Diosa de las tortugas
Estación
Cocorná, corregimiento de Puerto Triunfo, Antioquia.
Cuando conocí a Chava recordé un cuento de la compilación de Jaume Soler y M. Mercé Conangla sobre un joven que, para resumir su historia, dedicaba las tardes a regresar al océano estrellas de mar que traían las olas, alguien le preguntó que ¿Por qué lo hacía? Él le explicó que al bajar la marea, ellas se quedaban atrapadas en la playa y morían, quien le interrogaba le dijo que era una tarea inútil, porque la mayoría se quedaba en la playas y él no podría salvarlas a todas, el joven tomo una, la lanzó al mar y le dijo “ para esa estrella fue importante”.
Algo exactamente igual hace Chava, pero con los huevos que las tortugas dejan a orillas del Magdalena. Antes que ella se dedicara al oficio de torturóloga, dice con orgullo, los huevos eran quebrados por los bañistas, devorados por animales hambrientos o convertidos en canicas por los niños.
Chava decidió estudiar sobre el tema y presentó el proyecto como su trabajo de grado en los estudios que realizó sobre preservación del medio ambiente.
Hoy Estación Cocorná, el corregimiento donde vive, cuenta con ese atractivo turístico: un lugar dedicado a la preservación y cuidado de las tortugas. El proceso comienza por recoger los huevos del río, llevarlos a una incubadora, esperar el tiempo apropiado y una vez revientan pasar a las pequeñas tortuguitas de estanque en estanque, para que se vayan fortaleciendo y aprendiendo a buscar el alimento. Finalmente las liberan en el río y así, el imponente Magdalena, se enriquece con esta especie.
El lugar es también una modalidad de escuela, donde las personas que asisten conocen todo el proceso, pero también enseña a los más pequeños qué es lo que deben hacer cuando encuentran un huevo de tortuga, cómo identificarlo y cómo preservarlo hasta llevárselo a ella.
Liberar las tortugas en el río es
todo un ritual, una fiesta que convoca a su comunidad en torno a la vida, al
respeto por ésta y a lo que significa que cada quien tome en sus manos una
pequeña tortuga y la ponga en su hábitat. Para cada una de estas tortugas, la
acción de Chava, marcó la diferencia entre la vida y la muerte.
Juro, y esto nadie me lo puedo rebatir, que las tortuguitas ven en Chava su salvadora, su diosa, quién les cuidó y permitió vivir y disfrutar de lo que ello significa. Debe haber por ahí, en el mundo de las tortugas del Magdalena, unas cuantas iglesias con figuras parecidas a Chava, le deben rendir culto con alguna periodicidad y continuamente, es seguro, acuden a ella en busca de favores.
Con su accionar, sólo interesado
en preservar tortugas, Chava está contribuyendo a sostener, cuidar y
aumentar, nuestra afamada y envidiada, internacionalmente, Biodiversidad, esa
que la mayoría de nosotros desconocemos y que bien poco parece importarnos.
Creo que la contribución o lo que hacen quienes preservan la vida, así como la palabra, así como tú o como yo. Encontramos un lugar en el mundo...
ResponderEliminarGracias por su tiempo y por esta buena reflexión
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