NOS QUEDA GRANDE LA GRANDEZA
Hablemos
en principio de aquello que nos queda grande….
Les queda GRANDE LA GRANDEZA a
quienes insultan con frases racistas y clasistas a nuestra actual Vicepresidenta Francia Márquez, tristemente muchos de esos comentarios provienen precisamente de
mujeres que, contrario a sentirse orgullosas de que una persona afrodescendiente , humilde y en
condiciones de vulnerabilidad llegue a un alto cargo gubernamental, parecieran más bien ofendidas por este logro. Barack y Michelle Obama nunca fueron tan
discriminados ¿Será envidia o mezquindad? Tengo para decirles que son los
sentimientos que mejor expresan la bajeza de nuestra condición humana.
Le queda GRANDE LA GRANDEZA al exmagistrado Jorge Pretelt, de la Corte Constitucional, que no dió ejemplo de rectitud, honestidad y rigurosidad que exigían su cargo, cuando solicitó un soborno para fallar en contra del Estado y favorecer a Fidupetrol, este caso se abrió en marzo de 2015 y sólo fue capturado el pasado 6 de mayo, de este 2023, para purgar una condena de 6 años. Pretelt tiene un record, es el primer magistrado miembro de una alta corte condenado por la justicia colombiana. Y le quedó también GRANDE LA GRANDEZA a su esposa, Marta Ligia Patrón, cuestionada por la compra de tierras previamente despojadas a campesinos del Urabá antioqueño, fue exonerada por la Fiscalía del delito de desplazamiento, sin embargo llamó la atención el alegato de los esposos Pretelt Patrón en el juicio : que compraron de buena fe, porque no estaban enterados de la situación de orden público en esta región del país. Creo que son los únicos colombianos con tamaño desconocimiento.
Le queda GRANDE LA GRANDEZA a una persona como Ernesto Macías, expresidente del Senado, que se valió de una Jugadita, que lo llenó de orgullo, el 20 de julio de 2019, para no permitir que un colega, de un partido diferente al suyo, pudiera tener una legítima intervención en el mismo espacio y lugar.
Y le queda GRANDE LA GRANDEZA al actual
Fiscal General de la Nación, Francisco Barbosa, quien gime como niño su
indignidad por el inconstitucional llamado de atención presidencial, pues
ante las graves denuncias del periodista Gonzalo Guillén, no puede más que
echar una cortina de humo ante su ya cuestionada gestión. Su eficiencia sólo brilló
resolviendo el caso, en un tiempo jamás antes visto, de un estilista asesinado que se dedicaba a
peinar alcurniosas señoras de la crema y
nata bogotana, se le aplaudió y se le felicitó en su momento, pero ¿ será que
en este país hay que ser peluquero famoso para recibir justicia? Si se es
campesino, desplazado, afrodescendiente, víctima del conflicto o vendedor ambulante ¿ no se merece
la atención fiscal?
Y les queda muy GRANDE LA GRANDEZA a algunos medios de comunicación, casi todos, que centraron sus debates en el inconstitucional llamado de atención presidencial, y no en el foco del asunto: la cantidad de asesinatos que cometen las bandas criminales que controlan regiones del país, y que con la justa justicia y las denuncias previas , se habrían podido evitar, pero lástima, ninguno de esos muertos eran estilistas famosos.
Es de aclarar que si bien en
Colombia existe la división de poderes que
garantiza la autonomía y
transparencia de la Justicia, como lo
explica el abogado, historiador y docente universitario Armado López Upegui, el
Fiscal sí tiene responsabilidades para con el Presidente de la República : “ El
Fiscal General de la Nación, por su parte tiene, según el ordinal 6° del
artículo 251, la obligación constitucional de suministrar al Gobierno
información sobre las investigaciones que se estén adelantando, cuando sea
necesaria para la preservación del orden público. Es decir, tiene el deber
jurídico de coadyuvar al cumplimiento de la función presidencial y para ello debe
informar al jefe de Estado acerca de los asuntos a su cargo que estén en
directa relación con la preservación de ese orden público”. En otras palabras,
la pataleta del Fiscal y la polvareda de los medios de comunicación carecieron de
fundamento legal.
Y le queda GRANDE LA GRANDEZA al taxista , al celador, a la secretaria, al ingeniero, al comunicador, que están convencidos que el pobre es pobre porque quiere y se pronuncian, con vehemencia e indignidad, en contra de beneficios como, por ejemplo, el subsidio para personas mayores de 65 años, que no tuvieron oportunidades laborales para cotizar por una mínima pensión.
