INTENTEMOS SER HUMANOS

 

 

Desde que soy consciente de mi memoria,  las deportaciones de colombianos siempre estaban presentes en mi cotidianidad, amigos y familiares eran expulsados, siempre de Estados Unidos y llegaban en las condiciones que hoy a todos escandalizan : esposados de pies y manos, días después de pasar en calabozos esperando a fletar, con más colombianos ilegales, un vuelo completo. Ahí llegaba de todo : exconvictos, personas buenas que no pudieron legalizar su situación, hombres adultos, mujeres jóvenes, niñ@s.

Por supuesto que esa condición es ¡inhmumana! Un trato de quinta para personas que,  en la generalidad, sólo buscaban una vida mejor, una vida que Colombia no ofrecía, ni ofrece.

Gustavo Petro, el de la Colombia humana, decidió darle humanidad a esas deportaciones, sólo que, como nos tiene acostumbrados, se le ocurrió ser humano, sin planificación y sin previo aviso. Sabiendo de la llegada de sus compatriotas con la debida anticipación, debió decir : “ Espere Mr, Trump, yo voy por los míos y los traigo en mi avión presidencial y en condiciones más dignas”. Pero eso, a él, que es el príncipe de la improvisación, se le encendió la humanidad a las 3 de la mañana de un sábado, cuando los aviones ya venían en pleno vuelo, causando además de la cacareada crisis diplomática, una crisis de incertidumbre entre los devueltos y sus familiares, que fueron descargados en peores condiciones y sometidos a una nueva y aún más inhumana espera.

Siempre seré una abanderada de la SOLIDARIDAD, de la amabilidad, de la compasión, de la empatía, de los sentimientos que nos permiten ser mejores personas y hacer de la vida de los demás algo más agradable, esto no me impide comprender que, a un país, a cualquier país, le asiste el derecho de admisión frente a personas extranjeras. Por eso existen las embajadas, las visas y sus diferentes clases, las fronteras, por eso cada país tiene una Constitución, un código jurídico, unas políticas internas y externas, es la manera como la HUMANIDAD intenta dar orden a diferentes situaciones.

 

Que Estados Unidos esté haciendo bien o mal, no es la razón de lo que escribo, la reflexión a la que quiero invitarlos es a comprometernos como HUMANOS y como sociedad en ofrecer las condiciones para que nadie se tenga que ir  del país.  

Los inmigrantes o migrantes, como quieran llamarlos, salen de sus países de origen siempre por causas nada alegres: violencia, amenazas, expulsión, desplazamiento,  hambre y la más popular de todas: falta de empleo, incluso entre quienes tienen una profesión conseguida, casi siempre, con deudas y grandes sacrificios. 

Si Colombia ofreciera a todos sus compatriotas  condiciones de vivir  mínimamente dignas, serían pocas las personas que tomarían la  decisión de ir a un país extraño, con una lengua que no entienden, exponer sus integridades, alejarse de los suyos, de su geografía, ser rechazados y humillados sólo para emprender una vida mejor.

Esa es la esperanza de todo migrante: trabajar en paz, tener mejor poder adquisitivo y ofrecer a sus hijos las oportunidades que él no tuvo. Por esto los invito a esta reflexión, más que rasgarnos las vestiduras por las deportaciones, es comprometernos como sociedad y como país a erradicar las causas de la migración.

Tuvo que enojarse el rubio del Norte, para que Latinoamérica pensara en unirse y enfrentar la situación, tuvieron que amenazarnos con subir los aranceles, para pensar en acatar los, ahí sí, problemas internos que llevan a que los connacionales abandonen sus tierras.

Pero si es un drama para una persona abandonar su país, es peor drama para un colombiano  ser expulsado, amenazado, desplazado y despojado de lo suyo por otro colombiano.  Lo que sucede hoy en el Catatumbo, Norte de Santadner, Colombia,  no debe generarnos horror, debe generarnos vergüenza, tristeza profunda y rabia, mucha rabia.

Pues campesinos nortesantandereanos, sin querer emigrar, sin querer abandonar sus tierras, sin desear marcharse de sus propiedades y cultivos,  hoy  han sido  obligados a hacerlo por una guerra  desatada entre dos grupos ilegales, uno de ellos se hace llamar ELN y el otro Disidencias de las Farc, NO SON grupos guerrilleros, son delincuentes que hace tiempo olvidaron, de manera consciente y planificada,  sus ideales de justicia y equidad para los colombianos. Desde hace años sólo están dedicados a actividades ilícitas, y  han entrado en conflicto por el control del narcotráfico, el secuestro y la extorsión a las personas que habitan esa gran región del Catatumbo, y que sólo se dedicaban a cultivar la tierra.

