RECUERDA QUE VAS A MORIR
Cuenta la historia que en la Roma
antigua, cuando un militar regresaba victorioso de una guerra o una batalla y
era recibido en la ciudad por la gente eufórica de gozo, entre vítores,
aplausos y alabanzas, en el carruaje que lo transportaba también iba un
esclavo que todo el tiempo le decía al oído "Memento morí" , que en latín
significa: RECUERDA QUE VAS A MORIR.
La idea de este hermoso ejercicio, era decirle al oficial que ese momento también era efímero, como la vida misma, que esa gloria no era eterna, que también pasaría, que sus victorias no le hacían inmortal, en palabras de hoy, impedirle que el poder se le subiera a la cabeza y comenzara a cometer injusticias y abusos¡Cuánta falta nos hace hoy contar con alguien que, con alguna frecuencia, nos recuerde nuestra frágil naturaleza humana!
Ser conscientes de esa condición, la vulnerabilidad de nuestra existencia, nos ha llevado también a intentar inmortalizar hechos o personajes que por su impacto en la historia merecen ser recordados, para imitarlos o, por el contrario, para nunca repetir sus desmadres.
A propósito de uno de los actuales y dolorosos conflictos, ese en el que Israel ha decidido borrar del mapa a Palestina con su población incluída , les cuento sobre Franz Meisler, arquitecto y escultor que plasmó en varias ciudades de Europa su experiencia personal: Fue uno de los tantos niños judíos que sus padres montaron en un tren, confiando en la bondad divina, e intentando que escapara del exterminio por parte de los nazis. Sus hermosas y conmovedoras obras son pequeños esperando en estaciones abordar trenes que les llevarían a la vida, una de sus esculturas se encuentra en Hoek Van Holland, ciudad portuaria de Holanda a la que llegaban pequeños judíos de Alemania, Austria, Polonia y Checoslovaquia para cruzar el canal que los llevaría en un barco de vapor a la ciudad de Harwich en Inglaterra. Ese monumento fue inaugurado en noviembre de 2011 y se llama así Kindertransport – Channel crossing to life , Transporte de niños-cruce del canal hacia la vida
Esos monumentos nos recuerdan que ese horror, la guerra, en cualquier latitud, no debería repetirse, pero parece que nos hace falta algo más para entenderlo, porque hasta a sus propias víctimas, los entonces judíos sin patria y hoy acomodados en Israel, antiguo territorio Palestino, se los olvidó lo padecido.
En el 2018, en la Hidroeléctrica Ituango, Antioquia, Colombia, se presentó una contingencia que impidió el desarrollo normal de la obras como se venían dando hasta ese momento y obligó a sus constructores a tomar una decisión absolutamente compleja: dejar que el río Cauca entrara a la Casa de Máquinas. El objetivo fue proteger la vida de las comunidades aguas abajo de la Central y el personal que laboraba en ella.
Entonces la naturaleza del Cauca, con su rebeldía incontenible y su potencia, arrasó y destruyó lo construido e instalado hasta el momento: equipos, oficinas, salas de control, puestos de trabajo, amoblamiento e instalaciones eléctricas y sanitarias. Todo quedó bajo el agua.
Hoy, seis años después, la Hidroeléctrica Ituango se ha recuperado y genera energía con 4 de sus 8 turbinas, las 4 restantes entrarán en operación en menos de dos años. Y para no olvidar la vulnerabilidad de nuestra condición humana, pero también para dejar una evidencia de todo lo realizado por sacar adelante esta Central, el Ingeniero William Giraldo y su esposa diseñaron y llevaron a ejecución, en sitios estratégicos de esta gran obra, monumentos a la memoria.
Con los Estatores de Generación inservibles, sacados de la Casa de
Máquinas, después de superada la contingencia,
se realizó un parque circular en la caída del vertedero. En las oficinas
del campamento esculturas forjadas con hierros retorcidos y unos bloques de cemento, dispuestos
de manera armónica, les recuerdan a empleados, operarios y visitantes la fuerza
del río, similar a la capacidad de trabajo, resiliencia y tenacidad de hombres y mujeres que
trabajaron 24 horas al día, 7 días a la semana , sacrificando tiempos de
descanso y de familia, para recuperar la Hidroeléctrica y ponerla en
funcionamiento.
