¡LLORÉ, LLORARÉ!
¿Por qué ahora sí? ¿Por qué salimos a votar masivamente? Porque antes no nos habíamos sentido representados. Porque mi gente linda del campo no es estúpida, es ingenua y transparente, pero boba nunca. Porque a los indígenas les hablaron en su idioma. Ellos escucharon por años políticos que llegaban a prometerles la solución a sus problemas, esperando votos, pero al ser elegidos olvidaban sus COMPROMISOS, porque ese era el asunto, se COMPROMETÍAN y luego no honraban lo prometido, no honraban su palabra, olvidaban, adrede, o, peor aún, desconocían, negaban y hasta se burlaban de lo que habían dicho.
Por años los campesinos, los indígenas, los pescadores, los mineros, los artesanos, los albañiles, los tenderos, los vendedores informales en nuestra Colombia han sido burlados y desconocidos , en el mejor de los casos y en el peor de ellos: asesinados, masacrados, desplazados y encarcelados por organizarse y pedir justicia, estigmatizados por defender sus Derechos, tildados de subversivos , desconociendo el liderazgo social como una figura legal ética y moralmente, y poniendo una lápida en la espalda de quienes, de forma valiente, elevaron su voz en nombre de sus comunidades golpeadas, afectadas, vulneradas y ultrajadas.
Esas personas, geográficamente
ubicadas, en su inmensa mayoría, en las orillas del país, se pronunciaron el
domingo 19 de junio en favor de una fórmula presidencial que les habló en clave de
ENTENDIMIENTO, de COMPRENSIÓN, del CONOCIMIENTO profundo de sus necesidades.
Francia les habló a las mujeres, a las negras, a las madres cabeza de hogar, a las que luchan por estudiar y trabajar para que sus hijos le arranquen una oportunidad a un país que les niega todo, de forma sistemática, a quienes no hacen parte de los estratos 5 y 6 de la sociedad. Francia les habló a las mineras, a las empleadas de servicio, a las indígenas, a las secretarias, a las taxistas, a las campesinas. Les habló en su lenguaje y les dijo, porque yo la escuché en mi oído: Te entiendo, comprendo tus luchas, te apoyo y quiero cambiar tu realidad.
Nos habló a nosotras, quienes
desarrollamos una profesión o un arte, y que estamos en pie desde la madrugada
y no nos acostamos hasta pasada la media noche, tratando de mantener bajo
control todas nuestras obligaciones (trabajo dentro y fuera de casa, familia y
economía) en medio de ese caos que nos estresa y nos hace perder el ánimo, la
fe, el entusiasmo… la esperanza.
Petro, por su parte, les habló a los jóvenes, se devolvió en el tiempo y se enfocó en su propia experiencia, evocó sus años de rebelde con causa, cuando al lado de unos compañeros de sueños románticos, pretendieron cambiar la cultura política del país a través de un grupo subversivo integrado, en una gran mayoría, por estudiantes que como él pertenecían a universidades prestigiosas de la capital.
Ellos erraron el camino y un día
decidieron seguir luchando, pero en la institucionalidad, así,
desde el Congreso, algunas alcaldías y gobernaciones comenzaron a llamar la atención, a señalar, denunciar, destapar, mostrar lo corrupto, mientras, ahora no sé
ni cómo, preservaban sus vidas. Fue un trabajo de más de 30 años.
Porque los enemigos de los nadie hicieron de todo para evitar que
representantes de ellos llegaran al poder a generar equidad, esos enemigos
asesinaron a 5733 militantes de la Unión
Patriótica, 5 candidatos presidenciales (Jorge Eliécer Gaitán, Luis Carlos Galán, Jaime Pardo Leal, Bernardo
Jaramillo Ossa, Carlos Pizarro L. ) y un
centenar de líderes de izquierda, entre
ellos Manuel Cepeda, José Antequera,
Leonardo Posada, Octavio Vargas y los docentes Luis Felipe Vélez y Leonardo
Betancur y el Defensor de Derechos Humanos Héctor Abad Gómez , éstos tres últimos asesinados el mismo día en Medellín.
Una horrible noche, los años 90 de nuestro país, que nos llenaron de miedo, de rabia contenida, de impotencia y lo peor: de apatía política.
Los jóvenes de hoy escucharon al oído lo que Gustavo Petro tenía para decirles: Sabía de las frustraciones de quienes quieren llegar a una Universidad y no encuentran los medios, de quienes sienten impotencia ante la corrupción política, la rosca y los procesos laborales amañados y no por méritos.
Francia y Petro le hablaron a la ruralidad, a esa deuda vergonzosa e histórica que tenemos con una población campesina encargada de cultivar lo que a diario nos llega a la mesa. Que trabajan desde antes de salir el sol y lo siguen haciendo cuando la noche está avanzada.Esfuerzos que no se ven reflejados en sus precarias condiciones de vida.Entendieron y entienden lo que significan las carencias del campo, como vías de penetración para sacar sus cultivos, pero también la necesidad de escuelas y educación de calidad, de puestos de salud, de servicios públicos y conectividad, aspectos que les generarían niveles mínimos de una calidad de vida que apenas si conocen.