Esa grave situación que se libra en Norte de Santander,  deja hoy  más de  54 mil desplazados, 55 personas asesinadas   y unos  32 mil campesinos que ni siquiera han podido correr para proteger sus vidas, pues están encerrados en sus territorios en medio de un  fuego cruzado desde todos los ángulos.

Pero ¿ nosotros, qué podemos hacer ? En reciente entrevista en un noticiero nacional los Obispos Ismael Bravo y Orlando Olave  de Tibú y Ocaña, respectivamente, expresaron claramente y, lo que ya todos sabíamos,  que esta situación era una tragedia anunciada y denunciada ampliamente. En la región del Catatumbo las carencias sociales, de infraestructura física, de servicios públicos, de educación y de salud, fueron el caldo de cultivo para el crecimiento de los grupos delincuenciales que están en la zona.

Las mismas carencias y situaciones que se dan en varias regiones de Colombia : Urabá antioqueño, donde el desplazamiento también ha sido una constante, Buenaventura, ciudad sitiada por las bandas criminales, Sur del país, Valle y Valle del Cauca, donde a veces pareciera que la institucionalidad perdiera soberanía…la lista se hace algo larga…

Usted que me lee desde la comodidad de su cama, su sillón favorito de la sala o su escritorio, imagine que de buenas a primeras alguien llegue a su casa o apartamento y lo saque a los empujones, maltrate o mate a su familia y , sin darle la oportunidad siquiera de sacar algo de ropa, lo eche de su propiedad. Eso le ha pasado a 5.077.150 colombianos, según el Observatorio de Desplazamiento Interno ( IDMC). Cifras a diciembre de 2024.

Como bien los expresaron los Obispos del Catatumbo, Ismael Bravo y Orlando  Olave, estas situaciones no se resuelven “ con más balas”,   está bien demostrado que, por el contrario, incrementan el conflicto, es ofreciendo condiciones de paz lo que permite vivir en paz. Falta comprenderlo mejor.

Y las condiciones de paz son, entre otras  : Cero corrupción para que las obras físicas y sociales se cristalicen, las veedurías ciudadanas son una excelente herramienta para que la gente como usted o como yo, supervisemos las inversiones gubernamentales,  voluntad política para trabajar por el bienestar de la gente y no por  las arcas personales, programas de inclusión para que los jóvenes encuentren más atractivo desempeñar una profesión,  un arte o un oficio y no la pertenencia  a un grupo ilegal, apoyo a las madres cabeza de hogar para que puedan brindar a sus hijos también tiempo de calidad y , por supuesto,  que el país recupere su soberanía.

Y nosotros, desde la comodidad de nuestros hogares, también tenemos mucho por hacer :  MANIFESTAR NUESTRA SOLIDARIDAD con los desplazados y con los deportados, y no hablo de las donaciones, si tienen madera de hacerlo magnífico, pero ¿ qué tal si nos comprometemos con una causa pequeña? Por ejemplo  hacerle la vida fácil a una persona deportada o desplazada que conozcamos: Conectarlos con una posibilidad de empleo, informarles sobre las capacitaciones gratuitas, acercarlos a una caja de compensación familiar, ayudarles a inscribir su hoja de vida en una plataforma laboral, escuchar sus historias para que descarguen parte de sus dolores, en fin,  hagamos un esfuerzo por comportarnos como lo que somos : HUMANOS.

* Ilustraciones : SAMUEL GÓMEZ JARAMILLO ( @sagollo.art)

Comentarios

  1. Maravillosa como siempre mami, solo tu eres cápaz de hacer una reflexión magistral e hilar la situación de crisis diplomática, la violencia del catatumbo y condiciones sociales en una misma crónica, concisa, al punto, llena de datos verídicos y cifras, pero por sobre todo llena de HUMANIDAD como bien lo indicas, estoy muy orgulloso de ti! y fue un placer hacer está ilustración por encargo tuyo.

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  2. Muy acertada y necesaria reflexión, la bondad y la empatía deberían ser parte del sentido común de toda sociedad y de sus líderes, lamentablemente el mundo (y por supuesto Latinoamérica) vive bajo un velo de indiferencia y silencios complices.

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    1. Gracias por tu tiempo, momento de empezar a cambiar indiferencia y apatía por bondad , solidaridad y compromiso!

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  3. Tu reflexión, desde el humanismo, tiene la virtud de no delegar en nadie distinto a nosotros mismos, la construcción conjunta de la solución, con “la revolución de las pequeñas cosas”. Felicitaciones.

