INCLINADOS
“ Quién bebe y
no repite, no sabe lo que es beber”, esta frase
hace parte de la obra La bacanal de la Andrios, de Tiziano, pintor italiano
popular durante el renacimiento y hace alusión al disfrute, y como pueden ver
es aplicable a otros placeres : quien come y no repite, no sabe lo que es
comer, quien baila y no repite, no sabe lo que es bailar, y quien viaja y no
repite, no sabe lo que es viajar…
Esos placeres parecen diluirse en medio de esas metas que
nos trazamos y que las más de las veces, suelen no darse como esperábamos o
deseábamos. Porque la vida es así, es ella quien juega con nosotros, nos
arrastra en una avalancha de situaciones desconocidas, nos tira a un lado, nos
recoge y nos lanza al otro, y al final, de forma resignada no tenemos más sino
decir: Aprendí mucho ¡hasta da risa!
Mis pasos, la vida o el destino me llevaron a Pisa, Italia, para descubrir la historia de su famosa torre inclinada, se las deseo contar porque les va a impactar tanto como a mí, pues resume en su estructura tozudez, determinación, belleza arquitectónica y nos dice que cuando algo se quiere inclinar hacia la derecha o la izquierda no hay “estaca que lo enderece”.
La torre
realmente es el campanario de la catedral de Pisa, situada a la plaza del Duomo
de Pisa, región de La Toscana. Sus obras comenzaron en 1173, una construcción
que los gobernantes locales le encomendaron a Bonanno Pisano. En 1178, cuando
las obras avanzaban por el tercer piso, se presentó la inclinación, así que la
construcción se suspendió a la espera de que el terreno se estabilizara.
Casi 100 años después, en 1272, Fernando
di Vincenzo, retomó la construcción. Se añadieron entonces cuatro nuevas plantas, en
las que se sumó peso al lado contrario de la inclinación, con el objeto de
contrarrestarla. Por ello la torre parece levemente una S. En 1284 la obras de
nuevo se detuvieron por las batallas internas entre Génova y Pisa.
En 1372 Tommasso di Andrea Pisano construyó la última planta (el campanario) y se instalaron las
campanas. El estilo arquitectónico de la torre / campanario de Pisa, combina elementos góticos con el estilo románico de la torre. Las campanas son siete y cada una corresponde a una
nota de la escala musical, la más grande de ellas fue instalada en 1655.Tras la conclusión del
campanario, la torre empezó de nuevo a inclinarse, hacia el sur.
En 1964, el
gobierno italiano solicitó ayuda para evitar el colapso de esta estructura, que
se cerró al público el 7 de enero de 1990, año en el que comenzaron las obras
de contención, reforzamiento y anclaje de sus cimientos a cargo de un equipo
interdisciplinario de arquitectos e ingenieros italianos.
Una década
después, en el 2001, bajo condiciones totalmente seguras, se abrió de nuevo al
público. Las obras que permitieron que hoy apreciemos esta belleza
arquitectónica, que insiste en mantenerse en pie y que se niega a que el paso
del tiempo la derrumbe, corrigieron la inclinación en 45 centímetros, retomando
la posición que tenía en 1838 y calculan que estará estable en los próximos 300
años. En la actualidad se puede ingresar a ella, sin problema.
Esta historia
de resiliencia, reforzamiento, inclinaciones, correcciones y anclajes, de más
de 7 siglos, se me antojó una lección de
vida.
Como quienes
leen mis escritos son todos amigos y familiares, me daré licencia para
contarles que justo el día que conocí la Torre de Pisa, en compañía de mi hijo,
Samuel, él estaba de cumpleaños y para mi esa coincidencia fue reveladora: él y yo crecimos juntos y solitos, en esta
relación que nos ha unido de madre/hijo hemos tenido momentos absolutamente
críticos, en los que la vida no se nos ha inclinado ¡ojalá! Se nos ha puesto de
cabeza por completo, hemos vivido circunstancias increíbles, porque disfrutamos
hasta de lo más simple, pero ambos esperábamos de nuestras vidas algo
diferente, sin embargo, esas vidas se inclinaron a su modo y antojo y hoy nos
sentimos felices por todo.
