DESCEREBRADAS Y PLÁSTICAS
La primera lección que aprendí de
mi recordada profesora Ana María Miralles, en uno de los tantos periodismos que vi en la UPB, fue el peligro
de la generalización. La generalización evidencia falta de conocimientos
profundos, ligereza, facilismo, escasez de argumentos, pero quizás lo más grave
son los impactos de ella : estigmatización, señalamientos indiscriminados, condenas
injustas, desequilibrio informativo, desconocimiento del trabajo y los méritos
de otros, desgaste intelectual, desmotivación, desconcierto, rabia y sensación
de impotencia. Hay más sentimientos, pero no los voy a cansar con eso.
¡Creo que las voces de quienes han
asumido la defensa de las mujeres que ejercemos esta profesión se han quedado
cortas! No señor Presidente Gustavo
Petro, no somos muñecas de la mafia informativa , y si bien hay periodistas,
hombres y mujeres, que venden la información y la comunicación al mejor comprador,
existimos una multitud, que los supera en número y en ética, dedicados a ejercer
con rigurosidad y respeto el periodismo, a explorar la manera de aportarle a un mejor
país, desde éste, en palabras de García Márquez, el
oficio más lindo del mundo.
Trabajar en periodismo en Colombia es ejercer una profesión desde el peligro, la incertidumbre y , ahí sí, en la generalidad, un muy mal pago. Según el Centro de Memoria Histórica de Colombia y la Fundación para la Libertad de Prensa , desde 1938 y hasta 2018, 165 periodistas habían sido asesinados por razones de su oficio y según esta última organización, en lo que va del 2024 han sido asesinados 4 y 152 han sufrido agresiones físicas y verbales en el ejercicio de su actividad. La enorme mayoría de ellos vinculados a medios locales y regionales.
El insulto del Presidente Petro me lastimó el alma, me pongo hoy en evidencia, porque desconoció por completo cuanto, como mujeres periodistas, debemos entregar y sacrificar para llevar información oportuna, documentada, confrontada con datos estadísticos e investigaciones desde diversas fuentes, a los públicos a quienes nos debemos.
En mi caso particular he debido, con mi equipo de trabajo, dedicar, gran parte de mi trayectoria, a documentar de forma audiovisual violaciones a los Derechos Humanos en Colombia, así que he viajado y conocido de cerca el dolor de las víctimas en las masacres de Chengue, en los Montes de María, la masacre de La Chorrera en Barbosa, Antioquia, de La Chinita en el Urabá antioqueño, de Trujillo en El Valle, del Aro en Ituango, también en Antioquia, de los niños de Villatina en Medellín, de los falsos positivos de Toluviejo en Sucre y en Soacha, Cundinamarca, del reclutamiento forzado de menores, por parte de grupos ilegales , en el oriente antioqueño, los desmanes de la Fuerza Pública en la Comuna 13 de Medellín o el asesinado de Defensores de los Derechos Humanos. Ahí no se detiene esa lista extensa y dolorosa, pero tampoco los quiero cansar con ella.
Para cada uno de esos trabajos, cerca de 50 capítulos, que pueden ver en este enlace https://www.ipc.org.co/agenciadeprensa/serie-la-verdad-sea-dicha, debí leer más de 700 páginas de investigaciones realizadas por el IPC, una ONG dedicada a realizar pedagogía en torno a los Derechos a la Verdad, la Justicia, la Reparación, la Restitución y la Garantía de no Repetición. Entrevistar, además de las víctimas, a abogados, fiscales o jueces, leer las noticias, en su momento, de los hechos y confrontar todo de manera casi aritmética. Esto no me convierte en una heroína ¡qué tal! Es mi trabajo, pero estoy segura que una muñeca, descerebrada y plástica, sería incapaz de hacerlo.
Según el Departamento Nacional de Estadísticas de Colombia, DANE, el 44.2% de los hogares en nuestro país están en cabeza de una mujer, yo hago parte de este porcentaje, así que mi hijo, señor Presidente Petro, creció prácticamente sin la presencia física de su madre/periodista, pues para proveernos de lo que necesitábamos para sobrevivir, porque en Colombia no se vive, se sobrevive, debí doblar mis jornadas y tratar de mantener todo bajo control. Así, mientras ejercía y ejerzo mi amada profesión, mi mente suele divagar en asuntos tan complejos como : Samuel me llamó que debe ir motilado mañana al colegio, de lo contrario lo devolverán a casa… ahh y que, además, debe construir un dínamo ¡Jesús! ¿Qué es un dínamo? Debo refinanciar la tarjeta de crédito para pagar los servicios públicos, el mes pasado no me alcanzó la quincena, llegué tarde a lavar los tennis ¡no se van a secar para mañana! ¡Se venció la tecnicomecánica del carro! Debo reclamar los medicamentos de mis padres, ¿Qué voy a preparar de almuerzo para mañana? ¡Dios! ¿ a qué hora voy a llenar los formatos de la nueva licitación del canal? ¿Y el informe de los indicadores de gestión?...