Les confieso que el domingo 19 de junio lloré y les confieso también que no soy llorona, ni en mis peores momentos he derramado lágrimas. Pero lloré porque mi Sámuel, mi hijo de 24 años, se estremeció de emoción cuando Francia y Petro tomaron la delantera. Lloré porque a mis 24 años nunca fui tan sensible políticamente, lloré por su esperanza, que representa la esperanza de millones de jóvenes colombianos que como él sueñan con un cambio de fondo, lloré al ver las filas de indígenas, campesinos y pescadores asistiendo a las urnas, llegando en chalupas, en mula, caminando por horas…lloré porque esta vez no se dejaron comprar por un tamal. Esta vez se expresaron con dignidad por quienes les hablaron en su lenguaje.
Lloré por el pobre país que les
hemos heredado a nuestros hijos y que, por acción u omisión, hemos permitido
que la Derecha fabricara o, mejor, destruyera : 25 millones de pobres, 14
millones de colombianos en la informalidad y 3 millones de desempleados, sin
hablar de otras cifras más inquietantes aún.
Volví a llorar cuando mi Sámuel y yo, escuchando el discurso de Francia y Petro, mi hijo repitió entre
lágrimas, con su piel erizada y alzando la voz: “¡Me llamo Gustavo Petro y soy
su Presidente”!
Así que desde ahora me convertiré
en la más asidua y empedernida crítica
del trabajo de Francia y Petro, no les perdonaré el más mínimo error, porque
lloraré aún más si se atreven a decepcionar, a defraudar a estos jóvenes, a estos campesinos,
indígenas, pescadores, mineros, artesanos,
y a esa inmensa mayoría de informales que a diario salen a rebuscarse,
literalmente , la vida y que hoy tienen la esperanza de que sus realidades cambien y que el
futuro de su descendencia tenga las oportunidades que ellos no tuvieron. Los nadie, como se ha puesto de moda llamarnos, tenemos rostro, tenemos identididad y habitamos un territorio y el domingo 19 de junio de 2022 tuvimos voz, voto y nos impusimos, porque por fin nos sentimos indentificados.
Espero que los perversos no deseen que a Francia y a Petro les vaya mal, porque si a ellos les va mal a todos nos irá peor. Pero si nuestra electa fórmula presidencial honra sus promesas, su palabra, comenzará a gestarse el país, la Colombia, la Nación que nos merecemos.
Cambiará , de nuestra mano, con nuestro trabajo y la intención y el idealismo de nuestros jóvenes , la cultura política de un país que POR FIN SE PRONUNCIÓ en lo que realmente somos: Una Nación grande y hermosa, que hasta ahora sólo ha sido perversamente administrada.
Insisto: no les pediré a Francia y a Petro que cambién todo, que construyan en 4 años lo que se viene destruyendo desde hace 200, pero sí es posible que sienten las bases de una nueva forma de gobernar, basada en la honestidad, la equidad y el principio del bienestar general.
Nota : Ofrezco disculpas a quienes ostentan los derechos de algunas de las fotografias publicadas, me llegaron en cadenas a mi celular.
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Siempre directas, amenas, reales y muy emocionales tus historias que te salen del corazón. Gracias por compartirnos el cambio histórico que empezamos a vivir.
ResponderEliminarMIl gracias por este comentario, gracias por tu tiempo y tus aportes
EliminarEspero y aspiro que sea así como dices, que cumplan sus promesas, que no sean unos político más de los que prometen mientras suben y de verdad con la mano en el corazón que esto mejore en algún momento, como siempre un placer leerte!
ResponderEliminarGracias Andrés. Todos estamos esperando lo mismo
EliminarQue belleza de crónica mami, un recuento histórico, de un hito donde por fin los nadies alzan la voz, y de un país donde por primera vez se voto con esperanza y no con miedo, te amo y agradezco la formación que me has brindado, la valentia y nobleza de tu pluma.
ResponderEliminarGracias a ti mi amor, Me siento feliz por tu enorme sensibilidad social y política
EliminarNo es la primera o segunda vez que voto por Petro. No ha sido por un capricho, ni una beleidad, ha sido un proceso de selección natural. Como amante del buen decir y el buen leer, me aterran los malos oradores. Y qué terreno más árido tenemos en Colombia con políticos tan poco elocuentes y de retóricas más pusilánimes! Y llega Petro apabullando con un mensaje claro: dejemos de matarnos, arremanguémonos y organicemos este chiquero!
ResponderEliminarPor eso mismo me encanta leerte Sandra Jaramillo, tus historias tienen principio u fin y se puede hacer algo con ellas. En ellas la gente hace cosas tan inspiradoras como la pluma de quien las cuenta.
Siii, así fue! Se destacaron por su discurso Francia y Petro desde el principio, por sus debates con argumentos y sin insultos. Porque se conectaron con las orillas del país. Gracias por leerme!!
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