SAPOS CON SALSA DE TOMATE

 


Aquí en Colombia, donde tenemos  tantos escrúpulos para algunas cosas y tanto desenfreno para otras, las ranas y los sapos no hacen parte de nuestra rica gastronomía nacional, en Europa las ancas de rana son, según dicen, una exquisitez. Sin embargo, por ahí escuché alguna vez eso de “hay que tragarse ese sapo”, la frase hace referencia al hecho de tenernos que aguantar, pasar por alto, comernos cosas que no nos gustan, con las que no estamos de acuerdo, con el objetivo de poder alcanzar un bien mayor, algo que nos beneficie a todos.

Y resulta que en temas de paz, sapos es lo que vamos a tener que tragar los colombianos , si queremos pues que alguna vez este suelo que ahora usted y yo pisamos, el que también pisan nuestros hijos y padres, quienes tenemos aún la fortuna de tenerlos, y pisarán nuestros nietos, se vea libre de masacres, secuestros ( retenciones como dicen los eufemistas, a los que detesto) , extorsiones, tomas violentas de municipios desamparados por el Estado, reclutamiento infantil, abuso y maltrato a mujeres, en fin, la lista  no es larga, es eterna.

Si a mí,  por ejemplo,  me dicen que el problema de la desnutrición y de la falta de agua potable en la Guajira, que afecta en especial a los niños, se solucionaría tragándome un sapo, yo misma, que soy una asquienta fastidiosa y escrupulosa, cazaría el sapo, lo mataría, lo descuartizaría, lo asaría y lo picaría finamente con cubiertos de plata , lo rellenaría, eso sí,  de salsa de tomate y masticaría con gusto cada uno de esos repugnantes pedazos, con tal de ver algún día un Departamento próspero donde ahora no hay más que miseria, inequidad y abandono.

Lamentablemente el asunto que suena asqueroso y que, seguamente querid@ lector, le provocó náuseas, no es tan sencillo…

La paz cuesta y cuesta más que decir sí o no a un Referendo, les pongo dos ejemplos de países que han recorrido un camino que nosotros apenas estamos empezando:  Sudáfrica e Irlanda del norte. Estos países tienen en común con nuestra querida Patria, que padecieron conflictos de violencia interna tan complejos y legendarios como los nuestros y que ambos debieron tragar sapos gordos y descompuestos, para conseguir unos acuerdos que han logrado hoy, en gran medida, pacificar regiones y concentrar esfuerzos en buscar bienestar económico para sus nacionales. No son Estados  que se destaquen por sus finanzas boyantes, pero en la actualidad sus habitantes respiran un aire algo más tranquilo.

En Sudáfrica cuya violencia comenzó con la ocupación del territorio por parte de los ingleses en el Siglo XV, se requirió el compromiso de 27 grupos, entre partidos políticos y movimientos sociales, para firmar en los años 90 El Acuerdo Nacional de Paz, que fue básicamente un código de conducta para todas aquellas organizaciones que hacían parte del conflicto, incluyendo las Fuerzas Armadas institucionales, se crearon 87 comités de paz. Este acuerdo se convirtió en la gran herramienta de participación ciudadana para exigir el fin del conflicto, trabajar por la superación de la pobreza y construir la paz.

Fruto de este acuerdo fueron las primeras elecciones democráticas que se dieron en territorio sudafricano en 1994, y que le permitieron a Nelson Mandela ser elegido presidente. (Fuente:  Natalia Gómez Peña, Comités de paz en Sudáfrica: lecciones para la implementación de un eventual acuerdo de paz en Colombia, Universidad del Rosario, Bogotá)

En Irlanda del Norte, las cosas tampoco fueron sencillas, recordarán las acciones del temido grupo IRA, experto en generar terror y sembrar zozobra en muchos países de Europa, las acciones violentas  trascendieron su territorio nacional.

El conflicto de Irlanda del Norte se prolongó por cerca de 200 años, enfrentaba “ el sentimiento de independencia de unos contra la decisión de  adhesión de otros y la lucha por la  identidad entre los unionistas de Irlanda del Norte, de religión protestante y mayoritaria y los republicanos irlandeses, de religión católica. Los unionistas protestantes buscaban mantenerse adheridos a Inglaterra, mientras que los republicanos católicos querían, de manera firme y vehemente, su independencia a cualquier costo” (Juan Carlos Puello Succo, El proceso de paz en Irlanda del Norte ¿Ventana al proceso de paz en Colombia? )

En 1985 se logra firmar el Acuerdo Anglo-Irlandés, con el que se reconoce la inutilidad del conflicto, la absurda pérdida de vidas humanas y la necesidad de abandonar las armas.  Irlanda reconoció que militarmente no pudo derrotar el IRA. 

Al igual que en Colombia, en Irlanda IRA no era el único grupo alzado en armas, pues se dieron otros movimientos en contra y a favor de él, que hicieron que los procesos se complejizaran. En 1994 IRA toma la iniciativa de hacer una tregua en sus acciones violentas como un voto de confianza al proceso de paz, que sólo comienza a tomar forma en 2007, 13 años después.