LES QUEDA GRANDE LA GRANDEZA… no es un concepto mío, es de un amigo, Jairo Villegas, Sociólogo de profesión y vocación, a quien consulto con frecuencia porque sus juicios son inteligentes, coherentes, prudentes y, sobre todo, objetivos. Recientemente en medio de una conversación pronunció esta frase triste y bastante reveladora de la realidad nacional: “A los colombianos nos queda grande la grandeza”. Como es mi costumbre, recurrí a la RAE para conocer con exactitud el significado del término GRANDEZA, y una de sus acepciones, la más apropiada para lo que entiendo quería decir mi interlocutor, expresa: Elevación del espíritu, excelencia moral.
Y la verdad, que mal estamos en excelencia moral y por completo nos rajamos en el asunto de elevación del espíritu, tanto egocentrismo, tanta falta de solidaridad y apatía, tanta indiferencia nos impide ser grandes con el otro, con el victimizado por el conflicto, con el que ha carecido de oportunidades mínimas como educación y empleo digno, con quien nos sirve en casa o fuera de ella, con quienes piensan o hablan distinto, con quienes se comprometen con una causa noble.
Incluso nos falta grandeza con nosotros mismos: cuando le tememos al cambio porque es mejor malo conocido que bueno por conocer…cuando aceptamos lo mediocre que recibimos porque de eso tan bueno no dan tanto…cuando no exigimos lo justo porque a caballo regalado no se le mira el diente…cuando no nos importa en lo más mínimo ser más éticos, más morales, mejores personas porque el que peca y reza empata…cuando el conformismo nos impide el logro de grandes ideales, en este punto abundan los refranes, a los que les hemos endilgado el concepto, nada más y nada menos, de que encierran sabiduría popular : No era para mí, no me convenía, algo es algo, peor es nada, al pobre cuando no le llueve le goterea.
Estamos tan mal en este asunto de grandes ideales, que nos convencemos a nosotros mismos que lo que estuvo mal en el pasado, a futuro no puede ser mejor: árbol que nace torcido nunca su rama endereza… No hay duda, para no buscar la GRANDEZA o la excelencia moral, lo que sí tenemos, y en abundancia, son excusas.
Escuchar a Mancuso, el exjefe paramilitar, copresidente de Colombia, según sus afirmaciones, entre los años 2002 al 2010, causa, además de náuseas, dolor en el alma: por los asesinados, que no tuvieron ninguna oportunidad de defensa ni física, ni justicia del Estado, ni protección por las fuerzas del orden institucional, por sus familiares que han debido vivir con el dolor que causa la incertidumbre durante dos o tres décadas esperando la respuesta a ese ¿POR QUÉ? Que se clava en las entrañas y que pesa toneladas, por las tierras arrasadas, incendiadas, por las escuelas abandonadas, por los niños y niñas huérfanos y además estigmatizados, por otros niños y niñas que fueron obligados a tomar un arma, sin saber por qué o para qué, por las generaciones de jóvenes desaparecidos o por esos otros jóvenes que sobrevivieron y que hoy no saben qué hacer con sus vidas, por los mutilados por minas y que hoy padecen discapacidades físicas y mentales y por nosotros, la inmensa mayoría, a quienes la guerra no nos ha tocado de frente y que con indiferencia observamos sus estragos , sin inmutarnos, literalmente, desde la comodidad de nuestros sillones a través de la televisión.
Nos QUEDA GRANDE LA GRANDEZA a los colombianos porque no entendemos los dolores de otros compatriotas, porque creemos que esta guerra, que lleva comiéndose este país por dentro, desde hace más de 60 años, es una guerra ajena, distante, por allá lejos, en la ruralidad, que sólo perjudica a una gente que es pobre, desplazada y desatendida porque, seguramente, eso es lo que merecen.
Una contradicción, una forma de actuar o pensar distinto, no deberían ser obstáculos para respetarnos, aceptarnos y enriquecernos. No coincidimos en el deseo de la paz porque nos cuesta entender que para lograrla TODOS tenemos que poner algo, abandonar algo y comprometernos con algo, sólo así, dejando a un lado el interés particular y SIENDO GRANDES para conseguir equidad, justicia y bienestar, podremos pensar en una Colombia en la que todos vivamos, respiremos y nos eduquemos para elevar el espíritu y tener excelencia moral.
Magnífico y reflexivo testo. Abrazo
ResponderEliminarHola! Muchísimas gracias por el tiempo dedicado y el reconocimiento. Un abracito
EliminarMaravillosa crónica como siempre mami, esperemos que algún día estemos a la altura y no nos quede grande la grandeza
ResponderEliminarSoy , Zoraida V
EliminarEs significativa la importancia de destacar el esfuerzo y valentía de la vicepresidenta de Colombia, al exponerse con proyecciones nuevas, a una sociedad que muchos sufren de envidia al éxito ajeno. Para lo anterior es importante resaltar : sólo se puede dar lo que se tiene, si tú tienes cultura ciudadana, aportas a la sociedad pensamientos de cambio; ayudas a que los que piensan en positivo avancen; esto hace que un país sea próspero!