Y luego llegar a casa a supervisar
tareas, poner ropa en la lavadora, descolgar, organizar y distribuir las
prendas secas y limpias, preparar la comida, consultar en Internet qué es un
dínamo, tratar de fabricarlo siguiendo las instrucciones del hágalo usted
mismo, controlando las risas ( por mi falta de conocimientos en Ingeniería Mecánica) del hijo propio y el adoptado, que casi
siempre estaba en casa a la hora de la cena, organizar la cocina y dejar listo el
almuerzo del día siguiente y finalmente fungir de peluquera, porque a esa hora
de la noche imposible encontrar una barbería abierta...
Sumemos a lo anterior que hay que mantenerse en forma, así que hay que sacar tiempo para el deporte, sea gimnasio, clases gratis de rumba o bici en la ciclovía, no precisamente por vanidad, ni por agradar a nadie, sino por necesidad, hay jornadas que sólo pueden realizarse en largas caminatas, en mula o en chalupa y un cuerpo pesado todo lo puede dificultar, y ni mencionemos los asuntos sentimentales, dos fracasos matrimoniales y una lista algo abultada de otros intentos fallidos. En todos estas relaciones frustradas, tengo que reconocerlo, la profesión ha tenido su cuota de protagonismo.
Estas pequeñas preocupaciones diarias, a las que también debemos dar salida, no son, por supuesto, exclusivas de las mujeres/periodistas, llenan y aturden el pensamiento de ese 44.2% de madres cabeza de hogar en Colombia.
Usted señor Presidente no tiene ninguna evidencia de que las mujeres que ejercemos el periodismo en este país somos muñecas de la mafia, no tiene el más mínimo dato que confirme su insulto. Yo, por el contrario, sí puede decir que usted nos engañó. Tenía muy claro al votar por su programa de Gobierno que NO iba a cambiar el país, que no podría hacer, en un periodo presidencial, lo que se ha juiciosamente torcido en 215 años de historia republicana, pero sí estaba segura que la corrupción iba a ponerse a raya, que ese sería su anunciado cambio, pero no, muy a mi pesar, a mi frustración y a mi rabia, la corrupción ha brillado, por su notable presencia, tanto o más en su Gobierno que en anteriores, y aún peor, porque ese monstruo no sólo ha penetrado a sus más cercanos colaboradores, sino que ha sido ejercida por miembros de su familia, toda una desgracia para hombres y mujeres que, como yo, debemos trabajar honesta, correcta y profesionalmente duro para mantener, en la sobrevivencia, a nuestras familias y de paso la cabeza sobre nuestros hombros.
Este, el periodismo, el oficio más lindo del mundo, ha sido honrado, enaltecido y enriquecido por miles de mujeres que en Colombia lo ejercemos, el insulto por parte de quien menos se esperaría en cualquier latitud, nada menos que del Presidente de la República, quien es el más llamado al respeto y a la consideración, desconoció todos nuestros aportes y fue en contravía de los principios que abandera, por ejemplo, la Ministra del Trabajo en su promocionada reforma laboral.
Hay que estar en un desvarío legendario para no saber medir las palabras y luego decir,
sin tener en cuenta la viralidad de los nuevos medios ¡Que eso no fue lo que se dijo!




Siempre es un verdadero gusto leerte!
ResponderEliminarMil y mil gracias por su tiempo. Un abrazo!