Me considero una buena ciudadana, pago impuestos predial, vehicular y de renta, saco las basuras a tiempo, no tiro sobras en las calles, hago uso de los recipientes dispuestos para ello, soy buena vecina, hago los favores que me solicitan, excepto de plata porque no mantengo, no le debo nada al Estado colombiano porque nunca fui a una institución educativa pública, ni mi hijo, ni hacemos parte del Sisbén,  pago los peajes del Estado y peleo con quienes los evaden, por eso comprendo a  esos buenos ciudadanos que hoy no están de acuerdo con mantener al ELN mientras se da un acuerdo de paz con ellos, entiendo sus argumentos “ Yo he sido legal y correcto toda la vida y el Estado nunca me ha dado nada” TIENEN TODA LA RAZÓN,  les asiste la rabia y el sentimiento de frustración, pero querid@s lectores, si queremos el bien mayor de la paz, ese sapo nos lo vamos a tener que tragar. 

Les doy un dato para que el banquete les resulte menos desagradable: La idea, que por ahora es sólo una propuesta,  es crear un fondo para que organismos internacionales, entre ellos algunos de Inglaterra e Irlanda, Francia y posiblemente Sudáfrica, que comprenden la necesidad de un acuerdo porque ellos padecieron la guerra, hagan los aportes requeridos. De nuestros bolsillos no saldrá un peso para tal fin.

Encuentro con frecuencia que, quienes se manifiestan en contra de este y otros procesos de paz en Colombia, son quienes menos han padecido la violencia  , quienes no la conocen, quienes no saben lo que es vivir en la ruralidad en medio de las balas de la Fuerza Pública, del grupo guerrillero que domina la zona y de la banda criminal que dice enfrentarlo. Porque lo que se vive en las ciudades es totalmente distinto a lo que se sufre en el campo colombiano. 

Dabeiba, municipio del Occidente antioqueño, sólo por poner un ejemplo de los miles que hay en el país, ha sido escenario trágico del enfrentamiento de todos los actores de la guerra colombiana:   han padecido los abusos de la guerrilla, los horrores de los paramilitares y las acciones de la Fuerza Pública que, en uno de sus capítulos más oscuros,  sepultó en su cementerio una cuarentena de personas no identificadas y hechas pasar por pertenecientes a grupos ilegales  ( un dolor y un horror tan execrables que hoy la JEP le ha dedicado un capítulo especial a esta localidad). Si  les dijéramos a sus habitantes que allí se firmaría un acuerdo de paz, entre ellos  y todos esos grupos,  para que retorne a sus suelos la  vocación agrícola perdida  y se den oportunidades para  jóvenes y niños, los dabeibanos  en pleno, a no dudarlo,  estarían de acuerdo en tragarse ese  sapo. Tengo la certeza absoluta que saldrían con entusiasmo a coger una buena cantidad de batracios , los matarían, despellejarían y comerían, en un gran festín, exquisito sancocho de sapo con papas, yucas y plátanos.

Amig@s lectores, necesitamos ya vivir, producir y sembrar en paz. Como en Irlanda las Fuerzas Militares de Colombia deben reconocer que perdieron la guerra contra las FARC, contra el ELN, contra las Bandas Criminales, se hace necesario un diálogo, una negociación, no más balas, no más armas, no más sangre. Es inminente un acuerdo de palabra y pensamiento a la acción, más de 60 años de conflicto es suficiente demostración que por la vía armada nada bueno se logró, por el contrario, sí se extendió la pobreza, la falta de educación, de salud y de empleo digno.

Ahora sólo falta, tamaña empresa, que el ELN, las bandas criminales, la Segunda Marquetalia y ese  largo etcétera de grupos en conflicto, se comporten a la altura de nuestros esfuerzos. Por nosotros, por nuestros hijos, por las generaciones venideras, que no tienen por qué padecer tanto desangre, traguémonos ese sapo, les recomiendo la salsa de tomate, un excelente aderezo para lograr bienes mayores : Paz,  equidad y el bienestar que nos merecemos.

Comentarios

  1. Excelente reflexión, mejor, llamado de atención. La rutina diaria, el fragor del día a día, el vivir en la burbuja de la vida citadina nos impiden mirar más allá de lo que sería hacer de Colombia otro país. Leyendo tu magistral escrito, propio de una politóloga, soy de los que me tragaría no solo sapos de diversos tamaños, olores y sabores sino también de diferentes colores: azules, rojos y amarillos con tal de conseguir la tan anhelada paz que tanto reclama este martirizado país. Cuánto hace falta hoy que se enseñe la cátedra de historia para conocer nuestro eterno derramamiento de sangre, que nos llevan a concluir que la guerras no conducen a nada. Conocer la experiencia internacional de otros países que tuvieron que tragarse monumentales sapos y que hoy transitan por el camino del progreso. Sandra, leo con fruición tus escritos, cargados siempre de sinderesis, de metáforas, sarcasmo, de fino humor, de cruda crítica cuando los hechos así lo ameritan. Me gusta mucho el equilibrio y sensatez de tus notas. Eso permite llegar a ti sin prevenciones. Saludos.

