioqueño, esas duplas que mencionas me encantan, sobre todo cuando uno asiste a la biblioteca y encuentra quien le haga interesantes recomendaciones o se encuentra uno con todo tipo de iniciativas para fomentar el gusto por la lectura. Mil gracias por leerme don O.
EliminarMe encanta, Sandra. Esas historias que narras de la cotidianidad de la profesión me encanta. Abrazos
ResponderEliminarGracias por tu tiempo, mi queridísima MARCE!!
EliminarComo siempre un placer leerte, me reí mucho con tu cronica y recorde nuestras choco aventuras, de las cuales tengo mucho aprendizaje y experiencias vividas con este equipo tan maravilloso que me hace mucha falta, te felicito como siempre por tus gran elocuentes escritos!
ResponderEliminarAndréssss te extrañamos, lástima que la movilidad te robó de nuestra profesión, muchas gracias por tu tiempo y enriquecedores comentarios.
EliminarSandrita , Soy Gladys Vargas..te felicito por tan maravillosa descripción y narrativa, de tú no experiencia, con el sexo masculino 🤣🤣 nos deleitaste, con tan especiales detalles.. Sigue siendo ésa profesional y compañera qué todos un día quisimos tener.chapó..👌👏👏👏
ResponderEliminarGladys!!!!! que gusto encontrarte por aquí!!! Y que bueno que disfrutaste la anécdota, un ABRAZOTE y mil gracias por tu tiempo!!
EliminarHola Sandra, una vez más, que buena crónica y muy divertida. Da gusto saber que todavía quedan caballeros, sobre todo en estos momentos dónde el abuso está a flor de piel. Te felicito por tener un gran equipo de trabajo pero al mismo tiempo por poder lograr sacar una gran nota a pesar de los obstáculos que se les puedan presentar. Espero nos sigas deleitando con tan grandes aventuras.
ResponderEliminarLiiana muchas gracias!! Muy amable tu comentario y en especial gracias por tu tiempo. Un abracito!
EliminarSandra me encanta poder ser parte de tus historias
ResponderEliminarTe admiro mucho y te quiero un montón 💖
Andresssss tantos y tantos recuerdos, tantas y tantas experiencias, tantas risas, tantos miedos, la admiración en mutua, un ABRAZOTE!
EliminarSandra esta crónica es ideal para una tarea en la clase de psicoanálisis, se podrían sacar a flote muchos temas ......de admirar tu íntima honestidad
ResponderEliminarHola! Ja,ja,ja me someto al experimento sin ninguna reserva! Como lo digo en el escrito ya casi nada me sonroja. Un abrazo y mil gracias por tu tiempo.
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