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    1. Gracias a usted don Alberto! Un excelente comentario de alguien que como usted ha hecho de las reflaxiones su gran batalla semanal.

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  4. Buenas noches Sandra Liliana Jaramillo Barrientos

    Primero, déjame agradecer tu generosidad al compartir tu texto.

    Lo he leído un par de veces y siento que hay mucho que puede decirse, pero me voy a enfocar en un par de cosas:

    Inicialmente, en el carácter intimista y reflexivo de tu escritura. Pienso que más allá de los estilos y otros asuntos técnicos, abordar un tema tan profundo desde esta perspectiva no solo es valioso y demuestra carácter en la escritura, también es necesario y agradezco poder leerlo desde esa mirada que nos ofreces.

    También puedo decir que tú texto ha desbloqueado algunos recuerdos y pensamientos muy valiosos para mí y eso me ayuda a salir de mi cotidianidad.

    Tu texto cumple con el propósito de reflexionar y sacudirse y encarar temas que muchas veces, nos resulta más simple obviar y no ver.

    Gracias nuevamente por compartir.

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    1. Profe un placer tenerlo por acá. Que comentario tan estructurado y académico, no podíamos esperar menos de un filósfo. Gracias mil por abrir y permtir los espacios para las palabras, la literatura y las letras.

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  5. "La solidaridad es la ternura de los pueblos", acuñó para la posteridad alguien cuyo nombre no recuerdo hace al menos medio siglo. En todo caso cuando yo todavía era un soñador de pelo largo. Amor, ternura, solidaridad, sentimientos cada vez menos frecuentes en la sociedad moderna. Egoísmo, avaricia, indiferencia en cambio son el signo de esta época. Se necesitan principios para pensar en "el otro"... principios, que es lo que eso significa..?
    Carlos de la Frontera

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    1. Que bella frase la del comienzo de este comentario! Creo que me inspira para escribir una nueva crónica. Un abrazo!

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  6. Gracias, gracias. Aún no sé por qué mi hermanito se fue para la USA. Le tocó dormir en las bancas de los parques. Manejó camiones y ahora tiene 1 hija por allá. Era mal negociante y "algo" lo motivó a volarse sin avisar a mi familia. Así como empiezas tu bello relato me pregunto por esas razones para irsen de nuestra tierra. Cada migrante es un universo. Cada uno de quienes nos quedamos luchamos a diario para forjar patria, para derrotar la impunidad, para disfrutar un colibrí en la mano, para ver la sonrisa de un niño y para leer las crónicas de doña Sandra.

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    1. Que buen remate el de esre comentario, me hubiera gustado un ..." y para disfrutar las crónicas de doña Sandra". Mil gracias por compartirnos un sentimiento tan personal y revelador. Y por supuesto gracias por el tiempo dedicado. Un abrazo!

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  7. Hola Sandra, gracias por tu crónica, hiciste una fiel radiografía de la problematica del país recorriendo todos los puntos y lugares de sur a norte. Apoyo tu propuesta de solidaridad, es hora de ser compasivos no de peleas entre gobiernos, no hablo sólo del actual sino de todos los gobernantes que hemos tenido, si se hubieran preocupado por darle al pueblo las mínimas condiciones dignas en educación primordialmente, vivienda , salud, alimentación, te aseguro que nadie quisiera salir de su país. Desafortunamente la corrupción y la delincuencia se tomaron el país y pinso que en ves de enfrentarse con otros gobiernos, es hora de tomar drásticas medidas por salvar un país que se desangra a los ojos de todos. Te hablo desde la experiencia de vivir 20 años fuera de mi país y haber pasado por la muerte de mi mamá sin poder venir al cepelio. Un abrazo mi prima.

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    1. Asi es querida Alcira, quienes abandonan el país, además de soportar situaicones complejas, se pierden de momentos verdaderamente dramáticos! Nada fácil eso de " emprender una vida nueva". En ocasiones el sueño americano, suele convertirse en pesadilla, y qué pesadilla! Un abracito y gracias mil por tu tiempo.

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  8. Los temas de migración forzada -dónde sea- siempre me serán de particularidad sensibilidad, es horrible lo que se vive en Colombia, así como en otras regiones de las que ni se habla como Sudan (ni mencionar Gaza, un desastre inimaginable)... pero tal vez lo peor es la indiferencia del público, la manipulación política de los gobernantes de turno y sus oponentes de turno, además de los grupos de poder que buscan beneficiarse de una u otra manera de la desgracia del prójimo. Gracias Sandra por tu análisis y compartirnos tu opinión, sumamente valioso!

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