¿ Y usted qué quiere?
“ Que el privilegio no nos nuble la empatía” Esta frase pronunciada por el Representante a la Cámara Agmeth Escaf, refleja la triste, la mísera, la real situación del modo de ser de una inmensa mayoría de colombianos, incapaces de actuar , de sentir, de hablar, de ponerse en el lugar, en los zapatos del otro, de pensar menos en sí mismos y más en las necesidades de todos. Me contaron que el Representante que menciono fue actor, confieso que no lo sabía, porque nunca veo telenovelas. De seguro ingresó al Congreso intentado conseguir equidad para su gremio, golpeado también por la informalidad contractual.
Que la EPS, para quienes tenemos el privilegio de contar con este servicio, nos dé una cita con un especialista, un examen para una ayuda diagnóstica o un tratamiento complejo, para los próximos tres meses, no es un servicio ni siquiera regular, es un pésimo servicio, o ¿ se nos olvidan la cantidad de colombianos que han muerto esperando un medicamento costoso, un tratamiento para el cáncer o unos pañales?
Acostumbrados como estamos a recibir poco, nada o servicios deficientes,
no falta quienes alaben y se sientan satisfechos de obtener esa cita con un
especialista para cuando ya sea demasiado tarde y con vehemencia ponen como ejemplo
países que nos superan en inequidad. Compararse por el bajo es francamente
nefasto. Y esto para quienes tenemos el privilegio de contar
con una EPS y vivimos en centros urbanos capitales, pues quienes habitan en
municipios alejados o en la ruralidad, el privilegio tiende a desaparecer
del mapa, literalmente : los tratamientos preventivos no existen, ni los
controles de corazón, hipertensión o diabetes. Si alguien sufre un accidente
cerebrovascular, por ejemplo, es posible que después de ser ayudado por sus
vecinos en una camilla improvisada y cargado por unas 6 horas en mula, llegué a un
puesto de salud donde no se cuenta con los medios, ni los recursos suficientes para prestarle la
atención requerida, con consecuencias fatales para su calidad de vida futura.
¿Han pensado en esto quiénes se oponen a que la Reforma a la Salud extienda sus beneficios a sectores apartados? ¿Conocen siquiera estas realidades?
¿Tienen empatía por el sufrimiento o el hambre ajeno quienes consideran un despropósito dar un subsidio de 223 mil pesos a personas mayores de 65 años, que no tuvieron la oportunidad de cotizar para una pensión? ¿ Tienen claro qué se podría comprar con 223 mil pesos colombianos en un mercado?
En nuestro país se ha acuñado un término: Pueblear, que quiere decir visitar un municipio con una intención meramente turística : conocer sus lugares atractivos, sus restaurantes típicos, sus museos, yo los invito a que la próxima vez que Puebleen se den una pasadita por su ruralidad, conozcan el estado de sus escuelas, de sus caminos, sus ancianatos, pasen por el puesto de salud o el hospital y pregunten, en éste último, cuántos médicos hay de turno. Ello les permitirá conocer y sensibilizarse un poco con esos, también colombianos, sin privilegios.
No, en Colombia el pobre NO es pobre porque quiere, es pobre por falta de
oportunidades y de educación, por décadas de inequidad e injustica y por CORRUPCIÓN. Ese
pensamiento insensible y carente de empatía, se ve reflejado en la corrupción,
un asunto de ida y vuelta que deja niños con hambre, poblaciones sin agua
potable, estudiantes sin conectividad, enfermos sin tratamientos, campesinos
sin vías, presente sin futuro. Y digo de ida y vuelta porque el corrupto no
piensa si no en su propia y ambiciosa riqueza y el Estado no lo castiga con
contundencia: apenas si le da una palmadita en la mano.