EliminarSandra, sin lugar a dudas, el Presidente Petro, en un desafortunado discurso que pretendía enaltecer el papel de la mujer en la construcción de sociedad consiguió lo contrario. Y a palabras dichas difícil dar reversa. Para los que estamos con el Cambio, entendimos que el Presidente se refería a las periodistas del Poder o a las protegidas o aliadas del Poder. Es claro, que no debió generalizar, pues se podría creer que un amplio ejército de mujeres que ejercen tan noble profesión, incluyendo a las presentadoras de televisión, seleccionadas en su mayoría de los casos por su belleza y no por su talento o idoneidad son las muñecas de la mafia. Hacer verdadero periodismo en Colombia es para valientes no solo por lo que les toca sortear en los ambientes hostiles y violentos de este martirizado pais sino también por la mordaza y el chantaje de los dueños de los medios dónde el periodista por sus opiniones pone en riesgo su 'subsistencia". Las muñecas de la mafia sabemos quienes son y hacen parte o están ligadas al Poder, a ese Poder de que gozan aquellos que realizan actividades non santas. El periodismo es una encomiable profesión, enaltecidos con mujeres guerreras cómo tú. Me consta tu pasión y entrega en lo que haces, tus agotadoras jornadas para llegar a los lugares más intrincados de la geografía antiqueña: a pie, en mula, en chalupa, en chiva o en moto. Todo para ilustrarnos con tus investigaciones y deliciosas crónicas lo que se vive en la otra Colombia, en la Colombia olvidada. Esa que vive hace décadas envueltas en torbellinos de violencia y abandono. El campo donde has desarrollado tu trabajo no es para las descerebradas o las chicas plásticas compradas por el Poder que con solo repetir como loros un libreto o coger un micrófono ya se creen periodistas. Estoy seguro que el Presidente se refería a ellas y no a esas mujeres que, como tú, hacen grande está profesión. Petro les debe una disculpa sin lugar a dudas. Con el escrito de hoy pude conocer otra faceta de lo que debe enfrentar una mujer madre y cabeza de hogar. Quedé sorprendido! No dejo de admirar tu fortaleza y tú entereza para seguir adelante! Sandra, gracias por enriquecer nuestra cultura y llenarnos de criterio para debatir temas de país, por llenarnos de sensibilidad y esperanza por un mundo mejor. Saludos
ResponderEliminarFernando, como siempre un MIL GRACIAS por tu tiempo, por leerme y por farme tus opiniones. Anotas lo que he defendido en este escrito, NO todos tienen claro quiénes son las " periodistas" a las que el Presidente se refería. Esto lo tienen claro quienes hacen seguimiento a los medios, los confrontan y se toman el trabajo de ver, escuhar y leer la prensa alternativa. Es el peligro de los discursoa, se debe hablar para TODOS, no para los intelectuales o los seguidores de sus políticas y convicciones. Por ello es que siempre he detestado eso de " leer entre líneas" , es absurdo, eso se presta para interpretar y la interpretación es subjetiva y mediada por la educación y la cultura. Una persona que ostenta un cargo presidencial, debe tener especial cuidado, en lo que dice, cómo lo dice y a quién lo dice. Un abracito!
EliminarMe adhiero 100% al comentario de Efe. En las 2 décadas que conozco a Sandra he aprendido a admirarla por su versatilidad mediática. Sandra sacude de la manga un guión, un ensayo un artículo de profundidad, pero además no se arreglan ante los caminos de herradura o las aguas turbulentas de un río. Con la misma facilidad da una charla motivacional o se enfrenta a la lente de las cámaras. Gracias Sandra por la calidad que le imprimes a todo cuanto haces. Necesitamos mucha mas gente de medios como tú. Un abrazo
ResponderEliminarGracias! Y entendí perfectamento todo lo que querías decir. A veces los correctores nos juegan una que otra pasada! Un abracito!
EliminarPor favor corregir, en vez de "arreglan" es "arredra".
ResponderEliminarHola niña como siempre mil felicitaciones por deleitarnos de principio a fin con tus crónicas. Pienso que de todas que repito me las disfruto con verdadera pasión está ha sido la que más me llegó al corazón.
EliminarNiña no solo por la defensa tan amplia y bien argumentada de tu vida y la profesión que tanto amas sino por referirte al ser tan indeseable que hoy nos gobierna.
EliminarGracias!! Si, que palabras tan infortunadas las del Presidente!
EliminarExcelente cronica.
ResponderEliminarGracias por tu tiempo y comentario. Un abrazo!
EliminarMaravilloso artículo que refleja la diversidad de realidades y advierte sobre el peligro de querer hacer ver de manera estereotipica a todo un grupo estigmatizando profesiones, generando narrativas nocivas
ResponderEliminarAsi, es! Hay que cuidar lo que se dice y cómo se dice. Gracias por tu tiempo y comentarios.
EliminarClarisima como siempre, queríamos y anhelabamos un real cambio, pero todo parece que se desvirtuó. Gracias por tus palabras que nos hacen aterrizar en entender esta bella y dura labor del periodismo. Sabemos exactamente a cuales periodistas exactamente se refería el señor Petro y distas mucho de
ResponderEliminarestar entre ellas.
El cambio requiere obrar en coherencia y , creo, es lo que ha faltado en el actual Gobierno. Un abrazo y gracias por tu tiempo.
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