Zoraida mil gracias por tan bonita e importante reflexión, es así, exactamente así, damos lo que tenemos, pero debemos comprometernos en cultivar lo que no tenemos para ser mejores personas, proyectarnos y construir un mejor país. Un abrazo!
EliminarDe malas!!
EliminarDe malas quienes no tuvieron y no tienen oportunidades de avanzar, de construir, de forjar caminos de bienestar y equidad. Y de buenas nosotros, con todo a nuestro favor, asunto que nos obliga y nos debe comprometer en el ideal de perseguir, hasta encontrar, paz y justicia para todo el territorio colombiano.
EliminarGrandeza de tus padres y los míos que nos formaron, sobre todo con el ejemplo, para permitirnos pensar con altura moral y libertad. Tu crónica es expresiva y vigente. Felicitaciones.
ResponderEliminarHola! Por supuesto, todo comienza en casa, pero en nuestro trasegar por la vida, podemos cultivarnos y preocuparnos por dar lo mejor de nosotros mismos. Gracias por tu tiempo. Un abrazo
EliminarNecesitamos mucho razonamientos como el tuyo, sin color político, religioso o interés económico, simplemente humano, decente, de gente universal, de todos los tiempos, de cualquier lugar. Grande y humilde,
ResponderEliminarGracias por tu cordura sin pactos con intereses políticos, económicos o religiosos. La verdad es neutral.
Abrazo cordial y que tu espíritu nos siga inspirando a ser mejores.
- transeunte
Eyyy mil y mil gracias por este aporte tan edificante. Esa es la idea, ser mejores personas, personas grandes, para lograr que este país avance como merece y sea un mejor lugar para todos
EliminarExcelente reflexión!
EliminarGracias Lillyana por leerme
EliminarNo cabe duda que .."la grandeza nos quedó grande". Ojalá la juventud cambie y tenga otra mirada del mundo.
ResponderEliminarPor supuesto! Esa es la esperanza que los y las jóvenes cambien este país que lamentablemente les estamos entregando. Un abrazo!
ResponderEliminarComo siempre un placer leerte!
ResponderEliminarGracias por la reflexion la comparto totalmente, cuando será que esto cambia espero que algún día!
Con el compromiso y la solidaridad de todos podremos lograrlo. Un abracito!
ResponderEliminarSandra, tienes una pluma prodigiosa. De una queda uno "enganchado" para ir hasta el final con tus escritos: fluidez, versatilidad, contundencia y claridad sucinta en lo que escribes, sin sesgos ideológicos o políticos.Este artículo es demoledor!! Nos FALTA GRANDEZA indudablemente, y así será muy difícil contruir un nuevo país. Valoro en ti tu dedicación y tiempo para escribír tus crónicas, muchas de ellas de hondo sentido crítico y reflexivo, otros que acicatean nuestra conciencia social, otros de colorida picardía. Eso te hace universal. Te felicito de manera sincera. Gracias por compartir tus escritos.
ResponderEliminarGracias por esta reflexión tan generosa y amable! Necesitamos más compromiso, más sensibilidad, menos egoismo. Un abrazo!
EliminarGracias Sandra por esa maravillosa crónica, es lamentable que se mire a nuestra Vicepresidenta con mezquindad y envidia, pero eso nos demuestra que vivimos en una sociedad donde no existe movilidad social, y qué quiere decir ésto, que no le perdonamos a alguien que venga de abajo y que por sus méritos y estudio, alcance lugares y posiciones altas, porque en Colombia el clasismo es más grande que los méritos y la moral. También le quedó grande la grandeza al inmoral de Rodrigo Escobar Gil, en el caso de Fidupetrol. No tenemos que esperar que el país cambie, ni que la corrupción se acabe, cada uno de nosotros debemos poner nuestro granito de arena, con actitud honesta, con moral y valores, que no se aprenden en la escuela, sino en cada uno de nuestros hogares. Te abrazo y agradezco tu honestidad y valentía para seguir mostrando con tu trabajo arduo que sigues creyendo y aportando tu granito, a una Colombia justa y en paz.
ResponderEliminarAlcira!!! Qué reflexión la tuya tan atinada y coherente, y sí, tienes razón, no le perdonamos a " un nadie" que alcancé una posición destacada. Estamoa , lamentablemente, muy mal. Pero como lo anitas hay que continuar trabajando para que a futuro eso cambie. Un abracito!
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