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    1. Apreciado Fernando, mil y mil gracias por este extenso, intenso, profundo e inteligente comentario, gracias por comprender los sacrificios que a veces la vida nos llama a hacer, gracias por además compartir lo que escribo corriendo el riesgo, como ya te ha sucedido, de ser señalado, de mala manera, criticado y hasta ofendido. Cada una de estas palabras me alienta a continuar con estos minúsculos granos de arena, que no tienen otro objetivo que intentar crear conciencia sobre ese país, que no sólo anhelamos, sino que merecemos. Valoro infinitamente el tiempo dedicaado. Un abrazo

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  2. Estoy totalmente de acuerdo, por la paz en Colombia, me trataría el sapo una y otra vez. Gracias prima por mostrarnos una cruda realidad de manera tan clara.

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    1. Admiro y agradezco tu posición y tu decisión de sacrificar tus exquisitos gustos, para lograr un suelo próspero y llenos de oportunidades. Un abrazo!

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  3. Por mucho tiempo he pensado que la guerra en este país a sido un mal necesario, donde hasta el mismo estado ha hecho parte de ella de forma activa y pasiva, por otro lado las fuerzas militares de un país están consebidas para defender la soberanía del mismo, lastimosamente en Colombia el conflicto a mutado, se a acomodado a nuestro diario vivir y por muchos años nuestras montañas han sido teñidas con sangre, solo espero que está puurta que se abre sea lo suficiente para cambiar algo aunque para ser sincero y sonando un poco negativo no tengo muchas esperanzas, la guerra es un negocio y desde que exista quien saque provecho de ella seguirá existiendo!

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    1. Querido lector@ agradezco, además de su tiempo, los puntos que esclarece con referencia a las motivaciones económicas y políticas del conflicto, pero difiero en cuanto al " mal necesario" NINGUNA guera se justifica, ni las santas, ni las ateas, ni las políticas, ni las sociales, ni las culturales. Soy ingenua e idealista, porque creo que las acciones violentas no tienen ningún sentido. La humanidad ha avanzado, a no dudarlo, pero en temas de paz y resolución de conflictos seguimos en la Época de Piedra. Un abrazo y reitero mis agradecimientos por su tiempo.

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  4. Siempre son buenas tus crónicas; a a los ingredientes que describes sobre los conflictos de Irlanda y Sudáfrica, le podríamos agregar , para el colombiano, el del narcotráfico; que hace que el nuestro tome ribetea de imposibilidad para su solución. Puede y tengo fe en ello, que se logre avanzar sustancialmente , durante este período, en lo de la paz, así no sea total; porque el narcotráfico o ra en contra por su complejidad y la cantidad de personajes inmersos en él que el País no conoce y por la oposición a esa paz que hace la derecha colombiana.ese cuento de que todos queremos la.paz, es pura paja la derecha quiere que siga la guerra, porque ahí tendrá espacio la corrupción y porque a esa guerra no irán su hijos, sino los miserables.. En cuánto a Dabeiba es un escenario de protagonismo, no todo es verdad si hubo víctimas más que en ninguna otra parte, pero no la cantidad de falsos positivos que describen; muchos de esos cuerpos fueron importados, no están en el inventario de nuestros muertos. En fin , el tema sería de no terminar, dejo por ahí, saludos a todos y un abrazo.

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    1. Muchas gracias por leerme y mil gracias por comentar lo que escribo, claro como lo expresé en la reflexión el tema de las violencias es tan complejo que no es extenso, es eterno. Y sí, tiene mucha razón en cuanto a que el narcotráfico vino a enredarlo todo aún más, en especial por el asunto de que sus principales protagonsitas fueron social y políticamente aceptados en el país por las élites. Gracias por sus aportes. Como todos espero que en cada rincón del país se esclarezcan los hechos victimizantes y se avance hacia la reconciliación para que llegue la prosperidad. Un abrazo .

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  5. Sandra como te lo he dicho siempre, todos tus escritos son de gran valor para mi y éste no lo es menos, yo soy al igual que
    Tu de las que piensa que ese y muchos sapos me trataría con tal de ver a mi país en paz y equidad. Pienso que la paz se logrará el día que salgamos de nuestra comodidad y pensemos en los demás, eso de seguir acomodados pensando que eso no es conmigo, es lo que nos lleva a deshumanizarnos, y sostener que somos buenos y que no se apoyen los diálogos. Cuando se reconoce que perdimos frente al conflicto y la corrupción, es ahí donde entran a jugar un papel importante los convenios de paz. Te abrazo y agradezco tus reflexiones y que nos toques el corazón a todos, para que nos demos cuenta de que este es un problema de todos. GRACIAS PRIMA.

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