La torre
inclinada de Pisa, con su persistente, encantadora y admirable terquedad, justo
ese 15 de noviembre, me dijo que no siempre es lo que nosotros deseemos, que,
torcida o inclinada, pero en pie y sin derrumbarse, la vida que hemos
construido hasta ahora es justo la que finalmente debimos recorrer. Ahora a mi
Samuel y a mi nos separa un océano y miles de kilómetros de tierra, él sigue
persiguiendo sus sueños en el viejo continente y yo manteniendo los míos en el
nuevo.
Pero allí estábamos él y yo, apuntalados el uno en el otro, apoyando mutuamente nuestras respectivas inclinaciones, estallados de risa, como de costumbre, pero teniendo como fondo la preciosa, descrestante e inquebrantable ¡Torre de Pisa!
Así que cuando la vida se incline...dejémosla...ella verá y nosotros también...

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Gracias Sandra por reaparecer con tus notables y amenas reseñas. Pensé que no volvías a estas tierras. Así es la vida. No sabemos lo que hay a la vuelta de la esquina ni que tan profundo sea el río a atravesar. Nuestra inquebrantable voluntad es la herramienta necesaria. Saludos en esta Navidad y un próspero año nuevo 2026.
ResponderEliminarFui, vi y volvi!!! Je,je,je y aunque es absolutamente enamorador el Viejo Continente, el nuevo aún ofrece perspectivas encantadoras o, por lo menos, esas que a mi tanto me gustan. Gracias Mil por su tiempo don Oswaldo!
EliminarNiña que delicia volver a leer tus divertidas historias, las estaba extrañando. Me ha encantado la forma como describes la vida que llevan tu y mi Samuel y como a pesar de las inclinaciones siguen en pie. Los amo y admiro profundamente y agradezco a Dios por permitirles vivir esta linda experiencia del inolvidable viaje y que pudieran compartir juntos.
ResponderEliminarSiii, todo ha sido bello al lado de mi Samuel, una bendición desde que llegó a mi mundo, imposible imaginarlo sin él, sin su dulzura, sin su fino, refinado y negro sentido del humor y sin esos sueños que cada vez se empecina más en alcanzar! Ya veremos hacia dónde se inclinan las cosas, je,je,je.
EliminarMami, que orgullo poderte decir así y ser tu hijo, las coincidencias de la vida permitieron el que fuera así, y del mismo modo nos llevaron en mi cumpleaños 28 hasta este lugar con una historia tan conmovedora y rebelde como nuestra historia, gracias por enseñarme que aunque la vida nos incline y doble seguiremos resistiendo y en pie apoyándonos uno a otro, te amo.
ResponderEliminarApuntalados!!! Ese ha sido el secreto. Desmoronándonos por dentro, pero sacando anclajes de lo más profundo de nuestros espíritus! Gracias por ser, por estar, por llegar y por seguir ahí!
ResponderEliminarEs una historia maravillosa, irónica, real, pero tan profunda. Gracias por compartirlo, a mi también me dejó una gran enseñanza. Y por favor, escribe más seguido, tu manera de escribir es muy especial. :)
ResponderEliminarGracias!!!! Si, la idea era esa, demostrar que cada lugar esconde una bella historia, que bien puede ser aplicada a las circunstancias que solemos trasegar! Un abracito!!
ResponderEliminarFascinante la historia, la comparacion y la dupla que hacen Samuel y vos, son como lo dices, el uno apuntalado en el otro. Maravilloso leerte, que rico que regresaste mi prima. Un abracito.
ResponderEliminarGracias prima por el tiempo dedicado, es la vida...una continua lucha, habrá que dejarse llevar... Un abracito!
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