Y en la cresta de la presa otro monumento rinde un homenaje a todas las personas que hicieron suyo el propósito de levantar ese enorme muro, con el tiempo corriendo muy en su contra, a la Cota necesaria que les permitiera a todos comenzar a respirar más tranquilos.
Cada vestigio de esa Contingencia es un testigo que expresa la capacidad de trabajo de quienes estuvieron ahí, al pie del cañón, que pensaron más en los demás que en sí mismos y que tendrán una historia maravillosa para contarles a sus descendientes.
En la Hidroeléctrica trabajan personas de todo el país, y por supuesto de otras nacionalidades, así que no diré que hoy esta Central es producto de la tenacidad paisa, no, es el resultado del esfuerzo de muchas personas y de las oraciones de otro montón.
Logré investigar un poco y en el país ninguna central de energía cuenta con este tipo de monumentos y llama la atención que en medio de todo, de esa contingencia tan lamentable, se haya dado un espacio para el arte, pero también para la memoria.
Así que, si tiene la fortuna de conocer Hidroituango, su apoteósica ingeniería, su desafío a la naturaleza y su significado para la economía del país, dedique unos instantes a disfrutar y entender sus monumentos a la memoria, será una manera de honrar a quienes allí estuvieron y dieron lo mejor de sus capacidades.
Sí,
de esta vida no saldremos vivos, pero tener presente y exaltar lo logrado, es tan
importante como reconocer nuestra
fragilidad y al mismo tiempo la enorme capacidad creativa que nos caracteriza y nos diferencia de otras especies.


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Hermosa narración que hilvana hechos tan devastadores como la guerra con lo que muchos vivimos como testigos de excepción en Ituango. Vale la pena guardar en la memoria para honrar y también para no repetir
ResponderEliminarAsi es, gracias por tu tiempo, y por tu consciente comentario.
EliminarMaravillosa como siempre mami, es increible como lo llevas a uno de la mano entre las palabras y empiezas a envolver a tus lectores entre tus relatos como si de una sabana o una cobija caliente se tratará, reconfortando e invitando a reflexionar, y tal como lo propones es importante un memento mori pero también un memento vivere, y allí está lo bonito de estas obras y del arte en general nos recuerdan nuestra fragilidad, nos invitan a encarar nuestra mortalidad pero también nos invitan a ver la grandeza de unos cuantos y descubren la belleza de la vida, así efimera y paradojica, pero al fin y al cabo bella.
ResponderEliminarPor Dios!!! Que comentario tan bello!!! Que poesía!!! Me dejas sin palabras! Gracias, gracias MIL!!!
EliminarResiliencia. Tesón. Espíritu de supervivencia. Solidaridad. Características de héroes, de triunfadores, de hacedores de patria. Sandra Jaramillo eres una luchadora extraordinaria. Tu lucha es a través de tus historias. Gracias por tus esfuerzos.
ResponderEliminarMuchas, muchas gracias por el tiempo dedicado y por la generosidad del comentario, Un abrazo!
EliminarMil gracias doña Sandra por estas palabras que permanecerán por siempre. Nos iremos y este internet mostrará al futuro que unos pocos, como usted, resaltaron la importancia de aprender de los errores. Qué dirán futuras generaciones de este actual mundo de guerras? Vamos al espacio y aún mueren niños de hambre. Gracias por esta oportunidad de expresar lo efímero de la vida y la reflexión de lo eterno de nuestras acciones ...y omisiones.
ResponderEliminarGracias a usted don Oswaldo por entender la esencia de lo que escribo, por comprender cada palabra y cada expresión. Un abrazo!
EliminarHola Niña como siempre es un deleite leer tus crónicas, llenas de contenido y con un excelente poder investigativo. Disfruto cada palabra porque al final de cuenta siempre nos dejan el alma conmovida, sorprendida y con mucjo para reflexionar.
EliminarSiii, es la idea , hacer una reflexión sobre nuestras tareas en este mundo, en esta realidad, en la vdia que nos corresponde. Gracias por tu tiempo y un abrazo!!
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