Hoy escribo de un solo caso, que se destaca porque está plagado de desvergüenza, desvergüenza por la inoperancia e ineficacia de la justicia: un tal Emilio Tapia, un personaje siniestro que basa su existencia en hallar la manera, y siempre la encuentra, de estafar al Estado colombiano, pues no ha desfalcado al país una , ni dos veces, ya va por la tercera y es posible, dada la laxitud y debilidad de nuestro sistema judicial, que sean más y que siga sumando trayectoria a su experticia: En 2011 resultó involucrado en lo que los medios de comunicación dieron en llamar el Carrusel de la Contratación, gracias a su colaboración, con la Fiscalía, el entonces alcalde de Bogotá, Samuel Moreno Rojas, recientemente fallecido, fue a parar a la cárcel y Tapia recibió una condena de 16 años de prisión.
En 2020 obtuvo libertad condicional y aprovechó este beneficio para urdir una nueva estrategia y apropiarse de 70 mil millones de pesos de un contrato que la entonces Ministra de las TIC ( Tecnologías de la Información y la Comunicación ) , Karen Abudinen, adjudicó a una empresa de nombre Centro Poblados, sin ninguna experiencia en el objeto del contrato, con éste se pretendía llevar Internet a 7.468 Instituciones educativas de 15 departamentos del país.
A Tapia le comprobaron su participación para alquilar el nombre del
conglomerado, aportar documentación falsa, relacionada con las garantías de
seriedad de la oferta y apropiarse del anticipo. ( Periódico El Tiempo ,
octubre 12 de 2022 ).
Y en 2021 la Fiscalía General de la Nación presentó pruebas en las que Tapia resultó, nuevamente, involucrado en un contrato con las Empresas Públicas de Cali, EMCALI; en este ilícito el experimentado estafador falsificó certificados de créditos bancarios para quedarse con dos contratos que sumaban unos 6.200 millones de pesos.
Andrés Hernández, Director de la Corporación Transparencia por Colombia, describe así la situación jurídica de Tapia : “Lo último que le va a pasar es que le caiga todo el peso de la ley porque la Justicia va a estar dispuesta a negociar con él”. Hasta en eso es habilidoso el abogado cordobés, cuando se sabe atrapado denuncia compinches, obtiene rebaja de pena y continúa con sus estrategias. Hoy se encuentra detenido en la Cárcel el Bosque de Barranquilla, detención que no le impide, como también ha quedado demostrado, seguir comportándose como mejor sabe : en contra del país.
Tapia, nunca ha ejercido la política como tal, ha sido
funcionario público, pero se ha valido de políticos como Samuel e Iván Moreno, Alejandro Lyons, Musa Besaile, Eduardo
Pulgar, Richard Aguilar, Bernardo Miguel Elías, Aida Merlano, Andrés Felipe Arias, entre otros, la
lista daría para llenar otras dos páginas de apátridas e insensibles, que han
robado los recursos destinados a generar bienestar y que tienen que ver con
obras de infraestructura, conectividad digital o tratamientos médicos. ¿En qué
buen corazón cabe la siniestra idea de apropiarse de recursos destinados a
aliviar los padecimientos de un hemofílico?
Estos políticos, esta insensibilidad manifiesta en corrupción, representa lo que Mario Vargas Llosa describe en una de las páginas de su ensayo La civilización del espectáculo, para mí una de sus mejores obras : “ El desprestigio de la política en nuestros días no conoce fronteras y ello obedece a una realidad incontestable, con variantes y matices, propios de cada país, en casi todo el mundo, el nivel intelectual, profesional y sin duda también moral, de la clase política ha decaído….Probablemente ya no quedan sociedades en las que el qué hacer cívico atraiga a los mejores”.
Que la insensibilidad de los corruptos, el desánimo de los indiferentes o el miedo de los privilegiados no nos nuble la empatía, podemos estar de acuerdo o no con una Ley, una reforma, un proyecto, un programa de Gobierno, pero no podemos estar de acuerdo con el hecho de no permitir extender los privilegios a todos, a todos los colombianos, los de aquí, los de allá, los de las orillas y los que habitan en grandes y graves cinturones de miseria en las ciudades capitales .
