LA MÚSICA DE LA ESPERANZA
Desde que se tienen evidencias de la historia de la humanidad, la música siempre ha estado presente en sus actividades. Ha acompañado fiestas, celebraciones, victorias, al igual que actos solemnes, fúnebres, despedidas y hasta derrotas. La música, ese lenguaje del alma, tiene la enorme capacidad de transportarnos en el tiempo, llevarnos a conocer, a través de ella, cómo vivían los Celtas, por ejemplo, cómo se comunicaban los pueblos indígenas de América y cómo en las cortes de Austria, Alemania, Polonia e Italia, músicos como Mozart, Beethoven, Chopin, Vivaldi o Salieri, desarrollaron sus magistrales creaciones. Esas que, por fortuna, lograron llegar hasta nuestros días y nos permiten ir del asombro a la admiración y, por supuesto, al disfrute. La música además de permitirnos celebrar, de invitarnos a bailar, a cantar en muchas otras oportunidades, tiene innegables efectos terapéuticos: logra activar áreas cerebrales que reducen la producción del cortisol (hormona relac...