LO QUE SE GESTA EN LA 13
Barrio San Javier, Medellín, marzo de 2022
Tengo dos novios, uno se llama Héctor Abad Faciolince, a quien he admirado desde que leí El olvido que seremos, hace como unos 15 años, y William Ospina, quien me enamoró desde que me acerqué a él leyendo La franja amarilla, recientemente tuve la oportunidad de leer, también de William Ospina, Los nuevos centros de la esfera y Lo que se gesta en Colombia.
De William Ospina me encanta su literatura ESPERANZADORA y lo escribo en mayúscula porque pese a que conoce a fondo las problemáticas sociales y culturales del país, siempre termina, por lo menos en estos tres libros que menciono, con un mensaje de paz, de aliento, de incitación a no perder la fe, de creer en nosotros y en lo que hemos construido hasta ahora.
Así que, como leen, estoy copiando, casi textualmente, el título de mi crónica de uno de los libros de William Ospina, porque en el Barrio San Javier de Medellín, se está cocinando un futuro esperanzador para nuestra sociedad. Tengo fe en que, William Ospina conozca esta publicación, se indigne con mi copionada y me demande, así tendré la oportunidad de conocerlo en la audiencia y decirle cuanto lo admiro.
Aclaración importante: ninguno de estos dos novios míos, Héctor Abad y William Ospina, saben que tienen esa condición en mi vida.
Todo este preámbulo para contarles que, en el Biblioteca del Barrio San Javier de Medellín, todos los sábados a las 10 de la mañana, se dan cita unos 30 niños con el profesor de música Juan Carlos Gómez, de la Fundación Sirenaica, organización que nació en Medellín en el 2001 con el objetivo de: “Educar a niños y jóvenes con talento para el canto y contribuir paralelamente con la transformación social y la formación en valores de muchas comunidades desprotegidas del Área Metropolitana de Medellín”
Y es seguro que ese objetivo se está cumpliendo, pues en la Comuna 13 las transformaciones sociales, propiciadas por el arte, se evidencian en todos los rincones de este importante sector de la ciudad, no sólo los grafitis, que es lo que más se ha visibilizado, sino también el canto, hay más de 50 grupos de RAP, el baile y los emprendimientos juveniles, dan cuenta de todos esos procesos que hoy convierten este lugar en todo un atractivo turístico.
El coro de la Fundación Sirenaica es sencillamente encantador, los chicos cantan en diferentes idiomas, porque según el profesor Juan Carlos, que lleva 5 años al frente de este grupo: ” los niños son muy maleables y a través de la música se les facilita mucho el aprendizaje de otras lenguas”.
La empatía del profesor Juan Carlos, quién es egresado de la U de A, es desbordante, los niños, percibo, se conectan fácilmente con sus exigencias, con su amabilidad, con las metas que les propone.
El coro tiene mucha trascendencia en la vida de los chicos y en su interacción con el contexto al que pertenecen, pues con el tiempo ellos comienzan a hacer parte del coro de su institución educativa o del de la parroquia a la que pertenecen, programan presentaciones en museos y en la misma biblioteca, así, poco a poco, los estudiantes se van proyectando en sus comunidades cultural y artísticamente con un servicio social, me dice el profe.
Afirma también que, pese a ser Colombia un país pluriétnico y variopinto, tiene un gran vacío de identidad y que él ve en la música y en el canto la oportunidad de generar en los niños y jóvenes la identidad de ser colombianos, una identidad que no está hecha, un sentido de pertenencia que no se tiene, un vacío que hay que llenar. La música, el canto, pueden ser la respuesta, yo le creo.
Lo que se gesta en La 13, los procesos que hoy se dan, las oportunidades que se les están brindando a las nuevas generaciones, lo que allí se respira, son experiencias que, guardadas las debidas proporciones, podrían replicarse en otras latitudes colombianas, porque después de pasear, vivenciar, hablar con tantas y tantas personas de este lugar a uno la esperanza la vuelve a inundar el alma.
Así
que, si se quiere deleitar con un coro de ángeles que igual canta en italiano,
francés y español, melodías de nuestras diferentes regiones, dese una vueltica
por la Biblioteca San Javier un sábado, en horas de la mañana, se sentirá
transportado al cielo y conmovido con unos niños, que, desde ya, construyen una
bella Colombia del futuro.
Que belleza, más allá del canto de los niños, la iniciativa en sí es maravillosa, quita niños a la violencia les da esperanza de cambio,amor y arte, gracias por compartir esta bonita historia de vida y proyecto social.
ResponderEliminarAsí es mi Samuel, una gran oportunidad y una opción de vida
EliminarLo de la Comuna 13 es una experiencia palpable de que es posible introducir cambios transformadores profundos en nuestra sociedad acudiendo al arte y la cultura. El estigma de la Comuna 13 viene siendo "borrado" por una juventud entusiasta que, mediante sus organizaciones y promotores culturales, nos muestran que sí es posible construir un país mejor. Vale retomar, y hacer énfasis en lo que Sandra señala en esta crónica, "copiando" a uno de sus novios, el filósofo y escritor William Ospina, y es el de llenar ese vacío de identidad del que adolecemos. William Ospina lo señala claramente en su libro la Franja Amarilla: no es posible construir un nuevo país sin construir primero una conciencia que nos haga dignos y ser orgullos de ser colombianos. La Comuna 13 hoy es símbolo de ESPERANZA. Por último, valorar el trabajo periodistico de Sandra, que nos permite a través de esta ventana asomarnos y conocer otras realidades, otras vivencias de nuestras olvidadas regiones. Hoy Sandra, nos deleita con su virtuosa pluma a conocer otras realidades, no en zonas rurales y olvidadas, sino en las entrañas de nuestra propia ciudad: La Comuna 13.
ResponderEliminarGracias por estos valiosos y atinados aportes.
EliminarExcelente texto, no solo escribes sino que transmites ese sentimiento que ningún ser humano debería de perder mientras viva: la esperanza. Gracias por contarle a la sociedad noticias tan positivas como estas, y es que, este tipo de información si es verdad que debería de ser relevante para alegrarnos los días y motivarnos a ser buenos ciudadanos.
ResponderEliminarGracias Dianita, así es , como tu ,que con la educación que le das a tu pequeño ya estás construyendo una sociedad mejor
EliminarHace aproximadamente en una de mis vistas a la biblioteca escuché a lo lejos una hermosa música q salía de un lugar, no sabía dónde era ese lugar pero me deje llevar por la música y llegue a un aula de clases dónde había un grupo de jóvenes cantando como angeles; desde ese momento pedí al profe Juan que si mi hijo podría participar de este hermoso grupo y hoy mi niño pertenece a esas voces angelicales q hacen derramar lágrimas de emoción, gracias al profesor y a Sirenaica
ResponderEliminarEs cierto, cantan como ángeles y transforman vidaa, en lo personal y familiar. Gracias por compartir tu experiencia
EliminarVoz angelical. Que oportunidad tan hermosa, mil gracias 😊
ResponderEliminarGracias por el tiempo y las experiencias compartidas
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