La empatía se resuelve con conocimiento, el debate mejora y enriquece las decisiones, pero el debate argumentado y construido a partir de estudiar, leer e interesarse en profundidad por lo que se propone y lo que se opone, el saber derivado de las cadenas de redes sociales es pobre, sesgado y carente de solidez intelectual


Mami, como siempre maravillosa crónica, invita a pensar reflexionar, y pone en evidencia personajes nefastos como este Tapia, bravo!
ResponderEliminarGracias mi cielo por ser mi seguidor número uno, como anotas lo importante es reflexionar en torno al asunto de las empatías.
EliminarMuy bien, estás muy empapada de nuestra triste realidad; la crónica es de los mejores vehículos para transmitir el sentir de los pueblos, lastimosamente y por lo general, el vocablo crónica transmite dolor , impotencia y rabia.
ResponderEliminarAsi es en la generalidad, de pronto hemos abusado de es género periodístico, pero lo importante es aterrizar en todo lo que la No Empatía genera de inequidad en nuestra querida Colombia
EliminarQuiero una Colombia que no sea amarga, como ya la describía Germán Castro Caycedo. Una Colombia con justicia y oportunidades. Quiero Planes de Desarrollo y políticas públicas reales que todos empujen y lleven a su pronta ejecución. Quiero libre acceso a la información en bibliotecas públicas con buenos libros y promotores de lectura. Quiero que Sandra siga siempre contándonos con su especial sensibilidad todo lo que ve en la otra Colombia; el país real, sin maquillaje, alegre pero necesitado de cambios.
ResponderEliminarQué bella reflexión don Oswaldo! Yo también quiero todo eso que usted señala y por supuesto que los seguiré abrumando y molestando con lo que se me atraganta en el alma y sólo fluye con la escritura. Un abracito!
EliminarTodos queremos ese país lleno de oportunidades para todos sin excepción. Cada uno tenemos que hacer nuestro aporte. Esto no solo nos invita a reflexionar, también a actuar. Excelente diagnóstico de la realidad de nuestro país.
ResponderEliminarACTUAR, esa es la consigna, empatizar, buscar y exigir inclusión, extender beneficios, señalar corrupción. Hay mucho por hacer, gracias por tu tiempo y por tus palabras.
EliminarFelicitaciones por el coraje dd contar las cosas tal y como son
ResponderEliminarHola, gracias por tu tiempo y palabras, no creo que sea coraje, es más como la necesidad de gritar esas injusticias que no nos dejan progresar y ser felices.
EliminarComo siempre un placer leerte, me encantó la crónica y me llevo a revivir tantas aventuras que vivimos desde peque hasta el bajo Cauca,donde la mayoría del tiempo el tema era ese, visibilizar todas esas realidades que para muchos no existen!
ResponderEliminarClaro! Esas realidades que pocos conocen y que se atreven a juzgar, desconocer y tergiversar. Una lástima. Gracias por tu tiempo y comentarios
EliminarGracias Sandra, por ser la voz de muchos que queremos gritar a los cuatro vientos, basta ya de tanta corrupción asquerosa, cuando será el día en que todos los que tenemos servicios médicos, nos sintamos tristes y comprometidos por aquellos que pasan ignorados año tras año, y hagamos algo por empujar una reforma a la salud, donde todos tengan derechos. Yo también al igual que Martin Luther King, tengo un sueño, sueño con una Colombia donde no premien al corrupto y que no se aplauda al más vivo, al más astuto, sino al más inteligente y capaz de construir entre todos, para todos.
ResponderEliminarAlcira por supuesto que la primera acción es ser inconformes con las injusticias y la inequidad. El confirmismo y la defensa de los privilegios son parte de los asuntos que no nos permiten avanzar. Te agradezco tu inquietante comentario y sobre todo tener la valentía de compartir lo que escribo. Un abrazo!
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