¿Nos ayudamos o nos damos duro?

 


“La competencia es la ley de la selva, la cooperación es la ley de la civilización”. Esta frase, que leí por ahí, corresponde al príncipe Piort Kropotkin, un aristócrata ruso, nacido en Moscú en 1842, fue geógrafo, zoólogo, y naturalista. Entre muchas otras teorías  desarrolló la del apoyo mutuo, que no es otra cosa que eso, ayudarnos los unos a los otros.

Esta teoría me llevó a pensar en dos presidentes norteamericanos, uno comprometido, o por lo menos preocupado, por el bienestar de sus vecinos menos favorecidos, John F. Kennedy y otro, Trump, empeñado en proteger los intereses de su economía, sin importarle mucho el destino  de esos mismos vecinos y de otros países más apartados, pero igualmente afectados por sus hostiles y nada amigables decisiones arancelarias.

Obvio, las intenciones de John F Kennedy (presidente de Estados Unidos entre 1961 y 1963), eran políticas,  a no dudarlo,  pero  por lo menos, en apariencia, tenían otros propósitos.

Entre 1961 y 1970 se dio para América Latina el programa norteamericano Alianza para el Progreso, que basaba su accionar en líneas  de ayuda económica, política y social. En Colombia esta politica se concretó en inversiones para superar el analfabetismo, extender servicios de acueducto y alcantarillado por todo el país y adelantar una reforma agraria que permitiera el desarrollo y la tecnificación del campo, con el propósito de diversificar las exportaciones de otros productos y no depender únicamente del café.

En un primer acuerdo Colombia recibió recursos por 885 millones de dólares, que fueron usados por el presidente de la época, Alberto Lleras Camargo , para concretar su plan de gobierno.

El expresidente Kennedy estaba convencido de que, con el apoyo a sus vecinos tercermundistas, se pondría  freno a lo que en Estados Unidos se consideraba el avance del comunismo, dados los acontecimientos que en  Cuba, en 1959, llevaron a Fidel Castro a asumir el liderazgo de esa isla.

La Alianza para el Progreso, años después, se consideró un fracaso, en especial por la inestabilidad política de los países latinoamericanos, la corrupción al interior de muchos de ellos y a la muerte de Kennedy, pues sus sucesores cambiaron, por completo, el enfoque de las ayudas para América Latina.

Sin embargo, en esa década, la del 60, se dio en Colombia el boom del Cooperativismo y para expertos en el tema, el programa ALPRO ( Alianza para el Progreso)  sembró la semilla que el príncipe Prokolkin había desarrollado : La ayuda mutua.

Fue por esa época que en Colombia nacieron las cooperativas que hoy conocemos y en diferentes frentes de trabajo : agrícolas, vivienda, salud, educación, comercialización, de trabajo asociado, de ahorro y crédito y las mutuales. En todas el principio era el  mejoramiento de  las condiciones de vida y trabajo de sus asociados.

Este movimiento, el cooperativo, el de la Economía Solidaria, como se conoce hoy, nació en Inglaterra, en 1844, cuando 28 artesanos  textiles decidieron crear una asociación que con el tiempo se llamó la Sociedad de los justos pioneros de Rochdale, y que pretendía garantizar precios justos en toda la cadena de producción, en un intento por  frenar los abusos que se daban con la naciente  revolución industrial.

Hoy al Cooperativismo y a las mutuales se les debe mucho, en especial porque han concretado el propósito de la ayuda entre unos y otros. Paises  considerados de economía fuerte como Canadá,Suiza o Finlandia, sólo por mencionar algunos,  cuentan con arraigados movimientos cooperativistas. En Finlandia, por ejemplo, las cooperativas participan del 46% del mercado en productos de consumo diario, se les atribuye  el desarrollo económico que ha propiciado equidad, democracia y calidad de vida en esa Nación.

La competencia es sana, es necesaria, evita los abusos de los monopolios y dinamiza la economía, se habrán fijado ustedes que los restaurantes tienden a ubicarse siempre en una misma zona, igual los almacenes de ropa, las ventas de automóviles o las ferreterías, entre muchos otros negocios  y les va mucho mejor cuando establecen reglas de cooperación o relacionamiento amigable.

Estarán de acuerdo conmigo, no sólo por la historia que les he contado  hoy, sino también por los abundantes ejemplos globales,  que el mundo sería notablemente  mejor si hubiéramos aprendido a relacionarnos desde la solidaridad y el apoyo mutuo, como lo deseaba el príncipe Piort Kropotkin    y no  desde la agresión,  como lamentablemente algunos decidieron hacerlo.  

* Ilustración de Samuel Gómez Jaramillo 

@sagollo.art


Comentarios

  1. Sandra, totalmente de acuerdo contigo. El mundo hoy es la aldea global que predijo Marshall Mcluhan y no será la competencia ruinosa y las agresiones como podremos hacerle frente a los desafíos, a los cuales nos estamos viendo abocados en materia ambiental y alimentaria. Urge la cooperación y la solidaridad entre los pueblos para superarlos. Siempre es y será un delicia leerte, refresca el intelecto y nos invita a ser más reflexivos, proactivos y a pensar que no todo está perdido. Saludos

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    1. Esoo! La cooperación como única salida, la solidaridad como la gran herramienta. Gracias mil por tu comentario generoso y por tu tiempo. Un abrazo!

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  2. Siempre he creído que la solidaridad es la mâxima expresión de la inteligencia. Somos humanos gracias a qué aprendimos a aceptar al otro, a vivir en conjunto aprovechando las cualidades de cada uno. Gracias por traer el tema a colación, sobre todo porque atravesamos una época caótica, originada por la encarnación del egoísmo, la prepotencia y la avaricia.
    C de la F

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    1. Es lamentable todo lo que apuntas, es el momento de tomar otros rumbos, pero parece que para ello no estamos preparados. Seguimos en caída libre. Un abrazo y gracias por tu tiempo.

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  3. Mágnifica como siempre mami

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  4. Magnífica como siempre mami gran reflexión, que viva el cooperativismo porque gracias a el muchos tienen carro, casa y yo por ejemplo pude hacer un máster en el extranjero.

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    1. Asi es Samuel, al cooperativismo le debemos mucho, ha contribuído a alcanzar sueños y superar ciertas condiciones. Un abrazo!

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  5. Darwin no sospechaba que sátira tan amarga escribía de los hombres, y en particular de sus compatriotas, cuando demostró que la libre concurrencia, la lucha por la existencia celebrada por los economistas como la mayor realización histórica, era el estado normal del mundo animal
    Federico Engels

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    1. Pareciera que la consigna actual es destrocémonos unos a otros y no apoyémonos unos a otros. Es una tragedia. Nos queda el actuar con más racionalidad en nuestros entornos. Un abrazo!

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  6. Muy pertinente, oportuna y actual tu reflexión. Lúcida, como siempre, tu pluma. 🖊️👍

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    1. Carlos! Un gusto tenerte por acá. Hora de volver a esas teorías del pasado que pretendieron a futuro forjar un mundo más amable. Un abrazo!

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  7. Muy acertado análisis y resumen del hecho histórico, así de como ha impactado en Colombia. Lamentablemente el ser humano se empeña en competir y querer pasar sobre los demás sacando ventaja de alguna manera :(

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    1. Hola Óscar, asi es, nos enseñaron que competir era tener que ganar siempre, a cualquier costo! Eso es lo lamentable. Gracias por tu tiempo! Un abracito

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